El padre Grassi ha declarado hace unos días que la libertad de la que goza no es una libertad total. Es cierto que la condena a quince años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores ha sido confirmada por la Justicia y que, pese a eso, el sacerdote sigue fuera de la cárcel. Pero esa libertad, no es a su juicio una libertad completa. Le viene bien y es preferible a la celda tras las rejas que parece ser su destino, destino que, no obstante, viene difiriendo con tal y cual maniobra de leguleyos en los intersticios escabrosos de la ley. Pero según afirma, no lo satisface del todo, porque la que está viviendo no es una “plena libertad”. ¿Qué le falta, qué echa de menos? Lo primero que se le impidió, ni más ni menos, la cosa que más quiere y añora: ingresar en su Fundación y retomar su obra de amor por los niños.
El de libre albedrío, es un concepto que ocupó, sin dudas, un lugar de importancia en la formación del padre Grassi, porque sin él no existen la auténtica salvación ni la verdadera condena de las almas. A diferencia de una visión más elemental, y sin embargo bastante más al uso, que supone esquemáticamente que siempre que se dice “sí” hay libertad y siempre que se dice “no” hay represión, un sacerdote bien podría llegar a entender que el acto de negarse implica una forma de libertad también. Porque ha optado por la renuncia y ha hecho de la renuncia su deseo, podría llegado el caso advertir que el que dice que no, también está eligiendo.
No obstante habría que ver en qué piensa el padre Grassi ahora, entonces, exactamente, cuando invoca una libertad más plena. Porque a juzgar por los fallos firmes acerca de su responsabilidad en el abuso de menores, si algo ha hecho en su Fundación es avanzar sobre una situación de falta de libertad acaso plena. No la de la violencia que se ejerce sobre aquellos que dicen que no y son forzados, sino la de la violencia que se ejerce en una zona más equívoca, más ambigua, y por eso mismo más perversa y más terrible, sobre aquellos que en determinadas circunstancias ya no pueden decir que no.