CULTURA
Puente cultural

El arte argentino cruza el océano y encuentra un nuevo escenario en el Piamonte

Con más de 50 artistas de distintas provincias, Natural Bio Art Gallery desarrolla desde 2022 un programa itinerante que conecta la escena contemporánea argentina con Milán, Turín y las Langhe. La iniciativa, que este año desembarcó en la Semana del Arte de Turín, articula exposiciones, residencias y espacios históricos en una región que se prepara además para convertirse en uno de los nuevos focos del arte contemporáneo italiano.

Natural Bio Art Gallery
Desde 2022, Natural Bio Art Gallery desarrolla un programa que funciona a la vez como galería, plataforma de intercambio y puente cultural entre Argentina e Italia. | Gentileza Natural Bio Art Gallery

Hay un paisaje que parece pensado para la pintura: colinas cubiertas de viñedos, pueblos medievales, torres que sobreviven al paso de los siglos y caminos que se pierden entre las Langhe, en el Piamonte italiano. Allí, en una región declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, una galería argentina encontró desde hace cuatro años un escenario inesperado para proyectar el arte contemporáneo producido en el país.

Desde 2022, Natural Bio Art Gallery desarrolla un programa que funciona a la vez como galería, plataforma de intercambio y puente cultural entre Argentina e Italia. Con sede europea en La Morra, la institución lleva cada primavera y verano a artistas argentinos a distintos espacios de las Langhe y articula exposiciones con un territorio atravesado por el turismo, la cultura del vino y un creciente movimiento internacional de visitantes provenientes de Alemania, Suiza, Países Bajos y los países nórdicos.

Este año, el recorrido se amplió. La programación otoñal comenzará el 7 de octubre en Milán, con una presentación en el Consulado General y Centro de Promoción de la República Argentina, para trasladarse luego a Turín durante la Semana del Arte, uno de los momentos de mayor actividad de la escena contemporánea italiana. Allí, cerca de treinta artistas participan de una exposición en un espacio del barrio de San Salvario, a pocos metros del Parco del Valentino.

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El desembarco coincide además con la incorporación de Natural Bio Art Gallery al ecosistema cultural que se articula alrededor de Artissima, la principal feria de arte contemporáneo de Italia. La iniciativa reúne en esta edición a más de cincuenta artistas argentinos, provenientes de distintas provincias, y busca mostrar una escena diversa que encuentra en Italia no solamente un espacio de exhibición sino también la posibilidad de establecer vínculos profesionales y culturales de largo plazo.

Patricia González, directora de Natural Bio Art Gallery, divide su residencia entre Argentina e Italia y tiene su base en Alba, ciudad que acaba de ser elegida Capital Italiana del Arte Contemporáneo 2027. La decisión de instalarse en las Langhe responde, según explica, a una estrategia que busca vincular producción artística, territorio y circulación internacional. Se trata de “posicionar el vínculo entre arte y naturaleza en uno de los escenarios económicos y culturales más activos de Europa occidental”.

La programación de este año incluye, entre otros, a Karina El Azem, quien realizará una residencia en el Piamonte, una de las instancias de trabajo directo en territorio que contempla el proyecto. También participan Victoria Relats, Adri Viano, Ana Clara Zlogar, Beta Nobile, Carina Montemurro, Cecilia Gadea, Cecilia Mantaras, Cecilia Rodríguez Bedacarratz, Cristina Faggionato, Paula Bottini, Verónica Cubero, Cristina Tchinosian, Elena Spengler, Ernesto Arellano, Gabriela de Piñeda, Gabriela Gasparini, Gabriela Peisajovich, Gery Ewens, Horacio Inchausti, Isabel de la Torre, Jimena García Huidobro, Mabel Lardo, Marcela Batistic, María Eugenia Portela, María Perazzo, Mercedes de Angelis, Mónica Bellantig, Nora Carreira, Paola Calcerano, Piedad Sainz, Rocío Rosatti, Silvia Curti, Alejandra Guidardini, Ana Polverino, Sofía Gallo, Stella Redruello, Studio Sciutto, Tomás de Benedit, Inés Losada, Victoria Somaschini, Virginia Miner, Mona Suárez Lai, Claudia Ocanto, Enriqueta Gahan, Geraldine Penn, Laura Álvarez, Jackie Simsolo, Marcela López, Marcela Cattaneo, Romina Borzi, Romina Ferrer, Mariana Donadio, Gabriela Villanueva y Esteban Caballero, entre otros.

