En medio de una macroeconomía que el propio sistema financiero describe "a dos velocidades" —con sectores como minería, energía y agro traccionando fuerte y otros, como industria, comercio y construcción, todavía golpeados—, el presidente de Bancor, Raúl Paolasso, hizo un repaso de cómo esa foto se traduce puertas adentro del banco: el fenómeno de la mora, los reclamos de clientes por descuentos por deudas con tarjetas de crédito, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la sorpresiva candidatura presidencial por el PRO de Hernán Lacunza, el economista que asumió como director de la entidad hace pocos meses.
-¿Comparten ese diagnóstico de la economía a dos velocidades? ¿Qué les llega al mostrador del banco?
-Sí, si. Vemos el famoso tema de esta economía a dos velocidades. Realmente se ve lo que ocurre en la cordillera y en el sur, con mucha actividad y después tenés provincias como Santa Fe, Buenos Aires o Córdoba, donde eso no se ve. Si bien tenés agro, no tenés energía, no tenés minería, no tenés lo que pasa en Neuquén. Entonces eso afecta fundamentalmente a industria, comercio, construcción, y esa actividad que no está es lo se termina trasladando a la mora en el banco. Empezó a aparecer en diciembre de 2024. Todos los bancos tuvimos un 2023 bueno, un 2024 que siguió bueno, pero ahí ya arrancó el tema mora, y el 2025 fue muy malo. Los bancos que venían con grandes utilidades las disminuyeron notablemente; los que no estaban con grandes utilidades, perdieron. Este 2026 se ha enderezado en ese sentido, pero la mora venía muy alta.
-¿Esa mora ya se estabilizó?
-En términos de mora, se estabilizó hace tiempo ya. La mora preocupante era la mora individuo, la de las familias, ya sea tarjeta de crédito, personales. Hipotecario prácticamente no hay mora: el que tiene un préstamo hipotecario lo paga. Puede llegar a tres puntos de mora. En tarjetas de crédito tenés alrededor de un 16%, en préstamos personales, alrededor de un 14%. Cuando hacés el promedio, terminás en 14%. Cuando incorporás empresas, que tienen alrededor de 6% o 7%, terminás en un promedio de 12%. El banco tiene 14 y el resto del sistema, sin empresas, tiene 16,5.
-¿Cómo imaginan que evoluciona este ahogo financiero de familias y empresas?
-Acordate que durante la pandemia pasó algo parecido. Cuando la mora llega a los niveles que llegó, después demora un tiempo. Demora un año como mínimo para volver a los niveles normales. Vos pensá que la mora nunca llegaba al 3%. Hoy el banco tiene un 14. El resto del sistema, solamente en individuos, sin empresas, está en 16,5. Es complejo. A pesar de este ordenamiento de la macro, ha habido pérdida de empleo y pérdida de salario real. La inflación ha sido más alta que lo que han recuperado los salarios.
-Se habla mucho de fuertes descuentos que hizo Bancor en los haberes de la gente, producto del endeudamiento con tarjetas. ¿Es cierto que hay quitas de 70% u 80%?
-No, no. Mirá, vos tenés un esquema donde tenés que cobrar la tarjeta de crédito, que está acordado. Hasta hace poco las familias no tenían la cultura de endeudarse a una tasa real positiva; las tasas reales en Argentina eran negativas, con lo cual te resultaba relativamente fácil pagar, porque eso se iba licuando. Cuando la inflación pasó de cómo estaba a cómo está, las tasas reales pasaron a ser positivas, y la gente se encontró de golpe con que los números no le cerraban. Probablemente fue una ola que todo el sistema no la vio venir del todo, o no se supo parar con la suficiente antelación. Cuando tenés un tarjetahabiente que te paga el mínimo un mes, el mínimo el otro mes, no tenés muchas chances de frenar eso: ya estaba otorgado. Entonces, cuando te diste cuenta, esa gente estaba sobreendeudada. Nosotros, si bien jurídica y contractualmente podríamos cobrarlo, empezamos en algún momento a cobrarle solamente el mínimo. 70% nunca lo hubo, porque nosotros mismos definimos que, aunque lo debieran, no se lo cobrábamos. Pusimos un tope: nadie paga más del 50%. Aunque deberíamos haberlo hecho, no lo hicimos. Ahora levantamos el teléfono, le explicamos por qué no lo hacíamos, y le ofrecimos distintos planes de refinanciación. Mucha de esa gente tomó esos planes y eso desinfló un poquito ese valor.

-¿Eso llegó a instancias judiciales?
-No, no hemos tenido. Los judiciales son simbólicos: uno, dos, tres. Pero estas son cuestiones macro que no solamente afectan al Banco de Córdoba, afectan a todos los bancos de Córdoba y del país. Estamos todos en el mismo esquema de refinanciación, porque lo que menos quieren los bancos es perder clientes, cancelar tarjetas de crédito, eso no sirve. El tema es cómo trabajamos los márgenes, cómo trabajamos los planes de refinanciación, cómo mantenemos un cliente vivo, pero le damos las herramientas para que pueda pagar.
-Entonces, ¿cómo es hoy el esquema de refinanciación para esos clientes?
