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Mundial de Clubes de Japn

El desayuno se convirtió en un trago amargo

La inesperada goleada sufrida por Boca frente al Milan " golpeó" a los hinchas argentinos que vieron el partido en bares y en la pantalla gigante que se desplegó en La Rural. Los cuatro goles fueron demasiado.

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Desayuno amargo en los bares del centro porteño y desazón y rápida desconcentración en el salón de La Rural donde cientos vieron el partido entre Boca y el Milan por pantalla gigante.

Apenas el árbitro mexicano Marco Rodríguez pitó el final la mayoría el pabellón de La Rural en Palermo donde se montó la sala con pantalla gigante se fue vaciando en un silencio solo quebrado por algún que otro susurro a modo de insulto y despedidas unipersonales de hinchas al técnico Miguel Angel Russo.

"Tenía trabajo para este partido y nada más"
, dijo un hincha con gorro del tipo Piluso con los colores azul y oro. Otros, esperando una salida más tranquila, o tal vez por la falta de fuerzas tras el desgaste de la tensión, esperaron masticando algún tipo de explicación.

Es que algunos admitían que podían perder, pero los cuatro goles golpearon fuerte en el ánimo.

Lo mismo ocurrió en algunos bares, que abrieron más temprano en el centro, o pizzerías y parrillas en los barrios que levantaron persianas para esta ocasión.

Fue el caso de un bar y parrilla de Dean Funes y la avenida San Juan, en el barrio de San Cristóbal, donde los parroquianos no podían dejar de mirar con desazón en los ojos el monitor bien alto sobre la pared.

Los petardos apenas si se escucharon cuando comenzó el partido y cuando Rodrigo Palacio empató tras el golpe del gol inicial de Filippo Inzaghi.

Tras el pitazo del mexicano fue todo silencio y retorno lento a casa, con piernas pesadas en las calles casi vacías de un domingo por la mañana.

Fuente. DyN