La nómina reúne generaciones, lenguajes y procedencias diferentes. En ese sentido, uno de los rasgos centrales del programa es evitar que la circulación internacional quede limitada a unos pocos nombres ya instalados en los grandes circuitos. La apuesta consiste en construir una plataforma capaz de llevar hacia Europa una porción más amplia y heterogénea de la producción argentina.

Pero el proyecto no comenzó en Turín. Su historia se fue construyendo en las pequeñas localidades de las Langhe, donde las exposiciones adquieren una dimensión particular al convivir con edificios y paisajes cargados de memoria.

Durante la Edición Primavera 2026, presentada previamente en el Fondo Nacional de las Artes, Natural Bio Art Gallery ocupó la Torre Medieval de La Morra, ubicada en Piazza Castello 2. Se trata de la última estructura que permanece en pie del antiguo castillo demolido por las tropas francesas y uno de los miradores más reconocidos de la zona, desde donde se contempla el paisaje vitícola de las colinas.

Hasta el 28 de junio, las obras convivieron allí con siglos de historia. En la segunda quincena de julio, el programa se trasladó a la Chiesa di San Sebastiano, una iglesia barroca reconstruida durante el siglo XVIII y actualmente desafectada al culto.

La elección de estos espacios no es un detalle escenográfico. Forma parte de una concepción de la circulación artística que busca poner en relación las obras contemporáneas con el territorio en el que se exhiben. En lugar del tradicional cubo blanco, el arte argentino aparece así en torres, iglesias y construcciones históricas insertas en un paisaje vitivinícola que constituye, en sí mismo, otro de los protagonistas del proyecto.

La apuesta adquiere una perspectiva todavía mayor frente al futuro cultural de Alba. La ciudad fue seleccionada como Capital Italiana del Arte Contemporáneo 2027 y prepara un programa denominado Le fabbriche del vento, presidido por Patrizia Sandretto Re Rebaudengo y dirigido artísticamente por Nicolas Ballario. El proyecto tomará como punto de partida la figura de Pinot Gallizio, artista nacido en Alba y una de las figuras fundamentales de la escena italiana de posguerra.

En ese nuevo mapa cultural, González mantiene además un vínculo personal con el artista Valerio Berruti y con su mujer, la periodista Elisa Giordano, integrantes del Comité Promotor de la candidatura que permitió a Alba obtener la designación. Nacido en la ciudad, Berruti desarrolló una trayectoria internacional que incluye su participación en la 53ª Biennale di Venezia y colaboraciones con músicos como Paolo Conte, Ryuichi Sakamoto y Ludovico Einaudi. Una de sus obras monumentales puede verse actualmente en Piazza Michele Ferrero, mientras que su estudio podrá visitarse con reserva durante el año de la capitalidad.

La programación de 2027 contempla también Quasi un autoritratto, una exposición dedicada a Gallizio y curada por Maurizio Cattelan y Marta Papini, además del comienzo de la Biennale delle Langhe.

En ese contexto, la presencia argentina deja de ser una experiencia aislada para integrarse en una región que se prepara para ocupar un lugar más visible dentro del mapa internacional del arte contemporáneo. Natural Bio Art Gallery apuesta a llegar allí antes de que ese movimiento termine de consolidarse, construyendo durante cuatro años una red de exposiciones, artistas, instituciones y vínculos personales.

De Milán a Turín y de allí a La Morra, el recorrido de la galería dibuja así una geografía particular: la de un arte argentino que sale de sus circuitos habituales para encontrarse con otro paisaje, otras instituciones y nuevos públicos. El último capítulo de este año terminará en noviembre, nuevamente en La Morra, donde las obras regresarán a las Langhe para completar un viaje que comenzó, en realidad, mucho antes: cuando una galería argentina decidió que el paisaje italiano también podía ser una puerta de entrada para el arte contemporáneo del país.