El 11 de agosto de 1911, el italiano Vincenzo Peruggia, empleado del Museo del Louvre, sustrajo la obra de Leonardo da Vinci y la ocultó bajo su ropa para sacarla del edificio.
El robo pasó inadvertido durante horas y generó un escándalo internacional cuando se confirmó la desaparición. Durante casi dos años, la pintura permaneció oculta, mientras investigadores y autoridades desplegaban operativos sin éxito para recuperarla.
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Peruggia argumentó posteriormente que su intención era “devolver” la obra a Italia, convencido de que había sido saqueada por Francia. Sin embargo, el caso terminó revelando más un acto individual que una conspiración organizada.
La ausencia que convirtió a la Mona Lisa en un fenómeno global
Lejos de desaparecer del imaginario colectivo, la ausencia de la pintura impulsó su fama. Durante esos años, la imagen de la Mona Lisa se reprodujo masivamente en diarios, postales y publicaciones, convirtiéndose en un ícono reconocible a escala global.

El impacto fue tal que incluso figuras del arte y la cultura fueron investigadas en el marco del caso. La crisis institucional derivó en la renuncia de autoridades del museo y dejó en evidencia fallas en los sistemas de seguridad de la época.
Cuando la obra fue recuperada en 1913, tras un intento de venta al anticuario italiano Alfredo Geri, el regreso a París generó una convocatoria masiva: más de 100.000 personas acudieron al Louvre para verla en los primeros días de exhibición.
Del archivo histórico al escenario: el desafío del musical
El nuevo proyecto de Lloyd Webber plantea trasladar este episodio histórico al lenguaje del teatro musical, un formato que combina narrativa, música y puesta en escena.
La historia ofrece múltiples aristas dramáticas: el perfil enigmático de Peruggia, la reacción internacional ante el robo, el rol de la prensa y la construcción del mito alrededor de la obra. Todos estos elementos podrían traducirse en una producción de gran escala, en línea con el estilo del compositor.
Aunque aún no se confirmó su estreno, se espera que el musical tenga como destino escenarios de alto perfil, con Broadway como una de las posibles plazas.
Un caso que sigue vigente más de un siglo después
Más de cien años después, el robo de la Mona Lisa continúa siendo uno de los episodios más recordados de la historia del arte. No solo por el delito en sí, sino por cómo redefinió el valor simbólico de la obra y su relación con el público.
La decisión de Lloyd Webber de retomar esta historia confirma su vigencia cultural y su potencial narrativo. El musical, aún en desarrollo, se suma así a la larga lista de reinterpretaciones de un caso que convirtió a una pintura en un fenómeno mundial.