Octavio Martínez tiene 25 años y un emprendimiento que se despega de las grandes tecnológicas del mundo: una red social sin publicidad ni algoritmos que busca retener la atención del usuario.
Se trata de Lifeasnow, una plataforma desarrollada en Villa General Belgrano por este joven programador autodidacta, que nació con la intención de propiciar el encuentro virtual entre amigos y conocidos de una manera humana, sin la invasión de anuncios, promociones ni influencers. “Quiero volver a las raíces, a lo que eran las redes sociales en sus inicios cuando los amigos se encontraban y hasta se reencontraban después de mucho tiempo”, explica Martínez, en referencia a los primeros años de Facebook.
Octavio estuvo desarrollando este proyecto en soledad durante casi dos años. Se encargó de todo, desde el diseño y la programación hasta el marketing. Como él dice es un trabajo “a pulmón”, que solventa con su trabajo como programador.
“Estudié dos años en la Facultad, pero cuando entré en Programación ya estaba laburando en eso. Siempre fui una persona 100 % autodidacta; todo lo fui aprendiendo por mis propios medios”, cuenta.
La aplicación (disponible para iOS y Android) funciona bajo la premisa de asegurar perfiles estrictamente privados, cero algoritmos de recomendación y ausencia total de anuncios. “La misión es conectar a la gente, no desconectarla como sucede hoy en día”, insiste Martínez.
En consecuencia, la plataforma prescinde de la búsqueda de viralidad y de la acumulación de likes, ya que su esencia se distancia de la lógica del mercado.
Por eso afirma que lo hace por “amor al arte”, en sintonía con una filosofía ajena a los modelos comerciales y guiada por una mirada crítica sobre el estado actual de internet.
“Cubro todos los gastos y dentro de la aplicación no hay anuncios ni una barrera de pago. Hoy no está permitido abrir cuentas de empresas”, detalla.
La propuesta
¿Qué la hace distinta? Por un lado, a diferencia de las redes tradicionales que comprimen los archivos, aquí las fotos y videos se suben en su calidad original, lo que supone un atractivo para fotógrafos y creadores visuales.
Por otra parte, para fomentar interacciones orgánicas, la app incluye propuestas de conexión con otros, como la posibilidad de jugar al truco en tiempo real dentro de los chats grupales.
Otra diferencia, explica Octavio, es que la plataforma permite organizar las publicaciones en carpetas temáticas, como un álbum de recuerdos digital ordenado.
“En la aplicación está todo cifrado y nadie puede acceder a los datos, nadie puede escuchar lo que pasa adentro”, remarca.
A dos meses de su debut, la plataforma tiene dos mil usuarios. “La mayoría son de Latinoamérica, pero hay usuarios de distintas partes del mundo, de India, de Rusia”, subraya el joven, que ya acredita seis años como programador.
Sin presupuesto para campañas de marketing, Octavio apunta que está creciendo de boca en boca. La apuesta es hacerlo orgánicamente en base a la calidad de la experiencia, alejada de la saturación de los medios tradicionales.
“Voy subiendo a grupos de Facebook, a otras redes sociales para concientizar sobre el tiempo que se pierde scrolleando todo el día. Hoy salís a un bar a tomar algo y es muy común que la gente esté mirando reels en vez de estar charlando. Esta aplicación es también para decir eso: frenemos un poco, dejemos de mirar contenido todo el tiempo”, piensa.
Los orígenes
La red social, que nació de un cuestionamiento al presente de las grandes plataformas, busca revertir la tendencia del desplazamiento del contacto humano por la rentabilidad empresarial.
“El proyecto surge porque cada vez que entraba a las redes sociales para ver lo que hacían mis amigos —que es para lo que están hechas, en realidad—, siempre me la pasaba viendo gente famosa, chimentos, publicidad y no veía lo que estaba buscando”, dice Octavio.
“Surgió de decir: en las redes sociales no estamos socializando, es todo negocio”, agrega. El objetivo —insiste— es conectar a la gente y no desconectarla. “Hoy en redes no hay ninguna charla, se perdió ese contacto”, considera.
Martínez explica que la aplicación está estructurada tomando todo lo bueno que tiene el resto de las redes sociales. “Es muy semejante a Instagram, pero sin algoritmos que sugieren contenido de manera intrusiva ni viralidad. No te vas a encontrar videos de memes, te vas a cruzar con videos y fotos que sube la gente que vos conocés”, detalla.
La app sí sugiere la conexión con amigos y personas conocidas por el usuario o que se encuentran cerca, valora que se tenga gente en común. Es una plataforma para usar en el círculo personal; en algún punto, algo más íntimo.
Es decir que no hay recomendaciones aleatorias, lo que impide que el contenido se expanda entre desconocidos.
¿Es posible competir contra Meta o TikTok desde el interior de Córdoba? Octavio Martínez piensa que sí. “Sé que es complejo. Mucha gente puede pensar que soy un pibe que quiere hacer una red social y plantarle cara a los grandes del mercado. No es algo simple, no es un proyecto chico ni mucho menos. Es volver a los orígenes”, concluye el desarrollador.