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CóRDOBA / ARTES VISUALES
domingo 16 junio, 2019

Nora Aslan expone por primera vez en Córdoba

Con la muestra Ese punto la artista busca interpelar al espectador a partir de obras que le devuelvan la mirada. En el Museo Caraffa, hasta el 1 de septiembre.

por Guillermina Delupi

OBRAS. La serie Alfombras (foto) y El parque, de la serie Crónicas terrestres, con el sello de Aslan pueden verse en el Museo Emilio Caraffa. Foto: Cedoc Perfil

Nora Aslan tiene 81 años y una vitalidad envidiable. Fue la única argentina seleccionada por el Mumok (Museo de Arte Contemporáneo de Viena) para una muestra de las mujeres artistas vivas más importantes de todo el mundo realizada hace tres años. Vale decir que fue una exposición que compartió con artistas de la talla de la francesa Sophie Calle y la escultora colombiana Doris Salcedo.

Con la curaduría de Alejandra Gatti, el jueves pasado quedó inaugurada en el Museo Emilio Caraffa Ese punto, donde confluyen fotos, objetos, collages e instalaciones. “Es algo que venía deseando desde hace bastante. Viajé a Córdoba desde niña pero durante mucho tiempo no vine. Cuando regresé, me encantó la ciudad y me gustó muchísimo este museo. Hace un año y medio volví, me entrevisté con el director y me propuso esta muestra”, relata la artista visual y fotógrafa.

La muestra. “Podría haber sido una retrospectiva porque con mi edad tengo muchísimo material acumulado, pero me gustó encararla de una manera mucho más vital y activa”, dice.

Entonces, Aslan tomó un camino menos formal, en el que las obras trabajan las unas con las otras respondiendo a la necesidad de la artista de mostrar aquellas cosas que se siguen uniendo en distintos momentos y sobre las cuales se establece una relación.

“Por eso un poco el nombre de la muestra: volver al punto que une, porque abre muchas posibilidades de pensarlo desde distintos lugares, desde las teorías de Lacan sobre el punto de Capitón, hasta cosas que tienen que ver con el universo textil donde trabajé mucho tiempo como artista. O hasta puntos de vista sobre la obra. Abre una serie de interpretaciones, lecturas y posibilidades”, añade.

La muestra contempla obras que dialogan entre sí pero que son de distintos momentos, que siguen teniendo sentido o multiplican los sentidos a partir de ese nuevo punto donde Aslan se sitúa para dialogar con ellas. “Tiene ese sentido y el sentido de que el espectador haga ese mismo trabajo: que no esté mirando la obra de una artista secuencialmente sino que cruce lecturas. Quiero que esta muestra sea estimulante y activa como fue para mí haberla hecho”.

La artista pensó la muestra con una idea fija, la de congelar al espectador: “Quería que tomara conciencia de todo lo que sucedía simultáneamente, congelándolo. Porque cuando ponés todo junto y en simultaneidad el otro, además de mirar, ve. Y cuando ve y se aleja ya sabe lo que vio, no puede volver a mirar como cuando no había visto nada; mira pero ya vio. La obra le devuelve la mirada”.

Pararse en un punto roto. “Yo trabajo mucho con el deterioro y el paso del tiempo. Lo destruido y ese reconstruir -a partir de lo destruido- otras cosas, que si bien no son nuevas pero pueden convivir novedosamente. Son como retratos del mundo alrededor, formados por fragmentos. Un testimonio del estado actual de las cosas, donde hay belleza destrucción, horror, espanto, delicia, todo”, dice Aslan.

Para Alejandra Gatti, la obra de Aslan tiene un eje muy interesante: “Tiene que ver con estas capas que van apareciendo todo el tiempo. Lo roto y lo nuevo es como una dialéctica que está presente en toda la muestra. Me parece increíble la mirada que se actualiza constantemente. Lo que está para atrás y lo que está para adelante está casi sin bordes”.

De las fotocopias a Instagram. En una de las salas puede verse una instalación al ras del suelo que reúne unas trescientas fotografías, presentadas por temática. Son Los lenguaje. Animales, insectos, estatuas. No te pueden decir todo lo que vieron, son mudos pero están ahí”, explica Aslan y agrega que esa instalación nació de su experiencia con Instagram, herramienta que maneja desde hace un año. “De golpe empecé a ver esas grillas; yo digo que siempre pienso como un collage. Hago relaciones todo el tiempo de cosas muy dispares. Tengo una camarita en la cartera y saco fotos todo el tiempo”.

Pero la antesala de Instagram fueron las fotocopias. “A fines de 1997 hice una muestra de collages en el Museo de Bellas Artes que se llamó Alfombras, donde trabajaba con el plano, apropiándome de imágenes de los medios (en ese momento papel, revistas). Los recortaba, los fotocopiaba y con ese material buscaba la manera más decorativa y banal de mostrar el horror de la realidad para que la gente quedara atrapada, la viera de cerca, la mirara bien. Por eso las alfombras: todos las pisan y nadie las mira”.

Con un fuerte contenido social, en la muestra hay tres obras de Alfombra: en una pueden verse zapatos de judíos muertos en el Holocausto, Adán y Eva, guerrillas y hambrunas. En otra de la misma serie asoman rifles y dagas. Otra obra, Mantel, alude a la violencia de género en los  ́90: “La diferencia es que la imagen de la mujer golpeada es una imagen de una mujer de espaldas porque en ese momento las mujeres golpeadas no mostraban la cara ni salían a pelearla. Hay cocinas rotas y es el mantelito de la cocina, donde sucede todo lo doméstico, pero también hay un cuchillo que emerge desde abajo, como la violencia que no se esperaba”.

Al respecto, Gatti señala que hay un “contrapunto que aparece alrededor de la muestra: este borde en esos objetos que son sumamente atractivos, muy trabajados, delicados, hasta lujoso en algunos casos; y el acercamiento de pronto tiene unas imágenes que son superintensas y hasta horrorosas. Eso de esplendor y miseria”.

La muestra de Nora Aslan ocupa las salas 2 y 3 del museo y podrá visitarse hasta el 1 de septiembre.


Muestras 
Ese punto forma parte de un nuevo lote de muestras que quedaron inauguradas el pasado jueves en el Museo Emilio Caraffa y que pueden verse de martes a domingos de 10 a 20 horas (Av. Poeta Lugones 411). 

- Sala 1- Antonio Pezzino, hacia el origen.
- Sala 4- Ramiro González Etchagüe, Transpainting.
- Sala 5- RES, Una memoria tosca.
- Salas 6 y 7- (+) Mundos (-) Imposibles en Bienalsur.
- Salas 8 y 9- Dolores Esteve, El espacio exterior.


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