COLUMNISTAS
EL MOMENTO DE SAN LORENZO Y LA CONTINUIDAD DE SIMEONE

Los grandes no tienen paciencia

Ayer por la mañana se produjo un episodio que hizo que Diego Simeone cambiara su entonces firme decisión de no continuar siendo el técnico de San Lorenzo si el resultado no lo acompaña esta tarde.

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Ayer por la mañana se produjo un episodio que hizo que Diego Simeone cambiara su entonces firme decisión de no continuar siendo el técnico de San Lorenzo si el resultado no lo acompaña esta tarde. Tres de los más importantes referentes del plantel (Kily González, Migliore y Romeo) le golpearon la puerta del vestuario donde el técnico se estaba cambiando para dirigir la práctica, la última antes del partido contra Colón…

—Cholo, queremos decirte que nos hacemos responsables de todo lo que pasa. Te pedimos que, cualquiera sea el resultado, no te vayas. Tenés nuestro respaldo…

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—Gracias, muchachos…

Simeone no dijo nada más, pero se fue en paz. No sabemos si esperaba este respaldo de los jugadores, pero no importaba ya. Lo tenía y punto. Los juntó a todos en el centro del campo, les agradeció el respaldo y dijo que no iba a abandonar el barco, pasara lo que pasase.

La pregunta es si Simeone debe hacerse cargo de todo…

San Lorenzo tiene tembladerales financieros desde los tiempos en que Ramón Díaz era el técnico. De hecho, Bergessio y Orion se fueron con deudas por cobrar. Hay otros que tampoco están ya –D’Alessandro, Solari, Placente, el Lobo Ledesma– y que aún no recibieron el total de lo que habían pactado. Y hasta hay algunos que no percibieron el total del premio por el Clausura 2007 que ganaron. Como se ve, no parece que haya sido el alejamiento de Marcelo Tinelli de las cosas del fútbol profesional lo que generó las deudas. Marcelo se fue de ese lugar el martes 17 de noviembre del año pasado, después de que en la derrota con baile que Independiente le había propinado dos días antes, la gente se la tomara con él. “Pongo plata, traigo sponsors, grupos empresarios que acercan jugadores de categoría y me putean por un par de malos resultados. Así no sigo.” Y no siguió. Lo dio a entender el lunes 16 de noviembre en el programa 90 minutos de fútbol, en Fox Sports, y lo refrendó al día siguiente, en una reunión con el presidente Rafael Savino.

Lo que parece haberse resentido con la salida de Tinelli son los apellidos de los refuerzos. En otros tiempos, llegaron Ledesma, D’Alessandro, Placente, Solari, Bergessio… Ahora, no pudo retener a Renato Civelli y, ante el interés de Simeone por el zaguero de Chacarita Mariano Echeverría para sucederlo, los dirigentes le dijeron que se arreglara con tres defensores centrales de la cantera: Nahuel Iribarren (debutó en la fecha anterior ante Central), Walter Caneman (se presenta hoy ante Colón) y José Palomino (todavía no jugó en Primera). El Cholo armó la dupla central con Gastón Aguirre y Jonathan Bottinelli y la mantuvo hasta hoy, que no estará Bottinelli por suspensión.

Otra de las diferencias con la “gestión Tinelli” es que aquellos rutilantes apellidos “europeos” quedaron en el recuerdo. Nelson Benítez, Sebastián Rusculleda y Emiliano Alfaro –nombres y apellidos bastante más modestos– llegaron a préstamo, con la plata justa.

Para terminar de entender mejor lo que le pasa a San Lorenzo institucionalmente, sólo hay que refrescar los números del balance aprobado de la temporada 2009/2010: la deuda es de 17 millones de pesos y el déficit, de 14 millones de nuestra moneda. Alguien dijo que “es pagable”. Es pagable, pero no se paga. Y revertir o reducir el déficit no será fácil. Sobre todo si agregamos a estos números un préstamo de 6 millones de pesos que la AFA le hizo a San Lorenzo antes del comienzo del Clausura 2010. El club deberá comenzar a devolverlo en cuotas mensuales de 500.000 pesos a partir de este mes.

Hay, obviamente, una pata futbolística por donde entender este fenómeno extraño de San Lorenzo. Lo anterior, podría explicar que los jugadores estén tensos, porque no saben si van a cobrar o porque ven internas y lances preelectorales de distintos posibles candidatos que los involucran (hay elecciones a fines de 2010), ya sea para que se vayan o para que se queden. Pero que San Lorenzo haya convertido un solo gol en las primeras cinco fechas fue motivo de grandes cavilaciones de Simeone. De esos pensamientos surgió la exclusión de Fabián Bordagaray en el partido con Tigre de la sexta fecha. Fue una decisión curiosa y cuestionada, sobre todo porque Bordagaray es un chico con enorme futuro y porque había sido el autor del único gol del equipo en lo que se llevaba jugado del torneo. Alfaro se paró como único punta y recién cuando entraron Romeo y Bordagaray, una jugada estupenda del pibe le sirvió al uruguayo Alfaro (de movimientos interesantes, aunque poco gol hasta ahora) el gol del desahogo. San Lorenzo es un equipo apurado, desesperado y, muchas veces, desordenado. No es lo que la tribuna llamaría “un desastre” porque uno no podría afirmar que juega mal. Pero pierde la paciencia muy fácil y sus rivales se aprovechan de esto, en tanto se manejen con relativa inteligencia.

Cuando fue vencido por Godoy Cruz 1-0 en el Gasómetro, en la segunda fecha, y tuvo un primer tiempo en el que pegó dos pelotas en los palos y le manejaron la pelota por abajo en todo el complemento, nos dimos cuenta de que el Ciclón iba a necesitar remos enormes para intentar hacer una buena campaña.

Cayó con Estudiantes jugando pésimo, empató feo con Vélez, perdió con Racing, le ganó con angustia a Tigre y volvió a perder, ahora con River. Pareció recuperarse con Chacarita (3-1), pero ante Central las cosas retornaron al punto menos deseado.

Ese punto es en el que estamos hoy, en el que Simeone dirigirá a San Lorenzo por vez 63ª y nunca, en los 62 partidos anteriores, repitió un equipo de un partido al otro. Ese mismo punto en el que los dirigentes dicen apreciar el trabajo y la capacidad del Cholo, pero no creen poder aguantar un nuevo resultado adverso como local. Esta Comisión Directiva no echó a ninguno de los entrenadores que contrató y tal vez no lo haga con Simeone, pero inducirlo a una renuncia sería casi lo mismo.

El gran problema de esta tarde es que cualquier tropezón será un griterío hostil, con un coro de silbidos como fondo. Y ese escenario –el peor posible– puede determinar el final del ciclo de Simeone. Si esto llegara a suceder, el futuro será complicado. Sin Tinelli, sin Simeone y con un plantel mayoritariamente joven, la recuperación podría ser más lenta de lo aconsejable.

Y los grandes como San Lorenzo no tienen paciencia.