COLUMNISTAS
cumbre macri-larreta

Recelos de una (ex) pareja

Hablaron de Vidal, de Bullrich y, sobre todo, de sus preocupaciones sobre la economía. Los interrogantes sobre el Presidente y su aislamiento. Asistentes controvertidos en ausencia fueron Sergio Massa, los radicales Facundo Manes y Gerardo Morales. El impacto de las grabaciones en el Banco Provincia. 

Charla. Imagen de archivo de Macri y Larreta juntos. No se difundieron imágenes de su encuentro de ayer en Villa La Angostura.
Charla. Imagen de archivo de Macri y Larreta juntos. No se difundieron imágenes de su encuentro de ayer en Villa La Angostura. | Cedoc

Rodriguez Larreta se instaló en Cumelén, de vacaciones. Tal vez le interesaba estar cerca de su antiguo mentor y, de paso, conocer la nueva casa de Mauricio Macri en Villa La Angostura, más que hablar de política. Ingenuidad del periodista, sin duda. 

El alcalde porteño, educado en pormenores estéticos de su ex mujer organizadora de fiestas, primero se detuvo en la arquitectura de la vivienda, un diseño del cuñado del ingeniero boquense, Alberto Rossi, famoso por haber hecho una hilera de obras para Carlos Menem más que por estar casado con la hermana de Juliana. Un profesional de bajo costo por pertenecer a la familia, ideal para los códigos austeros de Mauricio. 

Al revés de la decoración, tarea de Danu Galito, una especialista marplatense en atender el gusto de ciertos polistas y otros millonarios del subdesarrollo argentino. Tarifa más cara la de esta experta, seguramente contratada por la dueña de casa –algo más pródiga que su marido–, quien se había encantado con trabajos anteriores de esta mujer casada con José Noguerol, uno de los mayores amigos de Pepe Estenssoro, aquel titular de YPF que se mató en un accidente aéreo. 

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El capítulo de la política ya dijo Rodríguez Larreta que está cerrado: le cree a Macri cuando le dijo que no pretende volver como ocupante a la Casa Rosada. Amores de estudiantes. 

Segundo tiempo. Incauto o cínico, sabe que los íntimos de Mauricio están convencidos de que su mayor propósito es participar de las elecciones en 2023. Al margen de otras confesiones. Aunque la bucólica vida sureña entusiasma tanto al ex mandatario que, a Horacio, le aseguró que por lo menos estará alejado de las pistas hasta después de su cumpleaños (8 de febrero). 

Hablaron de Vidal, de Bullrich y, sobre todo, de sus preocupaciones sobre la economía.

Una distracción en la charla, como las referencias al titular de la FIFA, Infantino, quien se volvió un férreo defensor de Macri en el mundo desde que éste lo invitó a la Argentina (en ocasión del festejo del Bicentenario) con todos los líderes del mundo cuando estaba al borde del precipicio por las imputaciones de corrupción habituales en ese organismo futbolístico. Agradecido, ahora lo convoca para todos sus proyectos, incluyendo el intento por realizar el Mundial cada dos años (aunque podría transigir en hacerlo cada tres). Hombre de negocios, obvio. 

Otra inquietud podía reunir a Rodríguez Larreta con Macri: el impacto de las grabaciones en el Banco Provincia de los servicios de inteligencia que se ganó el nombre de Gestapogate por parte de la corte de los Fernández. Es que sobre esa actividad quieren ser los únicos, como lo exigía Néstor (quien, como se sabe, no le alcanzaba con la desgrabación escrita, quería escuchar el sonido y el tono de lo que decían sus observados). 

Aunque ninguno de los dos próceres del PRO aparece complicado directamente en esa operación, juran lamentarse de la divulgación vinculando a María Eugenia Vidal justo cuando ella sorprendió con su candidatura presidencial para 2023. Mas cuando, se supone, a la ex gobernadora ni la deben haber consultado por ese espionaje contra un sindicalista controversial como el Pata Medina: ahora saben que hay una investigación en busca de quién contrató los equipos técnicos para realizar esas grabaciones, tarea que tal vez concluya en algún directivo de entonces en la entidad bancaria, tal vez del coleto de los dos de la cumbre en Cumelén. 

De una mujer saltaron a otra, Patricia Bullrich, de raid por Punta del Este, hablando en el ex Conrad como si fuera pretendiente al sillón de Rivadavia y en alguna casa tradicional de La Barra: casi territorio propio o audiencia monocolor para el aplauso, sin atreverse sobre sectores poco propicios a su fracción. Como todas sus travesías. 

Para Rodríguez Larreta, estas incursiones de la Bullrich en distintos puntos geográficos le provocan un dolor de cabeza: entiende que no lo ayudan en su aspiración presidencial. Pero apeló en la reunión a un intermediario inconveniente a pesar de que Macri también podría calificarla de rival: en todas sus reuniones con visitantes al country (uno que nunca afloja es Ramón Puerta), siempre apoyó los movimientos de la Bullrich, la considera una heredera, quien mejor lo interpreta. Antes le concedìa la misma estatura a Miguel Pichetto. Aun cuando mantiene ciertas reservas por sus conflictos con el marido de la titular del PRO, Guillermo Yanco, hombre de entendimiento con la cúpula de la colectividad judía y devoto en negocios sobre seguridad de todo tipo. 

Inquietudes. En materia de indisposiciones, Macri debe haber preguntado por Emilio Monzó como responsable de la campaña electoral del intendente porteño, de escaso agrado su designación aunque admite cierta profesionalidad del elegido (fue uno de los hacedores de su propia campaña para presidente). Otros asistentes controvertidos en ausencia fueron Sergio Massa, los radicales Facundo Manes y Gerardo Morales, al que también ha decidido bombardear Cristina de Kirchner por su amistad con Alberto Fernandez. 

Muchos interrogantes sobre el Presidente, su aislamiento, la falta de respeto que le provocan sus propios ministros, chismes sobre el encierro de Fabiola y su dificultad de embarazada para visitar a la familia en el norte con el avión de la Casa Rosada. 

De Cristina mejor ni hablar, aunque debieron coincidir en que triunfó para sostener a la romántica pareja despareja de Volnovich y Rodríguez en el PAMI, luego de su amoroso viaje caribeño. A ella le encantan esas travesuras, quizás tuvo pocas. Y que se note su poder interno sobre Alberto, lo mismo que ocurrió cuando sostuvo a Basualdo en Energía contra la demanda de Guzmán por echarlo. 

Se cree, sin embargo, que el gran tema de los dos jerarcas opositores ha sido el económico: ambos poseen informes inquietantes, haya o no acuerdo con el FMI. También en ese rubro observan disidencias entre Cristina y Alberto, tantas dudas que no podían inferir si la suba del dólar el último viernes es producto de una eventual corrida o si el próximo vencimiento con el organismo, la semana próxima, será honrado por el Gobierno. Un fin de mes antológico para el mercado. 

Casi para hacer una apuesta entre una alternativa u otra de estos dos personajes que antes discutían sobre Racing y Boca. También ese tiempo desapareció.