Los hinchas de Independiente están felices: el martes, el equipo regresa a la Copa Libertadores de América. Aunque en realidad, es un partido “repechaje” frente a Deportivo Quito de Ecuador, para “ver si la juega”; para los hinchas rojos de estos tiempos, eso es “jugar la Copa”. El derecho se lo ganó al obtener la Copa Sudamericana 2010, el título más festejado por los hinchas de Independiente en los últimos veinte años.
Todo esto se sabe. Es un informe lavado, sin carga subjetiva. Y es a la hora de las subjetividades en donde empiezan las preguntas con muchas respuestas. El primer cuestionamiento, es casi una herejía: habida cuenta de que el promedio de Independiente en la competencia local es bajo, ¿le conviene participar de la Copa Libertadores?
Hay más preguntas: ¿tiene plantel para afrontar la doble competencia? ¿La obtención de la Sudamericana sobrevaloró la capacidad del grupo?
Las preguntas implican dudas y las dudas hoy están. El recuerdo dulce de las inolvidables noches de Copa Sudamericana hizo olvidar algunos tragos amargos que hoy reaparecieron. Tal vez, sea exagerado recordar el promedio y poner en duda todo por tres amistosos perdidos (no sólo cayó con San Lorenzo y Boca, también cayó con Aldosivi, y por 3-0), pero no está demás intentar algunas respuestas a esas preguntas que taladraron los oídos y el alma de los rojos en estos últimos días.
¿Le conviene participar de la Copa? Definitivamente, sí. Independiente es un cuadro grande y los grandes –sobre todo, Independiente– se hicieron aún más grande en este tipo de competencias. Los grandes equipos del club hicieron paupérrimas campañas en torneos locales, mientras daban kilómetros de vueltas olímpicas en el exterior. Basta con revisar la posición local del Rojo en 1964 y 1965, por ejemplo. En 1984, Independiente hizo una de las peores campañas de su historia en el medio vernáculo. En ese año, paralelamente, ganó la Libertadores y la Intercontinental, en Tokio. Al año siguiente, llegó a una definición extraordinaria con Argentinos Juniors (la noche en la que Quique Vidallé le atajó un penal a Marangoni en el minuto final) en semifinales y en el ámbito doméstico, realizó la peor trayectoria como local que se recuerde.
Hay algunas diferencias, no obstante. Esta vez, la Copa Sudamericana cayó como un oasis en medio del desierto. El último título local rojo fue hace ya ocho años. En esos casos mencionados de los 60, 70 y 80, jamás pasó tanto tiempo sin coronaciones domésticas. Independiente fue campeón en 1960 y 1963 en los torneos nuestros y en los años ‘64 y ‘65 fue Campeón de América. En ambas temporadas, perdió dos memorables finales con el Inter de Milán por la Intercontinental. En 1970, ganó el Metropolitano. También lo hizo en el ‘71 (previo repechaje con San Lorenzo, perdedor de la final del Nacional de ese año) y fue este título el que le abrió el camino a la célebre seguidilla de cuatro Libertadores (‘72, ‘73, ‘74 y ‘75). En 1983 ganó el Metropolitano y se abrió el camino a la obtención de la Libertadores e Intercontinental 1984. Todo esto, además, logrado con equipos impresionantes, con apellidos que harían lagrimear de emoción a todo aquel hincha rojo que tenga entre cuarenta y cincuenta años. Este plantel de Independiente, hasta el 10 de octubre de 2010 (fecha de la victoria 1-0 a Racing con gol del pibe Javier Báez), era maltratado como pocos en la historia del club y ya se había devorado a dos entrenadores, con sus respectivos acompañantes. Primero, se llevó puesto a Daniel Garnero y al mánager César Menotti. Después, a Elbio Pavoni y a Pancho Sá. El Turco Mohamed hizo un milagro. Ordenó un poco las cosas, eligió bien los nombres, tuvo a Battión y Parra en óptimas condiciones y confió en tipos como Tuzzio y Silvera para sacar al equipo a la superficie.
La gran incógnita es si este plantel, así como está, con la llegada de Matías Defederico –delantero gambeteador del marketinero Huracán de Cappa– e Iván Vélez (dicen que juega bien… dicen), podría repetir un año como esos dos meses de la Sudamericana. Y si, a diferencia del Apertura ‘10, puede hacer un torneo local aceptable, aunque más no sea. Es cierto que el promedio es incómodo, pero los temas del descenso estarán más referidos a Olimpo, Quilmes, Gimnasia, Huracán y Tigre, si se descuida. Por el momento, es de suponer que River e Independiente están un escalón por encima de esos cinco equipos comprometidos.
Es muy complejo, sin embargo, hacer especulaciones ahora. Es difícil decirle a los hinchas de Independiente: “No les conviene jugar la Copa, porque el promedio es flaco”, por la historia que tiene el club, por la historia que vivieron los veteranos y por la historia que esos veteranos les contaron a los chicos.
Me permito pensar, en cambio, que Independiente no podrá jugar peor que en el torneo anterior. Y con estar sólo un poco mejor, saldrá indemne de esta preocupación que hoy le invaden ciertos pensamientos.