jueves 08 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS ensayo

Riqueza para todos

En Economía descubierta (Ediciones B), Tomás Bulat desarrolla en un lenguaje coloquial conceptos que se necesitan para la vida cotidiana, como qué hacer con los ahorros, cuándo tomar un crédito, cómo crecer en un negocio, pero también para entender los problemas del país y del mundo. Y comprender cómo los eventos de la macroeconomía impactan en nuestras decisiones y en nuestro presupuesto. Es decir, en la microeconomía.

23-06-2013 04:35

Les quiero dedicar especial atención a los temas “distribu­ción del ingreso” y “distribución de la riqueza”. Son temas re­currentes en muchos debates y se los suele plantear con cierta ligereza, sin manejar algunos conceptos básicos. No siempre mejorar la distribución de la riqueza o del ingreso implica re­ducir la pobreza. La vida y la economía no son tan simples como para lograr algo por el solo hecho de desearlo.

Distribución del ingreso o de la riqueza. Antes que nada vuelvo a recordar una diferencia de con­cepto entre riqueza e ingreso. La riqueza es un stock. La me­jor definición de riqueza es la herencia. La herencia es una riqueza que existe. Se sabe cuánto es y no varía en el tiempo. Cuando hablamos de distribuir la riqueza, hablamos de repar­tir lo que hay. En cambio, cuando se habla de distribuir el ingreso, se hace referencia a cómo se distribuye lo que se genera todos los me­ses. Un equivalente sería cómo se distribuye el ingreso de los sueldos en la casa. Por ejemplo, cuánto va para la comida de la familia, cuánto va para el colegio, cuánto para la vivienda, etc. Cuando hablamos de distribuir el ingreso, hablamos de repartir lo que va a ingresar, es decir lo que se va a producir.
Una reforma agraria es una distribución de la riqueza. Hay una determinada cantidad de tierra que es distribuida. Por ejem­plo: una persona o una familia tiene 10 mil hectáreas y lo que se hace es darles 500 hectáreas a veinte familias. Distribuimos la ri­queza. Esto se hizo muchas veces. Lo paradójico es que esto no siempre mejoraba los ingresos de quienes ahora tenían la tierra.
Sigamos con este ejemplo. Supongamos que se producía soja, entonces se lograba una producción de 25 mil tonela­das. Ese era el ingreso anual de las 10 mil hectáreas. Ahora bien, una vez dividida la tierra, se debe evaluar cuánto está en condiciones de producir cada campo de 500 hectáreas. Cada nuevo dueño de la tierra, ¿tiene plata para comprar la semilla?, ¿tiene el tractor para sembrar, la cosechadora para levantar la soja? Si sólo se le da la tierra, puede incrementarse su riqueza (porque ahora es dueño de la tierra) pero que su ingreso disminuya, porque no puede producir o produce poco.
A principios de siglo y hasta los años 70 se discutía más la distribución de la riqueza que del ingreso. Es decir, cómo repartir lo que hay. Pero luego de varias experiencias fracasadas al distribuir riquezas, ahora se discute cómo optimizar la distribución de ingresos. La tierra la pue­de tener una persona, pero veamos cómo se distribuye lo que genera esa tierra; es decir, las 25 mil toneladas de soja y no la tierra. Es aquí que las políticas de impuestos y leyes laborales o de contratos ponen el contexto para distribuir el ingreso sin importar tanto quién es el dueño de la tierra. La discusión cambia. Porque en lugar de discu­tir la propiedad de los medios de producción (vieja discusión marxista) se discute la distribución de lo que eso produce. De esto se trata el debate moderno.
Distribuir lo que se produce y se va a producir plantea dos situaciones. Cómo y cuánto se produce, y cómo se distribuye para que nuevamente se vuelva a producir lo mismo o más. Es decir, la distribución del ingreso es un proceso continuo que debe estar en constante evalua­ción. No es una foto, es una película.
Si distribuir más siempre incrementara el producto bruto interno, la economía sería muy sencilla, pero puede suceder que una incorrecta distribución termine frenando el creci­miento.
Lo que queda claro es que la distribución es un concepto relativo. ¿Qué quiere decir esto? Que vos recibís más que otra persona. Si hay 10 mil pesos de ingreso se pue­de repartir 7 mil y 3 mil. Lo cual implica una distribución desigual. Pero también se puede dar el caso que se distribuyan 5 mil pesos de ingreso y sea 2.500 y 2.500. Esto representa una distribución del ingreso perfecta, pero los dos tienen menos ingresos que en el primer caso. Por eso hay que tener en cuenta que la distribución de ingresos se da en términos relativos y no absolutos.
