La crisis económica, cuándo no. Las mezquindades personales de la misma vieja política, no podían faltar. Las competencias sobre el tamaño de la cartera y el grosor de la billetera, ahí están. Y el color partidario como si fuera una cancha de fútbol. Juegan a las damas, comiéndose entre sí, en medio de una celebración que debería ser histórica, de todos los argentinos, en donde no deberían faltar las fuerzas opositoras. Tal vez sea difícil que el pro hombre y el gusano bailen y se den la mano, pero no estaría mal al menos por una noche olvidar que cada uno es cada cual al servicio de la calma de un país y el reconocimiento de la historia propia.
Epopeyas pasadas. “Es una vergüenza –dice un legislador porteño caminando por Buenos Aires–: para 1910 hicieron media ciudad nueva y nosotros apenas si empezamos con algo.” A José Figueroa Alcorta, que se había hecho cargo del gobierno por la muerte del presidente Quintana en 1906, le tocó encabezar el Centenario de la Acción de Mayo. Por ley una comisión encargada de las celebraciones tenía partida presupuestaria y obras estipuladas. Las crónicas hablan de un festejo ampuloso a la usanza de la clase dirigente y poderosa del momento.
En 2010, 200 años después y con una Nación política mejor constituida, los datos y las obras conocidas hasta el momento alcanzarían para intuir cierto desborde de improvisación en algunos sectores, falta de articulación entre Nación, Provincia y Ciudad y criterios ciertamente dispares. Los testimonios y los documentos para la ocasión, en cambio, rebosan de buenas intenciones y apreciaciones patrióticas e integracionistas que no parecen encontrarse con las decisiones políticas y los intereses de los jefes de los diferentes estados o ministerios. Se requiere un gran esfuerzo para unir las piezas sueltas de todas las actividades que están programando o planificando las distintas áreas. Muchas de ellas son proyectos ni siquiera aprobados. En la Ciudad hay un equipo bastante ordenado de casi 50 personas a cargo del periodista Carlos Ares, que tiene rango de subsecretario. “Bicentenario, punto de encuentro” fue impulsado por la ex vicejefa de Gobierno Gabriela Michetti, anclándose en una normativa anterior. En la Provincia, el Consejo Provincial del Bicentenario depende del jefe de Gabinete de Daniel Scioli, Alberto Pérez, pero el que trabaja es Darío Duretti, subsecretario de Reforma Política. Pérez sólo maneja el presupuesto, que prefirió no declarar. A nivel nacional el asunto se pone un poco más complejo. El Decreto 1016/05 creó el Comité Permanente del Bicentenario, integrado por la Jefatura de Gabinete, el Ministerio del Interior y la Secretaría de Cultura. En 2007 se creó la Comisión Ejecutiva de ese comité, encabezada por la Secretaría General de la Presidencia, aunque el que gasta el teléfono es el subsecretario Gustavo López, tratando de coordinar acciones entre ministerios, provincias y municipios. La obra pública que debería ser el centro medular e integrador de estas celebraciones está dentro de esta comisión, manejada por el ministro de Planificación, Julio De Vido. Su vocero no respondió uno solo de los llamados de PERFIL, como tampoco los correos electrónicos. No obstante, en la página del ministerio hay datos sobre lo que estaría en proyección y en ejecución.
De cualquier modo, en el ámbito de Nación es la Secretaría de Cultura la que viene desarrollando un sinnúmero de actividades en todo el país y es allí donde aparece la agenda más sólida del Gobierno. Según López, los medios del Estado como Canal 7 y Radio Nacional, así como el INCAA, también están preparando sus actividades. Igual que los ministerios de Justicia, Trabajo y Relaciones Exteriores y la Secretaría de Turismo, desde donde dijeron que no tenían información para difundir. Gente del Instituto Nacional de Teatro se preocupó por hacer llegar la agenda que están manejando para la ocasión.
¿De qué hablamos, Bicentenario? Tanto José Nun como Gustavo López y Carlos Ares plantearon sin saberlo coincidencias filosóficas en los ejes que guiarían sus festejos: repensar la historia, reflexionar sobre lo que pasó y sobre cómo nos estamos proyectando. Y Darío Duretti tiró la piedra de la sinceridad: “Ojalá la política pueda ponerse de acuerdo y convertirlo en un tema de Estado. Creo que muchos están tomando conciencia, todavía estamos a tiempo”, dijo en referencia a la Provincia, pero bien valdría para el resto.
El perfil, en cambio, no es el mismo. La Nación intenta darle un sentido “latinoamericanista, federal y participativo”, dice López. “Un momento de entusiasmo colectivo”, imagina Nun. Para la administración de la Ciudad “es quizá el único hecho histórico que pertenece a los porteños”, dice Ares, quien además señala: “Gabriela nos pidió que el Bicentenario no se vinculara con los gobiernos”, un desafío cuyo desarrollo habría que seguir con atención. En la Provincia pretenden darle “un perfil histórico-productivo, resaltar la historia de cómo la provincia aportó a la Nación en 200 años”, explica Duretti. Hay, más en carpeta que en ejecución, decenas de obras de restauración, mucho espectáculo, mucho show, debates y foros interesantísimos de los que pocos se enteran, obra pública que casi nadie asocia con el Bicentenario porque muchas ya se anunciaron en oportunidades diversas, y cero obra de articulación social. Nadie puso de manera directa en la agenda del Bicentenario la situación de la niñez y la adolescencia en la Ciudad, la Provincia o la nación. O la violencia y el desamparo. O la educación. El federalismo por el momento sólo aparece enunciado, igual que la solidaridad. Según explicó Gustavo López, hay una lista de actividades que está armando el comité y que debería empezar en enero, la cual debe ser aprobada y luego anunciada por la presidenta Cristina Fernández.
