¿Cómo? ¿Inflación no hay una sola? La respuesta es no. Es “según” quien la mida. Al grano: usted va a la verdulería a comprar tomates y observa que el precio por kilogramo de los mismos es de $ 5,9, un 5% por encima de lo que valían el mes pasado; otros tomates ya pasados (por no decir podridos) están a $ 2 y no han sufrido aumento en el último mes, y a su vez usted piensa cuál será el precio de esos tomates (los buenos) dentro de un año de acuerdo a sus expectativas (inflación esperada).
Tres medidas de inflación:
a) La real, los tomates buenos, que relevan fuentes privadas.
b) La irreal, los tomates podridos, que revela y comunica el Indec.
c) La evolución esperada del precio de los tomates (expectativa futura de evolución de precios).
Veamos la última, la expectativa futura de evolución de precios. Para ello utilizaremos el Indice de Expectativas de Inflación (EI) de la Universidad Torcuato Di Tella.
En junio de 2009, cuando la tasa de inflación anual verdadera era del 14%, la encuesta de EI de esa fecha revelaba que la población, a nivel nacional, estimaba que la tasa de inflación (medido por la mediana, el valor que más se repite en la encuesta) dentro de los próximos 12 meses sería del 20%. Y fue 23,4% la tasa de inflación acumulada a junio de 2010. Buen pronóstico: pensaban que la inflación subiría y ello resultó correcto.
En la encuesta de EI de julio de 2010, la población estima que la tasa esperada de inflación para los próximos 12 meses (mediana) será del 25%, por lo que espera una mayor inflación que la prevista un año atrás. En esa misma encuesta, pero medido por la media en lugar de la mediana, la población estima que la tasa de inflación para los próximos 12 meses será del 32,5%. De cumplirse ese pronóstico estamos “en el horno”.
Los especialistas. Otra encuesta de expectativas de inflación es el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que confecciona el BCRA con base en un conjunto de consultoras económicas, bancos y otras entidades. Para esas entidades la tasa de inflación para los próximos 12 meses será del 11,2%, medida por la mediana, o sea, ni la mitad de lo que revela la EI.
¿Pueden ser tan malas pronosticadoras esas entidades? No es así. Contestan tratando de acercar el bochín a la inflación que anunciará el Indec, lo cual carece de sentido. Mejor sería no contestarle al BCRA sobre la tasa de inflación “oficial”, o contestar la “verdadera“ tasa de inflación.
Trayectoria creciente. Dejemos las expectativas futuras de evolución de los precios y veamos la evolución de la inflación hasta la fecha.
Primero, ¿qué dice el Indec? Que la tasa de inflación de los tres últimos años, 2007 al 2009, ha sido prácticamente estable y rondó cerca del 7,8% anual.
Que la tasa de inflación anual comenzó a crecer desde el piso de junio de 2009 (5,3% anual) en forma sistemática hasta junio de 2010, donde se alcanza una tasa de inflación anual del 11%.
¿Usted le cree? Yo no, y creo que están midiendo los precios de los “tomates podridos”, pero esa es la versión oficial.
Los relevamientos privados de precios sostienen que, desde una tasa de inflación anual del 22,8% en agosto de 2008, la tasa de variación de precios comenzó a desacelerarse hasta agosto de 2009, donde el IPC tocó un piso del 12,5% anual, recesión económica por medio que permitió esa desaceleración.
Desde esa fecha, el IPC ha presentado una trayectoria creciente, llegando a junio de 2010 a una tasa anual del 23,4%, ayudado por el problema de la carne vacuna acontecido en el primer trimestre del presente año. Ese dato resulta ser el más elevado de la serie desde principios del 2003.
Si bien es cierto que en el segundo trimestre de 2010 la inflación se desaceleró respecto de los registros observados en el primer trimestre (de una tasa anualizada del 35,9% en el primer trimestre a una del 20,9% en el segundo trimestre), el ritmo de expansión de los precios al consumidor es el más alto de los últimos años.
También es notable la tendencia a la generalización de los incrementos de precios.
La proporción de los rubros del IPC que mostraban subas iguales o superiores al 1% mensual (12,6% anual) en junio de 2009 era de tan sólo el 25,3%, mientras actualmente (junio 2010) esa proporción asciende al 90,6%, lo cual muestra que el alza de precios es generalizada, al contrario de lo que sostienen las autoridades gubernamentales.
Como se mencionó, si bien durante el segundo trimestre de 2010 se observó una tasa de variación de los precios un “escaloncito” por debajo de la del primer trimestre del presente año, la inflación se mantiene alta.
Un 25% de inflación anual es bien alta, y de cara al futuro el escenario probable es que el aumento de los precios promedio resulte similar a los del segundo trimestre (1,6% mensual), lo que determinará una tasa de inflación del 24,5% para el 2010, tal como se muestra en el gráfico. El mismo ejercicio, para las estadísticas del Indec, que se repitan hasta fin de año los guarismos “dibujados” del segundo trimestre (0,8% mensual), da que la tasa de inflación oficial será del 10,9% en el 2010. Viendo el gráfico que acompaña esta nota surge una regla: multiplique la tasa de inflación anual que anuncia el Indec por el factor 2,3 y tendrá la “verdadera” tasa de inflación; al menos eso es lo que ocurre desde 2007.