miércoles 30 de noviembre de 2022
COLUMNISTAS sospechas

Navidad virtual

25-12-2021 23:55

Es fácil indignarse ante la venta de parcelas virtuales en un mundo que no existe en la materia, un mundo que existirá mientras se siga explotando el litio de Bolivia. La venta de terrenos virtuales es tonta y poco ecológica. Y sin embargo, el futuro siempre ha tenido esa forma de dirigible en llamas: una apuesta riesgosa con apariencia de novedad para trasladarse más o menos a ningún lado. Los vendedores de tierra virtual no militan sobre nosotros, que ya estamos perdidos para la era inmaterial, sino sobre nuestros hijos. Deben asegurarse de que el mensaje de venta les llegue intacto, pasando por el filtro de sus padres, nosotros, siempre reacios a aceptar lo que no queremos entender. 

Pero esta magra Navidad que una vez más se nos avecina me ha puesto sobre alerta. Los regalos medio habían desaparecido hasta que nacieron los niños, que ahora motorizan un delicado mecanismo de compras que se extiende para alcanzar a abuelos, tíos, familiares. Todos quieren amorosamente que haya algo para ellos en el arbolito; la infancia es ese complejo potencial de indefiniciones, una edad para desear en grande aunque después los regalitos sean modestos y razonables y chinos, como debe ser.

Algunos familiares me giran plata electrónicamente para que yo compre en su nombre (que es el de Papá Noel) lo que los niños anhelan, como si yo supiera qué es. A veces sé pero como no apruebo, doy mil vueltas para arrancarlos de su deseo nato, que está fuera de alcance o es condenable. Por ejemplo, puntos mágicos de no sé qué juego que es gratis pero donde no podés ganar un pomo si no pagás.

Observo el tronco plástico de nuestro arbolito desvencijado, un derivado del petróleo, algo ya en merma, desprolijamente montado por los niños como un credo. No; es todavía demasiado matérico para poner allí un “Vale por mil puntos de vida en Roblox de la tía Úrsula”, pero algo así es lo que pasará.

Sospecho que después estaremos más listos para una parcela con vista al lago flúo o la montaña de píxel.

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