domingo 07 de agosto de 2022
COLUMNISTAS opinión

Superministerio: ¿giro pragmático o esquema Ponzi?

30-07-2022 23:55

¿Es posible que un equipo que viene jugando mal y se encuentra en la zona de descenso directo pueda recuperarse sin cambiar el cuerpo técnico, renovar las autoridades del club o incorporar nuevos jugadores? Hay un socio de Tigre que cree que sí. Sergio Massa encara a la tribuna y la platea del Frente de Todos y propone apelar a la mística y los colores para zafar. Desde su perspectiva se trata de cambiar la táctica, rotar posiciones y suspender la incredulidad de la hinchada para encaminar la cosa. Confía además en que, si logra la hazaña esta temporada, hasta puede conquistar el campeonato del año que viene.

¿Estamos ante un esquema Ponzi (modo de fraude piramidal que promete importantes ganancias a cambio de una inversión inicial y el reclutamiento permanente de nuevos clientes) o frente a la posibilidad concreta de una genuina remontada histórica? No lo sabemos, pero podemos intuir que no habrá punto intermedio. Plata o mierda, dirían en el barrio. 

La desesperación ante el abismo, la ambición, el miedo al fracaso y la apuesta a despertar el instinto de poder del peronismo anestesiado se combinaron para la primera fase del intento de rescate. Los más escépticos no obstruyeron y oficiaron de coro, el Presidente resistió lo poco que pudo y CFK dejó hacer. Desde fuera algunas manos amigas ayudaron. Empresarios e inversionistas que predican contra la casta saludaron con algo más que gestos el desembarco del más profesional de los políticos en el Ministerio de Economía. 

¿Cuál será la intensidad del giro pragmático? Pronto lo averiguaremos. El paso fugaz de Silvina Batakis por el ya emblemático quinto piso del Palacio de Hacienda señala que “los mercados” esperan algo más que una módica cuenta única. La escasez desesperante de dólares en el BCRA, la sobreabundancia de pesos en las calles y en los bancos, el vértigo de los precios, el déficit desatado y el aterrizaje del nivel de actividad dejan la mecha muy corta.

 Si para generar confianza en un contexto tan adverso se necesita sobreactuar, el todavía presidente de la Cámara de Diputados parece la figura indicada para intentarlo. Familiarizado con el efectismo, dúctil en el lenguaje con sólidas terminales en el círculo rojo y conocedor de los laberintos mediáticos, cuenta con los ingredientes básicos que exige la receta. 

Quizás no se ofenda tanto cuando sus adversarios y enemigos lo sindican como panqueque, ya que parece convencido de que este es el momento para, precisamente, cambiar y darse vuelta en el aire. Posiblemente también haga de la necesidad virtud, cuando las encuestas lo ponen en el podio de los dirigentes con peor imagen. Cuanto más bajo sea el punto de partida, más alta puede ser la tasa de retorno. Lo mismo que piensan muchos respecto de los bonos del Tesoro, acciones y otros activos argentinos. Mas allá del bajo prestigio que tiene la especulación resulta imposible separarla de los actos humanos. Especialmente para aquellos que buscan maximizar su capital, sea el simbólico como el material.

Todo parece indicar que, en nombre de la estabilidad, se viene el ajuste con rostro humano. Su implementación requiere de rosca (el plato de la casa) y el oportuno silencio de la presidenta de la Cámara de Senadores y sus adláteres. Con eso por el momento sería más que suficiente. Pedirle al kirchnerismo que milite las metas del Fondo sería, además de un exceso de voluntarismo, un error. 

Mientras el “ministerio combo 3x1” (Economía, Producción y Agricultura) se despliega deberá neutralizar las malas nuevas de la “herencia recibida”: la inflación de julio, entre ellas, que marcará un nuevo récord para el año en curso. Será entonces la hora de anabolizar el “¡Ah, pero Guzmán!”. Quizás le sirva para ganar tiempo en agosto, pero para la primavera el argumento perderá peso. Para entonces necesitará empezar a alimentar con resultados concretos el informal ministerio de las buenas noticias que trabajará tercerizado con pautas claras y manos experta. La famosa venta de la luz al final del túnel.

Claro que tendrá competencia. Mientras una boletería ofrezca pasaporte free al “país normal que llega”, habrá otra vendiendo entradas para el arca de Noé. La extensión de la fila en una y otra ventanilla nos hablará del resultado de esta jugada.

*Politólogo, expresidente del Banco Provincia.

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