sábado 02 de julio de 2022
COLUMNISTAS Desigualdad

Pragmatismo y no alineamiento

20-02-2022 00:28

El vicejefe de Gabinete, Jorge Neme, publicó una extensa nota para explicar las razones del viaje del Presidente Fernández a Rusia y China. Con un despliegue de conocimiento de las relaciones internacionales define el modelo de inserción internacional como diverso y pragmático. Esta definición se inscribe en la tesis acuñada por varios expertos en la materia como “no-alineamiento activo” para justificar el acercamiento con esos dos países y mantener una relación crítica con los Estados Unidos.

El vicejefe Neme hace un paralelo de la relación con China con los lazos que mantuviera la Argentina  en los principios del siglo pasado con Inglaterra. Con claridad explica que la Argentina proveyó los alimentos que Inglaterra requería para su ejército de trabajadores que emigraban desde el campo a la ciudad. Al igual que lo hiciera Inglaterra, las inversiones chinas se orientan  a asegurar una logística eficiente hacia los puertos. La relación con Rusia estaría expuesta por el Fondo Soberano de Inversión Directa y su experiencia en la explotación del shale oil y shale gas.

Si el vicejefe de Gabinete expresa la opinión del Gobierno está claro que existe una redefinición del modelo de inserción de la economía argentina en el mundo sostenido por el peronismo y que tanto criticara a la oposición. A partir de la aceptación del papel depredador que tuvieron y tienen las exportaciones chinas, la Argentina está admitiendo  el papel de proveedor de recursos naturales repitiendo el ciclo que mantuvo con Inglaterra hasta 1945 cuando el peronismo decidiera acelerar la industrialización mediante la intervención en el comercio exterior para proteger al mercado interno.   

El artículo también señala que en China la Argentina puede encontrar una amplia y creciente demanda que permita reducir el déficit comercial. La evolución de las series de comercio exterior no condice con los deseos expresados en esta y en otras oportunidades. El superávit de la balanza comercial de China no cesa de crecer a pesar de las reiteradas promesas de una mayor apertura del mercado y la implementación de la economía dual. La política china de ofrecer generosos beneficios para atraer inversiones externas y la promoción de exportaciones explica el proceso de desindustrialización en los Estados Unidos,  Europa y también en América Latina que permitió transformar a Asia en la fábrica del mundo.

La simbiótica relación que el vicejefe de Gobierno pretende establecer con China requiere ser condescendiente con las políticas de ese país. A diferencia de Estados Unidos donde las decisiones son tomadas por las empresas privadas, en China el Estado juega un papel crítico para elegir proveedores y destino del financiamiento de los bancos oficiales. Esta aquiescencia requiere que la Argentina no tenga opinión en la OMC o en otros organismos sobre los cuestionamientos a la política  de China efectuada por los Estados Unidos y Europa para lograr que asuma su responsabilidad como segunda economía del mundo,  profundice la apertura de su mercado y termine con los subsidios a las firmas públicas exportadoras.  

El artículo anuncia también que la Argentina promovió en el Mercosur una activa agenda de relacionamiento externo. Hasta el presente, se tenía conocimiento que cuando Jorge Neme se desempeñaba como Secretario de Relaciones Económicas Internacionales la Argentina entorpeció todos los intentos de profundizar las negociaciones con otros países aduciendo la necesidad de proteger el trabajo nacional a la espera de mejores oportunidades.

La excusa del pragmatismo o el renombrado “no-alineamiento activo” conlleva limitaciones a la política internacional, y más aún cuando se recurre a pedir favores a los países donde el Estado tiene el poder omnipotente de establecer las condiciones de ayuda. La Argentina está caminando por una cornisa que puede tener consecuencias contrarias a los objetivos propuestos en esa nota.   

*Diplomático.

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