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CENTENARIO DE UN MAESTRO

Miguel Dávila: la vigencia de un ensayo visual a cien años de su nacimiento

El Museo de Bellas Artes Lola Mora de la provincia de Salta inauguró una exhibición antológica que reúne más de 60 obras de Miguel Dávila.

Miguel Dávila en Salta
Legado. La obra de Miguel Dávila se expone en Salta hasta agosto y luego iniciaría un recorrido que incluye la Casa del Bicentenario en octubre. | Cedoc Perfil

El Museo de Bellas Artes Lola Mora de Salta formalizó la apertura de “Cuatro actos para un ensayo visual”, una exposición antológica que conmemora el centenario del nacimiento de Miguel Dávila (1926-2009).

La muestra reúne más de 64 piezas del maestro riojano, estructuradas bajo un criterio de correspondencias y afinidades estéticas que abarcan 60 años de trayectoria pictórica.

Una lectura espacial sin mandatos cronológicos

La estrategia curatorial de Joaquín Rodríguez prescinde del orden temporal clásico. En su lugar, el diseño museográfico establece núcleos que vinculan producciones tempranas de 1952 con los últimos trabajos del creador, una disposición que permite rastrear las obsesiones visuales, los gestos recurrentes y las atmósferas que Dávila reelaboró de manera constante en su taller, construyendo un encadenamiento formal que funciona como un sistema de pensamiento pictórico autónomo.

El montaje adquiere escala arquitectónica mediante la inclusión de una pieza central en acrílico sobre tela de 2 x 5 metros, dispositivo que tensiona la mirada del espectador y articula los recorridos de las salas salteñas.

Lejos de la etiqueta estática, el trayecto evidencia cómo Dávila asimiló las influencias de mentores fundamentales como Enrique Policastro, Lino Eneas Spilimbergo, Pompeyo Audivert y Lajos Szalay, metabolizando sus enseñanzas sin subordinarse a un único dogma escolar.

“Dávila transitó la tensión gestual del informalismo, la violencia cromática del expresionismo y la fragmentación espacial de la nueva figuración manteniendo una distancia crítica sobre los ‘ismos’”, señala Rodriguez en el texto curatorial.

El eje mediterráneo y las geografías de la memoria

El itinerario planteado se organiza en cuatro estaciones conceptuales definidas. La primera de ellas examina el retrato y la figura humana como territorios de pura experimentación, donde la anatomía opera como un argumento compositivo.

Seguidamente, el espacio dedicado al mito y la fantasía expone la simbología personal de Dávila para interpelar las tensiones sociopolíticas de su propia época histórica.

Casa FOA 2026: una espiral de diseño y arte

Aunque su obra maduró en Buenos Aires y nació en La Rioja, el pintor formó parte de una red de intercambios artísticos con Córdoba, provincia que actuó como puente crítico entre el informalismo porteño y las búsquedas figurativas del interior profundo.

La Córdoba de los años 60 y 70 —en sintonía con la herencia de Spilimbergo en Unquillo— funcionó como caja de resonancia para esa tensión gestual y esa violencia cromática que Dávila desplegó en sus obras de gran formato. Sus paisajes, abordados desde la añoranza, no responden a una geografía estricta sino a una memoria afectiva de los lugares a los que volvía mediante el color.

Itinerancia nacional

La exhibición permanecerá abierta al público en la capital salteña, con acceso libre y gratuito, hasta agosto.

Posteriormente, la propuesta iniciará su cronograma de itinerancia nacional, con una escala confirmada en la Casa del Bicentenario durante octubre de 2026, permitiendo la revisión crítica de un legado signado por la autonomía estética y el compromiso riguroso con la práctica pictórica.