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Tras cuatro años, Camila Sosa Villada vuelve a los escenarios para cantarle al amor

Perfil Córdoba dialogó con la actriz y escritora cordobesa quien vuelve a cantar en la ciudad. Con motivo de San Valentín, se presentará acompañada por Franco Dall’Amore, el próximo 14 de febrero, a las 20 en Studio Theater.

Camila sosa villada maria palacios
CANTORA. Además de escritora y actriz, Sosa Villada canta acompañada por el guitarrista Fran Dall'Amore. | Maria Palacios

Camila Sosa Villada era actriz y escritora cuando un día también empezó a cantar. Y para sorpresa de nadie, lo hacía muy bien, como en las otras dos disciplinas en las que ya se destacaba.
En diálogo con Perfil Córdoba sobre el show que dará el 14 de febrero en Studio Theater y su faceta como cantante, Sosa Villada confiesa que de escuchar música como algo casi natural en lo cotidiano de su hogar, algo cambió cuando Franco Dall’Amore, el músico que la acompaña en los recitales desde 2018, migró en la pospandemia. “Me pasó algo rarísimo que fue que me distancié de la música. No sabría decirte porqué, pero fue como si los espacios en silencio en mi casa se hubieran espaciado. Algo cambió y comencé además a entender que lo mío no era solamente por el hecho de cantar como algo ecuménico, universal, como una vocación, sino que a mí lo que me gustaba era lo que pasaba con el Fran, que son un tipo y una mina haciendo música y mirándose a los ojos. Eso era lo que a mí me interesaba”.

Sin ir más lejos, el recital del próximo sábado 14 de febrero sucederá porque Franco, quien reside en Portugal, está de visita en el país. Después de casi cuatro años sin compartir escenario se volverán a encontrar en Masácrame, un espectáculo que desde la producción definen como “musical intenso y visceral”.

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—Masácrame, el título, ¿es una pista? ¿Sería como un “mandame a terapia”, “arruiname el año”?

—No. Tiene que ver con que las canciones elegidas sean temazos, tan temazos como para hacharse las venas, ¿viste? Tiene que ver más con la masacre que puede hacer la música en el corazón de una persona. Me acuerdo cuando Billie Holiday sacó Gloomy Sunday, que la prohibían en la radio porque la gente se suicidaba. Bueno, algo de ese orden, de la música como un instrumento de dominación del estado de ánimo.

"Le pusimos "Masácrame porque son temazos así, para hacharse.

—¿A quién le hablan las canciones de amor? ¿Cuáles son las canciones que te inspiran últimamente?

—Escucho muchas canciones, escucho mucho Ornella Vanoni. Me pasa lo mismo que con la literatura, ¿viste? A mí me gusta cómo cantan las minas. Me gusta la música que hacen las mujeres. No sé por qué, no tengo ninguna razón, pero es lo que coincide generalmente. Me gusta muchísimo Alcione (Dias Nazareth). Te diría que me gusta muchísimo más que María Bethania, por ejemplo, que Caetano. Tiene una voz como rota. Bueno, igual que Ornella, ¿viste? Una voz como que da cuenta de años, que da cuenta de una vida.

—¿Todas las canciones nos hablan de amor?
—No, afortunadamente. Hay canciones que tienen que ver con la contemplación. Se me viene a la cabeza: “Guitarra, dímelo tú, por qué la noche es tan larga”, por ejemplo. O de Guaraní, por ejemplo, “Pescador del Paraná, ¿qué esperas pique de sueño?”. En el sentido de un amor entre un hombre y una mujer, un hombre y un hombre, una mujer y una mujer, una mujer y una travesti, un hombre y una travesti, una trava y una trava. Bueno, el amor apasionado, vos sabés, el amor de un enamorado, eso para mí no es totalitario en la música. No todas las canciones nos hablan de amor. Una canción de protesta, por ejemplo. Una canción de protesta necesariamente precisa de un ánimo, como lo precisa la canción de amor, una predisposición física, no solo vocal. Las canciones de amor tienen esa especie de predisposición física a que sucedan otras cosas en el cuerpo de las cantantes, que a mí me gusta mucho. La verdad, me gusta mucho.


—¿Las canciones de amor nos ayudan a entendernos?
—Me parece que las canciones no son más que una herramienta de dominación, que una herramienta de formateo, de cómo hay que sentir, de cómo hay que ser, de cómo hay que expresar, por ejemplo, un amor, de cuánto debe doler un amor, de qué es lo más importante del amor. Me parece que, en ese sentido, las canciones de amor, como las películas de amor, como las películas en general, son un instrumento de adoctrinamiento. Pero bueno, también hay que reconocer que nos gusta que nos dominen si no, cómo vamos a estar en este lugar en el que estamos si no es también por gusto.

—Si la idea del amor necesita alimentarse de la metáfora, en un mundo que cada vez se vuelve más literal, ¿hay lugar real para el romance? ¿Qué pasa con el amor como algo incierto y esperanzador en un mundo donde no sabemos qué es cierto y qué no lo es?

—Está en plena crisis la idea del romance, me parece (se ríe). Que primero por el patriarcado, después por la respuesta feminista que fue muy agresiva respecto al romance, al amor romántico. Hay poco lugar para ese tipo de sentimiento, en particular, que tiene que ver con estar atribulada, estar ‘con la cabeza de novia’, como quien dice. No sé si es una metáfora, decir una cosa para decir otra, si no de una fantasía, ¿sabés? De algo que tiene que ver con la creatividad y que se está yendo al carajo. Me parece que es algo que tiene que ver con la creatividad, con saber armar la escena del amor. Y cada vez quedan menos escenógrafos.

—¿Termina siendo el amor y el romance una nueva ciencia ficción?

—Sí, me parece que sí, que no deja de ser una escena traída de otro mundo.

—Vivían Gornick, en "El fin de la novela de amor" dice que el amor como metáfora es un acto de nostalgia, no de revelación. Eso lo escribió en 1997. En este mundo tan literal, ¿crees que el amor o la idea de, sigue siendo nostalgia?
—El amor tiene que ver con la nostalgia, y la nostalgia como afecto es un afecto muy poderoso. ¿Sabes qué? Se dice que la nostalgia es el único afecto capaz de hacer que retroceda la ansiedad, de manera que posiblemente, el amor sea un aliado de la nostalgia para contrarrestar la ansiedad de este mundo horrendo. Por supuesto que sí.



camila sosa villada y fran dallamore


Masácrame


El recital se realizará el sábado 14 de febrero a las 20 en Studio Theater (Rosario de Sta. Fe 272, Ciudad de Córdoba). Las entradas están disponibles a través de alpogo.com .