La semana pasada y como para redondear la imagen de una oposición unida, algunos medios hicieron la crónica de un encuentro entre Duhalde y Menem. Son dirigentes que no posan para una foto sin antes consultar con sus operadores en las sombras: Manzano, Nosiglia, y tres o cuatro más que saben hacia dónde va el viento, porque son los que soplan más fuerte en la atmósfera política. Sepultado el “que se vayan todos” por la gestión pacificadora de los Kirchner, han vuelto todos fortalecidos por el heredero Alfonsín Jr., la ex chica de Cavallo María Eugenia Estenssoro, el benjamín Prat-Gay, el ex kirchnerista Cobos, los ex menemistas Solá y Bullrich, la gran esperanza blanca Gabriela, eyectada al senado para ahorrarle conflictos a Mauricio y su entorno y la pequeña esperanza colorada a quien Asís acaba de bautizar “el Roiter” –“colorado” en iddish–, para refrescar la procedencia centroeuropea de sus ancestros. Asís siempre ve bajo el agua y casi siempre acierta con sus pronósticos sorprendentes. Esta vez firma que el recién sumado al bando de los “todos que no se fueron” ganará la batalla judicial por su ciudadanía, y que, si se bajase Reutemann, será el candidato presidencial del PJ y que en caso contrario será compañero de fórmula del testimonial ex piloto. Así es la oposición fabricada por la administración K, que es, como venimos diciendo hace años, junto al sólido nivel de reservas y la relativa pacificación del país, el mayor logro de la gestión del matrimonio presidencial. Parece deliberado que los discursos de los K definan a sus enemigos como un medio que, aunque agotado en su poder económico, los sobrevivirá a ellos y a sus sucesores y sigan señalando a Cobos y Macri. Cobos se apagará dignamente no bien concluya su circunstancial mandato. Macri se está derritiendo por su sinuosa gestión pública y por su nula gestión política. ¿Alguien conoce a un afiliado al PRO? Esta pregunta la venimos formulando desde el día de su victoria electoral. En septiembre comentamos que el Ejecutivo de la Ciudad había cedido a Cristóbal López y a De Narváez la flecha verde de los semáforos que facilitan el acceso a sus instalaciones de Palermo y que había suprimido una plaza de juegos infantiles frente al zoo para embellecer el predio de La Rural, propiedad del señor Roiter. Ahora han vuelto a la carga con un proyecto de ley que modifica la urbanización de Palermo para que La Rural Colorada pueda lucir un hipercentro de espectáculos. Pobres los monos, las jirafas y las tigresas insomnes que vivan enfrente. Pobres los choferes que circulen por la Ciudad constipada al servicio de los magnates del kirchnerismo y de la oposición.