Los privados aportaron su caramelo santo para la mandataria. IRSA, Corporación América y desarrolladores inmobiliarios anunciaron el año pasado una inversión de 1.100 millones de dólares. El proyecto urbano “Bicentenario de la República” será un complejo que declaman turístico, cultural y comercial levantado en la zona de Puerto Madero donde está el viejo hotel y sanatorio de los inmigrantes (es de suponer que preservándolos y no encima de ellos).
Argentina año 200. “Algunas obras terminan en el ’10, otras empiezan en el ’10 y otras terminan en el ‘16”, había contado Gustavo López. La página del Ministerio de Planificación que De Vido anuncia mediante un video (https://www.minplan.gov.ar/html/plan_obras/) y un archivo en PDF sobre “las obras para todos los argentinos” que, dicen, se desprenden del Plan Estratégico de Desarrollo Territorial 1816 – 2016 Argentina del Bicentenario con una inversión de 71 mil millones de pesos. Se habla de 40 mil pesos más de financiamiento a estructurar, es decir, un presupuesto total de $ 110 mil millones. Para 2009 prevé 33 mil aprobados y 24 mil más por reasignación de partidas. En el videíto se habla del “plan de obras públicas más ambicioso del que se tenga memoria en Argentina” y que todas fueron solicitadas o consensuadas con los gobiernos provinciales o municipales. Tal vez por eso en los archivos de Internet hay enormes cantidades de intendentes de todo el país anunciando obras por el Bicentenario.
Desde la Secretaría de Cultura, las acciones van por decenas y comenzaron hace cuatro años. Los Debates de Mayo, los Foros de discusión transmitidos al país por teleconferencia, el Café Cultura del Bicentenario que pasó por centros comunitarios, cárceles, unidades militares y universidades con distintas personalidades. Concursos para niños, certámenes de teatro con el Cervantes y el INT, de tango y folclore; hubo y habrá muestras variadas en todo el país (Argentina de Punta a Punta) y la Casa del Bicentenario, que ya debería estar abierta pero no lo está.
Una vez terminada su restauración España aportó 300 mil euros para equipamiento tecnológico y mobiliario de aquel inmueble que está en la calle Riobamba. La primera muestra será sobre el rol de las mujeres en la vida argentina. Cultura, en convenio con la Secretaría de Obras Públicas, tendría también 50 millones de pesos para destinar a la puesta en valor de museos y edificios de valor patrimonial en todo el país. El Cabildo, la Manzana de las Luces, la casa natal de Sarmiento, el Palacio San José y las Estancias jesuíticas, entre otros. Las obras están atrasadas.
En la Provincia Duretti dice que quiere que estén presentes los pueblos originarios, que si bien se plantean una agenda internacional con España e Italia, lo de adentro les parece más importante para este evento. En Los Toldos hablaron con los Coliqueo y con Máximo Coñequir en Bragado, para que la Federación de Pueblos Originarios participe. Asegura que van a estar los 134 municipios integrados en la Red de Consejos Municipales del Bicentenario para que las legislaturas locales y los intendentes asuman el compromiso de trabajar en la celebración. Y también, shows, festivales, concursos, premios a los notables, becas, murales colectivos.
La Ciudad arrancó anoche, con un festival en el Obelisco de canciones patrias a cargo de músicos rockeros en su mayoría. Por el adelantamiento de las elecciones todas las actividades que venían después se suspendieron hasta el 8 de julio y seguirán hasta fines de 2010. Se entregarán medallas hechas por un escultor enorme como Antonio Pujía y entre los primeros diez elegidos están Margarita Barrientos y los curas de la Villa 21. Diez distinciones todos los meses. El 16 de julio se inaugura el primer mural de un total de ochenta, realizados por artistas nacionales e internacionales.
La Cápsula del Tiempo será anunciada dos días después. “Va a ser como un gran tubo –explica Daniel Ares–, donde la gente podrá dejar los testimonios que quiera en cualquier formato. Habrá una página web y la cápsula contará con unos discos especiales. Se enterrará probablemente en el Parque del Tiempo (que estaría en el Parque de la Ciudad), con la esperanza de que, si alguien quisiera, dentro de 200 años podría reconstruir Buenos Aires tal como es hoy”. Renovación tecnológica del Planetario, obras teatrales, rock, desfile de época y actuación pública alusiva de Les Luthiers. Con el proyecto “Buenos Aires Más Color” se pintarán (con material donado por Sinteplast) fachadas en Pompeya. Los vecinos aprendieron a elegir colores y utilizar materiales en talleres ofrecidos por la ONG Más Color, a cargo de todo el proyecto.
El equipo porteño no tiene presupuesto para obras. Manejan una caja especial de $ 22 millones este año que sufrió recortes por 6 y permite contrataciones directas y pagos más ejecutivos. De aquí salen los contratos pero no los sueldos de la planta permanente. Para el 2010 la Ciudad propone El Ojo del Bicentenario, en el Obelisco desde marzo. Con un sistema de escaleras y ascensor instalados fuera, las personas subirán cubiertas con un chaleco con luces generando un efecto especial si son muchas a la vez. Encuentro de regatas en Puerto Madero y alguna presencia en las capitales del mundo donde haya colonias de argentinos integran la agenda porteña.
Entre los hombres de aquella gesta había internas y odios, como ahora. Hasta el nivel de representación fue puesto en duda. Sin embargo, las responsabilidades superiores los unieron por un objetivo. Es de esperar lo mismo 200 años después.