Cuatro fueron los minutos que duró en cancha. En la semana su nombre ya había sido noticia: el técnico Américo Rubén Gallego había decidido no concentrar a un histórico como Eduardo Tuzzio y se la había jugado por incluir en el banco de suplentes a un joven delantero cordobés de 19 años. La alegría del debut le duró poco. Una jugada desafortunada lo hizo salir de la cancha, llorando. Al otro día se confirmó lo que se temía: rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Afuera por seis meses, como mínimo.