CULTURA
Narcolepsia - Diario Perfil

"Carmen XVI: Yo les daré...", de Catulo

Coordenadas para una aproximación a la poesía.

Catulo 20210514
En vida, Catulo fue un poeta de poetas, dirigiéndose a sus compañeros artesanos (docti o poetas académicos), especialmente a su amigo Licinius Calvus, quien a menudo es conmemorado póstumamente junto con él. | CEDOC

En el Suplemento Cultura de Diario PERFIL, ofrecemos cada semana "Narcolepsia - Coordenadas para una aproximación a la poesía", y el elegido de este domingo 9 de mayo es "Carmen XVI: Yo les daré por la boca y por el culo", del poeta latino Catulo:

Yo les daré por la boca y por el culo,
maricón Aurelio y sodomita Furio,
que consideraron, por la delicadeza
de mis versos, que soy impúdico.
Es adecuado que un poeta devoto sea
en sí mismo moral, pero de ningún modo
es necesario que lo sean sus versos;
que, de hecho, sólo tienen sal y encanto
si son delicados y desvergonzados,
y pueden provocar una picazón
no digo ya en los muchachos,
sino en los peludos viejos
que no pueden mover sus grasas.
Ustedes, que por haber leído
lo de los muchos miles de besos,
¿me consideran un maricón?
Yo les daré por la boca y por el culo.


(Traducción de Juan Arabia & Rodrigo Arriagada Zubieta)

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La información sobre la vida de Catulo (en latín, Gaius Valerius Catullus), más allá de lo que se pueda inferir o imaginar de sus poemas, equivale a cuatro piezas de datos externos. San Jerónimo escribe que el poeta nació en Verona en 87 a. C. y que murió a los treinta años. Apuleyo escribe que el nombre de la famosa amante de Catulo, Lesbia, era en realidad Clodia. Suetonio advierte al lector que, aunque Julio César sabía que los versos de Catulo (“Muy bien se avienen los lascivos maricas, el bardaje de Mamurra y César”, “César, no me preocupa demasiado querer agradarte, ni saber si eres blanco o negro”) habían puesto un estigma eterno en su nombre, lo invitó a cenar el mismo día en que el poeta se disculpó.

En vida, Catulo fue un poeta de poetas, dirigiéndose a sus compañeros artesanos (docti o poetas académicos), especialmente a su amigo Licinius Calvus, quien a menudo es conmemorado póstumamente junto con él.

La escuela fue criticada por Cicerón y por Horacio, que nombra a Calvus y Catulo. En la medida en que Catulo compartió tales concepciones de lo que podría llamarse erudición poética, debe ser numerado en compañía de Gerard Manley Hopkins, T.S. Eliot y Ezra Pound (Catulo ocupó un lugar destacado en la génesis de los Cantos) y los románticos. 

El poema aquí presentado, escrito en endecasílabos y como respuesta a las críticas de Furio y Aurelio que consideraban su poesía muy blanda, fue considerado tan obsceno que la traducción al inglés no se publicó hasta el siglo XX y su primera línea –Pedicabo ego vos et irrumabo– fue una de las más polémicas en la historia de la poesía.

Catulo y su generación abrieron muchas puertas a los poetas de la posteridad, confesando indiscreciones sobre sí mismo, recurriendo a la autorreferencialidad. Como era de esperar, pocos eligieron pasar por ellas. Nunca más un poeta –y ciertamente ningún otro poeta latino–  hablaría con tanta franca brutalidad o con exageraciones tan magníficamente obscenas.