lunes 05 de diciembre de 2022
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Nuevas tareas capitalistas

Al parecer disgustó que escribiera “... quien pueda examinar su propia vida y seleccionar las mejores cosas que le ocurrieron coincidirá con que lo mejor de lo humano seguirá repitiéndose hasta en el peor de los entornos y que una leve regresión a formas aparentemente más primitivas no nos hará peores. Nada nos podría hacer peores”.

14-03-2009 03:25

Al parecer disgustó que escribiera “... quien pueda examinar su propia vida y seleccionar las mejores cosas que le ocurrieron coincidirá con que lo mejor de lo humano seguirá repitiéndose hasta en el peor de los entornos y que una leve regresión a formas aparentemente más primitivas no nos hará peores. Nada nos podría hacer peores”.

El disgusto refuerza mi convicción de que, humanistas al fin, los de derecha y los de izquierda, igual que los indiferentes, están comprometidos con una figura de lo humano proyectada a imagen y semejanza del ciudadano europeo del siglo XX. Este personaje reciente, impensable en el curso del noventa y nueve por ciento de la trayectoria de la especie sobre su único planeta, no es ”el hombre”, y de esta antropología caprichosa se desprende una definición de cualidades, capacidades y necesidades humanas que sostienen las peores acciones de la época.

Por ejemplo la acción imperialista, apoyada en la creencia de que las vidas que no se viven según el canon metropolitano son indignas de ser vividas. O la pulsión desarrollista común a todo el espectro político, según la cual la riqueza de todas las sociedades debe crecer año tras año y las naciones deben cuidar más su PBI que cualquier otro indicador económico.

Es razonable que las derechas aspiren a más acumulación y concentración del capital, pero en su proyecto arrastran a izquierdas seducidas por la promesa de un derrame y hasta de una redistribución, que, bien mirada, es todo lo contrario de la esperanza en un derrame de la riqueza. Hubo pujas distributivas exitosas, pero su mayor efecto fue operar darwinianamente favoreciendo a las corporaciones más aptas, y a los capitalistas de relevo que pudieron adaptarse mejor a las novedades.

Acierta Fidel cuando, citando a Atilio Borón, coincide en que la actual crisis del capitalismo fue causada por el capitalismo y tendrá una solución capitalista. También la apocalíptica crisis ambiental, que en buena parte es efecto de la civilización industrial resultante del capitalismo. Según Lovelock tendría solución capitalista: su utopía de ciudades autosuficientes sostenidas por la industria nuclear.

En cuanto a la propuesta de Hawkins de colonizar la Luna como primer paso para mudar la humanidad a otra galaxia para prevenir la catástrofe cósmica que puede producirse en cualquier momento de los próximos diez mil años, exige, según él, una humanidad al servicio de la industria espacial y nuclear: otra gran tarea histórica del capitalismo. Parece mejor el neolítico.

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