domingo 01 de agosto de 2021
COLUMNISTAS Costos
02-07-2021 23:55

Varados y pobreza

02-07-2021 23:55

El Gobierno habló de asumir el costo político de impedir, nuevamente, el ingreso de argentinos que viajaron al exterior, aunque en muchos casos hayan ido a vacunarse aprovechando las ofertas que nuestra aerolínea de bandera publicitó para viajes a Estados Unidos. 
Funcionarios dan notas en las que se discute si se trata de varados o turistas y se responsabiliza a quienes volvieron y no cumplieron la cuarentena. 

En las redes, se replican argumentos de acuerdo a la grieta: “Que se jodan por tilingos pro Miami” de un lado, “Dejen entrar y salir del país a todos, no solo a los políticos”, por otro. 

Mientras tanto, las cifras de pobreza y desocupación suben sin pausa en un relativo silencio mediático

Algunas voces más amigas de la sospecha se preguntan por qué los varados vacunados suponen el mismo riesgo que quienes no lo están y por qué los test PCR no cuentan. 

En otras burbujas, medios y opinadores oficialistas, conscientes de que el gran caballito de batalla del Frente de Todos de cara a las elecciones es la campaña de vacunación, arrancaron con una suerte de relanzamiento de la AstraZeneca que antes habían criticado por haber sido prohibida en varios lugares del mundo. Al grito de “Gracias Alberto. Viva la Patria” aseguran emocionados que la vacuna británica es tan genial como para que con una sola dosis ya podamos estar tranquilos.

Mientras tanto, las cifras de pobreza y desocupación suben sin pausa en un relativo silencio mediático. Otra vez, la agenda pública –que paradójicamente continúa consolidándose como la agenda de las minorías por excelencia– prefiere concentrarse en los presuntos beneficios de cerrar fronteras (como se hizo con escuelas, comercios, industrias y espacios comunitarios) en vez de ubicar el problema de la pobreza en aumento como la gran deuda pendiente sobre la que hay que ponerse a trabajar. 

Quizás, asumiendo el costo político de no permitir el regreso a los pocos que viajaron, se ahorra el costo político de reconocer a los muchos que ya no tienen medios para seguir sosteniendo su día a día.