-Hoy hay todo un esquema definido dependiendo de la situación. Si estás en situación 2, en situación 3, cambia el plazo. En principio, cuando no estás en mora pero estás sobreendeudado, o estás en la primera categoría de mora —después de 30 días—, tenés entre una tasa nominal anual de 55% y 70%, dependiendo del plazo, hasta 60 meses. Después hay casos más complicados, los que tienen más de 90 días de mora: ahí ya vas desde una tasa fija de 45% a diez años, y ahí entra a jugar también el UVA más 10 puntos. Cuando no te cierra una tasa fija determinada, tenemos la opción de UVA más 10. Hemos trabajado muchísimo en eso, y eso ha hecho que se apague un poquito la complicación con el tema del pago de la tarjeta de crédito.
-¿Cómo estás viendo la salud financiera de las familias de cara a 2027?
-Vos tenés que pensar que en este 2026 el ingreso disponible de un individuo tiene, en promedio, un 50% afectado: un 25% por deudas, y otro 25% por alquiler, pago de servicios, colegio. Lo que te queda después de pagar tus deudas y tus gastos fijos es un 50%. Esperemos que eso se vaya acomodando, y en la parte vinculada a ese 25% del salario que es deuda, ahí es donde los bancos podemos ayudar. El 2027 nos lo imaginamos, como todos los años electorales, más volátil. Esperemos que el Gobierno Nacional haga las cosas lo suficientemente bien como para que no pase lo que pasó un poquito antes de las elecciones de medio término.
-Estamos en pleno debate sobre el rol del Banco Central, atado a la modificación de la Carta Orgánica, ¿Cómo lo ve como hombre del sistema?
-Está claro que en todos los países avanzados hay cosas que ya no se discuten: que tenés que tener un presupuesto equilibrado, que el Banco Central no está para financiar al Tesoro. Son cosas que solamente en Argentina, llegando a 2026, todavía estamos discutiendo. Yo eso lo veo bien, veo muy bien el tema de la autonomía del Banco Central. Cuando no tenés la suficiente autonomía y el mandato que tenés como presidente es bastante difuso, quien termina manejando el Banco Central es el Poder Ejecutivo. Entonces yo veo bien esta autonomía y veo bien un mandato claro. No sé si tiene que ser exclusivamente el mantener el valor de la moneda, pero en ese camino yo creo que debería ir. Lo que sí espero es que estas cosas se institucionalicen, para que cada gobierno que venga no nos vuelva a modificar el Banco Central. Hay instituciones que tienen mucho valor —la Corte Suprema, el Banco Central— y creo que llegó el momento de que los argentinos empecemos a respetar las instituciones en serio.
-¿Tienen margen el banco para que bajen las tasas?
-Sí, y está vinculado a un camino de sumar eficiencia y bajar costos en la operación, que no es sencillo, lleva mucho trabajo, pero ya lo estamos haciendo. Empezamos con un ahorro importantísimo que significó sentarnos a renegociar los principales contratos del banco: transporte de caudales, reparto de tarjetas, contrato de seguro integral bancario, saldo deudor. Generamos un ahorro de costos operativos de aproximadamente el 27% de los costos operativos del banco, que fueron más de $100.000 millones el primer año; en total, en los dos años, fueron alrededor de $300.000 millones. Fue cirugía fina. Después hicimos una reestructuración organizacional: en vez de partir del organigrama que ya teníamos, nos sentamos con una hoja en blanco a preguntarnos qué necesita hoy el banco, cuántas direcciones hacen falta, cuántas gerencias puede manejar una dirección. Eliminamos 298 cargos jerárquicos —no personal, cargos jerárquicos, entre direcciones, gerencias, subgerencias, jefaturas de departamento y de sector—, e incorporamos metodologías ágiles, con equipos interdisciplinarios para desarrollar determinados productos. En personal, terminamos con 900 personas menos: hoy el banco tiene 2.500 empleados, cuando asumimos eran 3.400.
-Cerramos con una política: tiene un director que ahora es candidato a presidente. ¿Cómo es eso? ¿Los sorprendió?
-Sí, claro, claro. Hernán fue designado director hace un par de meses y el domingo conocimos la noticia de que iba a ser candidato a presidente. Lo conozco hace tiempo, fue ministro de Economía de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, y ministro de Economía de la Nación con Macri y más allá de que yo lo conozco personalmente, es un técnico excepcional, un buen economista. Fue gerente general del Banco Central, fue gerente general del Banco Ciudad. Lo que nosotros evaluamos al momento de incorporarlo al directorio fue lo que él nos iba a aportar técnicamente al banco, y claramente es lo que está aportando.
-¿Y su candidatura modifica en algo su rol en el banco?
-No, mirá, él siempre supo que su aporte en el banco iba a ser técnico. Él sabe qué es lo que tiene que aportar, y yo tengo clarísimo cuál es el aporte que tenía que hacer en el banco y qué es lo que está haciendo, con lo cual no va a cambiar en lo más mínimo. No lo sabía, obviamente, pero eso tampoco me iba a cambiar la idea de que era una persona interesante para el directorio. Yo, como presidente del banco, no soy quien designa a los directores; eso lo hace el gobernador. Estoy muy convencido de que ha sido una muy buena incorporación, igual que la de Ércole Felippa y la de Pablo Vira. Creo que tenemos un directorio muy interesante, y estamos pensando en la incorporación de algún otro director con un perfil económico-financiero muy interesante.