miércoles 06 de julio de 2022
CóRDOBA RENTA INESPERADA

Otro manotazo populista

12-06-2022 00:31

Nadie niega la necesidad del cobro de impuestos para el sostenimiento del Estado: sin recursos no hay Estado y sin Estado no hay derechos. Por supuesto, los gobiernos deben recaudar para brindar determinados servicios mínimos como seguridad, justicia y educación, pero ese cobro no debe ni puede ser confiscatorio. En otras palabras, el cobro de impuestos debe ser razonable y no puede menoscabar la autonomía de los individuos.

No es una novedad que los impuestos altos en un contexto de un país pobre generan más pobreza. Cuando el Estado es ineficiente y gasta más brindando peores servicios conduce a un país improductivo, siendo un ejemplo claro de esto Argentina: nos encontramos entre los países con mayor presión fiscal y cantidad de impuestos en el mundo, pero paradójicamente sin crecimiento económico sostenido desde mediados de 1990 y con un índice de pobreza actual alrededor del 50%, con 7 de cada 10 niños pobres.

El excesivo gasto público, impuestos altos y elevado endeudamiento provoca siempre el mismo resultado: la destrucción de la clase media y la desigualdad social, constituyendo poblaciones compuestas por ricos y pobres, lo cual es culpa de las políticas de los gobiernos y no de los ciudadanos con mayores recursos.

Sin embargo, los gobiernos de los últimos 20 años siguen impulsando impuestos nuevos. De hecho, tan solo éste último gobierno ha creado a la fecha 22 impuestos y todos bajo el mismo argumento populista: “la búsqueda de igualdad”.

¿Desigualdad de recursos? Alberto Fernández declaró que la “renta inesperada” es un “mecanismo que busca garantizar que en la Argentina haya más condiciones de equidad… Hemos venido a poner igualdad y a construir justicia social”. Este deseo no es más que un notable argumento con considerable poder emocional o retórico pero carece de sustento fáctico.

Centrarse en la desigualdad de recursos es malinterpretar el verdadero reto de la humanidad cuyo objetivo básico es reducir la pobreza, es decir, que nadie tenga menos de un umbral suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Si, satisfecho ese umbral, los de más abajo pueden desarrollarse plenamente, la igualdad de recursos no tendría sentido.

La retórica populista se construye por dos grandes falacias: una es la necesidad de ver al sistema capitalista como un juego “suma cero” donde unos ganan en detrimento de otros y la segunda consiste en considerar que la riqueza es estática, que no puede crearse y aumentar.

Por el contrario, que unas personas vivan mal es malo no porque otras vivan mejor, las riquezas se crean y permiten el movimiento de clases. A. Deaton ha puesto en relieve que la desigualdad global actual fue creada, en gran medida, por el éxito del crecimiento económico moderno, pero que la desigualdad no es algo malo siempre que exista crecimiento económico sostenido capaz de mejorar las condiciones de vida de la población, en especial de los que menos tienen.

A su vez, el pretender distribuir la renta por vía impositiva presenta un problema insoluble entre el tamaño del sector público y la progresividad de los impuestos: a mayor gasto público, menor efecto de la progresividad y peor distribución de la renta. Siendo más perjudicados los pobres que pagan con creces sus propios subsidios.

Los recursos nunca alcanzan y la culpa no es de aquellos que más ganan sino de un Estado ineficiente que genera políticas que destruyen la clase media aumentando la pobreza, es decir generando desigualdad con pobreza y sin crecimiento económico. Por lo que las medidas coactivas impuestas por el gobierno para la tribuna producen efectos contrarios: más pobreza y desigualdad.

Argentina es un país pobre y la escasez de recursos es un hecho real indiscutible y una distribución igualitaria de los mismos afectaría la asignación eficiente de éstos, los factores productivos y el crecimiento económico sostenido. En conclusión, la igualdad de recursos no solo no tiene un sustento moral per se sino que generaría más pobreza empeorando el bienestar general.

Como decía H.G. Frankfurt: “…Cuando los recursos son escasos y es imposible cubrir las necesidades de todos, una distribución igualitaria llevaría al desastre”.


Abogado, Magister en Derecho y Argumentación Jurídica. Escribano. 

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