viernes 30 de septiembre de 2022
COLUMNISTAS fútbol y economía

Los clubes de Brasil dominan el continente y la diferencia con Argentina es cada vez mayor

Las enormes asimetrías en el juego, evidenciadas en la semifinal entre Flamengo y Vélez, se explican también en los premios de torneos domésticos y sueldos de futbolistas. La Copa de Brasil ofrece sesenta veces más que la Copa Argentina. Y Arturo Vidal, la estrella chilena que quería Boca, cobra en el Flamengo casi un tercio del presupuesto de fútbol del club xeneize. Una economía en crisis como la de Argentina genera clubes frágiles. El otro finalista de la Copa, Atlético Paranaense, repatrió a Fernandinho, que hace tres meses ganó con el City la Premier League.

En las oficinas de algunos clubes circuló hace pocas semanas un documento: era un informe sobre los premios que repartía la Copa de Brasil al ganador de ese certamen y su comparación con la Copa Argentina. El número generaba el mismo sentimiento en cada escritorio que se leía: una mezcla de frustración e indignación. El número: 15 millones de dólares en el gigante país vecino, contra los 250 mil (al cambio oficial) en nuestro país. Sesenta veces menos. 

El enorme contraste explica y homologa lo que se ve por televisión en cada torneo: los equipos brasileños quedan cada vez más lejos de los argentinos y de los del resto de Sudamérica, y es por eso que llegan en el último lustro a casi todas las finales. Se comprobó, otra vez, esta semana: tres de los cuatro finalistas continentales son de Brasil. La Copa Libertadores se definirá entre Flamengo y Atlético Paranaense, y la Sudamericana entre San Pablo e Independiente del Valle, de Ecuador. 

¿Hay alguna otra razón por fuera del dinero que explique la enorme diferencia que se evidenció en la serie entre Flamengo y Vélez? Horacio Gennari, empresario y consultor especializado en el negocio del fútbol y el marketing, asegura que no: “Es solo plata. A los pibes que surgen y son buenos en Argentina, ningún club los puede retener. Y Brasil, por el contrario, tiene una moneda fuerte que atrae a cualquier futbolista”, explica.

“No podemos competir con esos contratos en dólares. Y no es solo contra Brasil, hoy Defensor Sporting de Uruguay o Universidad de Chile son inalcanzables para la mayoría de los clubes argentinos”, le contó a PERFIL hace algunos meses el presidente de un club importante de la Liga Profesional.

El contexto determina casi todo: una economía en crisis como la de Argentina genera clubes en crisis o frágiles. Gennari lo resume así: “País pobre, fútbol empobrecido”. 

Tesorerías. De acuerdo a lo que publicó el club, el presupuesto 2021/2022 del fútbol profesional de Boca, una de las instituciones más fuertes en lo económico, es de 2.096 millones de pesos para el plantel (entre sueldos y primas) y 395 millones para el cuerpo técnico. En total, 2.491 millones para la temporada. Convertido a dólares, el presupuesto de uno de los planteles más competitivos del país oscila entre los 9 millones de dólares (al blue) y 18 millones (al oficial).

A Arturo Vidal, la estrella chilena que dejó el Inter de Italia y quería Boca como refuerzo para este año, el Flamengo que vapuleó a Vélez le paga 285 mil dólares por mes. Casi tres millones y medio por año. Y no es el contrato más alto del plantel: por delante de Vidal está Gabriel Barbosa, el delantero que el equipo brasileño sostiene desde hace más de cuatro años. y que jugará su tercera final de Libertadores (ya lo hizo contra River, en 2019, y contra Palmeiras, en 2020).

Pero aunque Flamengo representa la hipérbole de esta diferencia astronómica entre las economías de los clubes brasileños y los argentinos, en el otro equipo que alcanzó la final del máximo torneo continental también hay ejemplos contundentes. El mayor, por lejos, es Fernandinho, la figura que hace tres meses salió campeón de la Premier League con el Manchester City, y ahora está a un partido de levantar la Libertadores. El Paranaense solo había llegado una vez a esta final: fue en 2005 contra San Pablo. Hace 17 años, en el medio campo jugaba un joven Fernandinho. 

Cuatro de los últimos cinco campeones de la Libertadores fueron brasileños: Gremio en 2017, Flamengo en 2019 y Palmeiras en 2020 y 2021. El de este año también lo será. Solo River, en 2018 y en la recordada final contra Boca en Madrid, rompió esa hegemonía. Fue una excepción que confirmó la regla: los equipos de Brasil se alejan cada vez más de los argentinos.

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