La pobreza tiene una medida absoluta. Es decir, ¿qué es ser pobre? Pobre es una persona o familia que no logra con su ingreso mensual comprar una determinada cantidad de pro­ductos o servicios para tener una vida digna. Por ejemplo, no poder comprar la cantidad y calidad de comida suficiente para conseguir las calorías que necesita una familia para estar sana. No tener plata para pagar el transporte, sin dinero para tener una vivienda, salud, educación.
Es decir que la medición de pobreza tiene que ver con la defini­ción de cuántas cosas puede comprar una persona o familia. Si para comprar esa cantidad determinada se necesitan, digamos, 2 mil pesos por persona, si ganás más de 2 mil no sos pobre, si ganás menos, sos pobre. Es una medida absoluta. No im­porta la situación de tu vecino (acordate de que la distribución es una comparación) sino si te alcanza o no a vos para comprar lo que necesitás para satisfacer tus necesidades básicas.
Por supuesto que los consumos y las necesidades varían con el tiempo, por lo que la cantidad y el tipo de cosas a com­prar son diferentes. En nuestro ejemplo, supongamos que después de incluir lo que una familia necesita consumir en ali­mentos y gastos en transporte, salud, educación y vivienda, la suma da que necesita como mínimo 2.700 pesos por mes. Mirá qué paradoja. En el primer caso, de peor distribución del ingreso, no hay pobres, ya que las dos familias tienen un in­greso superior a los 2.700 por mes. Mientras que en el segundo caso, donde existe una mejor distribución del ingreso, las dos familias son pobres.
Obviamente éste es un ejemplo forzado para poder expli­car la diferencia entre distribución y pobreza. Si la distribu­ción de un país es muy desigual, la pobreza será grande, pero será aún mayor si no crece su economía. La distribución del ingreso de un país puede empeorarse, pero su pobreza dismi­nuir fuertemente, como ha sucedido en China, India y en la mayoría de los países asiáticos.
En China hace veinte años la diferencia de ingresos en su población era menor, ya que básicamente eran todos pobres. Desde que comenzó su fenomenal crecimiento, muchos chi­nos pasaron a ser ricos (se estima que ya hay más de un mi­llón de chinos que tienen más de un millón de dólares) y, por supuesto, muchos siguen siendo pobres. Así, la distribución del ingreso empeoró. Pero empeoró porque hay más ricos, no porque haya más pobres. En estos veinte años, casi 500 millo­nes de chinos dejaron de ser pobres y comenzaron a engrosar una creciente clase media, aunque todavía con muy bajos in­gresos en promedio.
Hay otros casos en que la distribución del ingreso no se ha modificado y, sin embargo, la pobreza fue en descenso, como es el caso de Chile. Chile todos los años disminuye su pobreza porque tiene una tasa de crecimiento económico muy impor­tante, pero su distribución casi no se ve modificada. Uno de los impactos que tuvo el gobierno de Bachelet es que logró una pequeña mejora en la distribución del ingreso.
El otro país en el que ha crecido la pobreza en estos años y ha empeorado la distribución del ingreso es Estados Unidos. Esto es más notorio desde que su economía entró en crisis en el año 2009. Lo terrible es que luego de estos tres años de lenta recuperación tampoco ha disminuido la pobreza, porque la distribución del ingreso empeora más rápidamente de lo que crece el ingreso.
Como verás, están todas las opciones. Por su­puesto si un país no tiene crecimiento económico y la distri­bución del ingreso empeora, la pobreza cre­ce. Este es el caso de Argentina. Cuando uno estudia los últimos cuarenta años, observa que el PBI per cápita, en términos constantes, es prácticamente igual que el de mediados de los 70. Como la distribución del ingreso es peor, la pobreza estructural de Argentina es mayor.
Pero Argentina no tiene sólo un problema de pobreza por­que es mala su distribución, sino porque su economía no crece desde hace muchos años. Es una economía de muy bajo crecimiento.
La distribución del ingreso es un factor que hay que seguir en la economía y sobre el cual se deben imponer normas. Pero no es arbitraria. No se decide por norma cuánto es. No se pue­de modificar de golpe en el corto plazo. La forma de consolidar la distribución es justamente mejorando la cantidad y la calidad de mano de obra que se va agregando a cada producto.

*Economista.

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