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EJRCITO Y DEMOCRACIA

Olvidos y paradojas en España y Argentina

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La Audiencia Nacional de España acaba de declarar prescriptos los eventuales delitos de torturas contra presos políticos cometidos por el ex capitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas (77) en los 60, rechazando el pedido de la Justicia argentina de extraditarlo por aplicación de la imprescriptibilidad universal. Mientras seguía su carrera normalmente luego de la muerte del generalísimo Francisco Franco en 1975, Muñecas habrá aplaudido la reducción a prisión de los principales líderes de una clandestina Unión de Militares Democráticos (UMD), fundada en 1974, con la intención de blindar la difícil recuperación de la democracia, por el mayor Julio Busquets, quien sería destituido en 1976 junto a otros nueve cabecillas, abandonados por una clase política temerosa de no irritar a los generales garantes de una transición descafeinada. Diputado del PSOE por Cataluña, Busquets promoverá en los 80 leyes resarcitorias para sus camaradas de la UMD, incluyendo la posibilidad de regresar al servicio activo, opción que cuatro de los exonerados decide adoptar pero que los altos mandos desvirtúan obligándolos a pasar a la reserva en las narices del ministro de Defensa socialista, Narcís Serra.

La débil subordinación castrense a la monarquía constitucional configurada en los Pactos de la Moncloa sería puesta a dura prueba la noche del 23 de febrero de 1981 cuando el teniente coronel Antonio Tejero, secundado por Muñecas, irrumpe en el hemiciclo del Congreso de los Diputados de Madrid pistola en mano y, disparando al techo, reduce a diputados y gobierno en plena sesión. Sólo tres hombres permanecen sentados sin tirarse al suelo ante la intimidación, el jefe de gobierno Adolfo Suárez, el vice, general Manuel Gutierrez Mellado, y el líder del PC Ramón Carrillo. Mientras el general Milans del Bosch al mando de unidades blindadas de Valencia se pronunciaba a favor del golpe, la demorada intervención de Juan Carlos de Borbón en la madrugada del 24 paraliza a los insurrectos, que cumplirán penas de hasta 15 años de prisión.

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Treinta y tres años después, el 18 de marzo pasado, El País anunciaba el cese del teniente coronel Antonio Tejero (h.) como jefe de una unidad de la Guardia Civil por orden del Ministerio de Interior. Un mes antes había organizado en su cuartel una insólita paella en homenaje al aniversario del Tejerazo con la presencia de su padre (81), de Muñecas y de una docena de ex sediciosos. Si bien jamás se cernió la amenaza de juicios por crímenes durante o después de la Guerra Civil Española (1936-39), aquel fallido golpe de Estado contra el referéndum constitucional que sepultó el mandato político del caudillo por la gracia de Dios prefigura los levantamientos de nuestros militares carapintadas en el segundo lustro de los 80 contra la extensión de los juicios por violación de DD.HH., parteros de dos leyes exculpatorias hoy derogadas.

Los gobiernos del PSOE nunca ejercieron una depuración de militares por mera portación de apellidos filofranquistas, y en cambio soslayaron ingratamente la gesta de la UMD que hoy rescata el film UMD: romper el silencio, del capitán de fragata (R), sociólogo e historiador Carlos Bruquetas Galán, en memoria de aquellos héroes anónimos.

El 16 de febrero de 2010, durante una reservada ceremonia en que la ex ministra de defensa Carmen Chacón entrega medallas al mérito a algunos sobrevivientes, a casi cuarenta años de la fundación de la UMD, se ve a un general y un almirante que evitan aplaudir –¡todavía!–. Sufriendo igual olvido político, un grupo de oficiales expulsados del Ejército Argentino en 1979-1980 y ascendidos en democracia un grado (en retiro), esperan la aplicación de una ley de 2007 que les otorgaba un grado más. Que el ex teniente César Milani –miembro de la inteligencia militar que investigara los vínculos de 33 oficiales con opositores a la dictadura y los tachara de ideológicamente irrecuperables– corriera la misma suerte que cuatro de ellos, presos por juicios de lesa humanidad, lo ha impedido su subordinación travestida a cambio de indulgencia plenaria. Paradojas análogas a las de España.

*Sociólogo y periodista.