jueves 01 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS hacia morfeo

Las causas del insomnio

01-06-2013 03:18

Ya no puedo escribir antes de irme a dormir como hacía a los treinta, porque si lo hago, la cabeza después me queda trabajando en loop, con oraciones recursivas, como unas rotativas que tomaron demasiado envión y no se pueden frenar y siguen produciendo un bla bla infinito que me envuelve en remolinos, me murmura por dentro, me expulsa de la cama con el pijama trastornado a las cuatro de la mañana.

Algo que siempre me intrigó y perturbó sobre el sueño es la falta de control. Es imposible decidir dormirse. Uno puede generar las condiciones necesarias para el sueño (acostarse, apagar la luz), pero el cuerpo se duerme solo. Existe el despertador, pero no existe el dormidor. Están las pastillas de distinto nivel narcótico, pero me refiero a un aparato que provoque un ruidito que a uno lo tumbe en la inconsciencia. No se inventó todavía.

Quizá me provoque insomnio esa necesidad de atestiguar todo, de dar cuenta. Pretendo estar ahí cuando me duermo, como tomando notas, a ver cómo es que la vigilia se deshace, cómo es el pasaje hacia el otro lado, la transición al sueño. Cómo se pierde la lógica, quién manda, cómo se atomiza el yo en esa especie de Hollywood personal, ilimitado, que puede producir cualquier imagen, incluyendo catástrofes, grandes batallas, locaciones exóticas, películas de época. Quiero estar hasta cuando no estoy. Pero no se puede. Quiero sobrevivirme. Asistir a mi funeral, despedir mis restos con un discurso emotivo en el panteón. Por eso no me duermo.

Si el insomnio es la persona atrapada en su sintaxis, si no dormir consiste en no lograr salirse del lenguaje, ¿cómo será el insomnio de Horacio González, por ejemplo? ¿Quedará atrapado en esas grandes estructuras discursivas funambulescas de la ya de por sí compleja inescrutabilidad de subordinadas y parentéticas involucrantes del extraviado laberinto de sus oraciones sin salida?

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