28th de February de 2021
CULTURA Fuera de cuadro
06-05-2020 11:49

El barbero de Platón

Guillermo de Ockham (1280 - 1349) fue un fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico que inventó un principio que supone que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

06-05-2020 11:49

Elías Canetti escribe en Masa y poder, "La paranoia es, en el sentido literal de la palabra, una enfermedad del poder". Agreguemos que es, además,  el combustible indispensable para que una teoría conspirativa funcione; y si adaptamos la frase la codicia mueve al mundo, cambiamos “codicia” por “paranoia”, ya tenemos el motor encendido. Por fin, faltan los pasajeros: las apariencias engañan; las conspiraciones conducen la Historia; nada es al azar; el enemigo siempre gana; poder, fama, dinero y sexo dan cuenta de todo.

Sin embargo, hay un principio hermoso inventado por un fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico llamado Guillermo de Ockham que nació en Inglaterra en 1280 y murió en 1349. Según él, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Ese postulado metodológico se llama La Navaja de Ockham y su nombre tiene una explicación muy gráfica que viene desde el siglo XIV: con este principio, Ockham afeitaba como una navaja las barbas de Platón que, sabemos, tenía la barba llena de “ideas” y de una pasada, el clérigo logra una simplificación notable. 

El conspiracionismo es una forma narrativa particular de articular un chivo expiatorio, con enemigos satanizados como partícipes en contra del bien común. El chivo expiatorio será, entonces, un héroe. Esto lleva a la pregunta sobre qué mecanismos podrían existir en la cultura popular que lleven a la invención y diseminación de teorías conspirativas. ¿Cuál es su preferida? El COVID 19, ¿fue un arma biológica china que se escapó de un laboratorio? ¿es una advertencia radical de la Madre Tierra para que se restablezca el ecosistema? ¿fue provocada por la instalación de antenas 5G? ¿fue liberado en Wuhan por los estadounidenses para parar el poderío chino?

El otro nombre que recibe este mismo principio es  ley de parsimonia. Por lo tanto, ¡tranquilos!  Quizá sólo sea un invento de los fabricantes de levadura para que todos hagamos pan y posteemos las hogazas resultantes en las redes sociales. Porque una traducción de esta ley a la situación del manejo de la pandemia a nivel global es: “Nunca atribuya a conspiración lo que puede deberse a incompetencia”. 

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