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Las tres velocidades de Europa

Desde los años, 50 Europa viene haciendo un esfuerzo muy significativo para resolver los conflictos históricos de todo orden pero, sobre todo, aquellos que conllevaron una enorme pérdida de vidas humanas.

Ricardolopezmurphy150
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Desde los años, 50 Europa viene haciendo un esfuerzo muy significativo para resolver los conflictos históricos de todo orden pero, sobre todo, aquellos que conllevaron una enorme pérdida de vidas humanas debido a los enfrentamientos bélicos reiterados en la segunda mitad del siglo XIX y en dos oportunidades en el siglo XX.

Esos acuerdos tuvieron la impronta en la concepción de que asociarse era, en un sentido muy amplio, el mejor antídoto a la resolución violenta de las diferencias y en ese campo se comenzó a trabajar.

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Primero, en una asociación de carácter económico y comercial, y luego se fue avanzando en distintos niveles de institucionalidad, hasta llegar a la creación de un Parlamento común, con políticas exteriores y de defensa en común; y lo que ha sido más ambicioso, una moneda en común. Ese proceso no ha sido sin dificultades, limitaciones ni contrariedades.

En particular, se percibe una Europa que marcha a varias velocidades. En un sentido positivo, todos constatan que se ha hecho un avance formidable en la calidad institucional, en la convivencia pacífica, en la integración europea.

En segundo lugar, se ha producido una avance notable en materia de convergencia y cohesión social. Convergencia entendida como el acercamiento y la reducción de la dispersión de los ingresos per cápita entre los países europeos y cohesión social en el sentido de abatir la pobreza y la desigualdad como un rasgo muy dominante de las sociedades de ese continente.

En todos esos campos, como en la mejora de calidad de vida de la zona, ha existido un progreso ostensible en los últimos 60 años.

Ese progreso no obsta reconocer que hay en estos momentos, al menos, tres velocidades. Tres velocidades que se podrían sintetizar, primero en aquellos países que han soportado bien el chubasco internacional y las dificultades financieras y se preparan para integrarse a un mundo que crece rápidamente.

En segundo lugar, están los países que por los defasajes previos, por sus desequilibrios regulatorios y fiscales, han sido fuertemente golpeados por la crisis y hoy no les resulta sencillo reintegrarse al proceso, aun cuando ya estén integrados al marco regulatorio común.

Por último, los países del este de Europa que se fueron incorporando a este proceso, y en el cual también se ven países que debido a lo ocurrido en los años 90 y en la reciente crisis, están en procesos de corrección muy fuerte, en su situación externa, fiscal y macroeconómica; y aquellos que habiendo actuado con mayor prudencia, sufrieron menos la crisis. Seguramente el caso más paradigmático es el de Grecia. ¿Por qué? Porque es allí donde todavía no se ha saldado el rumbo a seguir.

Más allá de los anuncios, no ha quedado claro si el proceso de consolidación fiscal y el proceso de corrección de los desbalances se hará con cooperación únicamente europea o se hará en el marco de la cooperación mundial bajo la coordinación del Fondo Monetario Internacional.

Este es un tema importantísimo porque Grecia presenta dificultades muy delicadas, producto de los desequilibrios acumulados en un largo período de tiempo. Desvíos que tienen que ver con sus problemas regulatorios y fiscales y que ponen a la dirigencia y a la sociedad griega ante un desafío de naturaleza inmensa.

Esta situación es muy parecida a la que sufría la Argentina en el año 2000. La circunstancias externas, como en aquella oportunidad con Argentina, han cambiado dramáticamente en contra del rumbo seguido previamente.

En el proceso anterior se había incurrido en muchas laxitudes e indisciplina fiscal, y ahora, hacia adelante, hay una corrección de una dimensión complicada de afrontar.

Ahí nuevamente aparecen los temas de cuánto hay de esfuerzo fiscal propio, cuánto hay de financiamiento para permitir que ese esfuerzo sea menos gravoso, y cuánto hay de tiempo para llevar adelante ese proceso. Esas cuestiones generaron un hondo pesimismo en el caso de nuestro país.

El desafio para Grecia en su dramática divisoria de aguas tiene esas tres dimensiones: tiempo, financiamiento y cohesión de la sociedad para enfrentar sus dilemas de una manera lo menos traumática posible.


*Ex candidato presidencial.
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