En su campo de Loma Verde, cerca de Brandsen, Julio Grondona espera sentado. Como cada viernes, llegó allí a pasar el fin de semana. Lo hizo después de una semana movida, en la que había avanzado en un proyecto impensable veinte días atrás: sacar los pies del Grupo Clarín del plato de la explotación televisiva del fútbol y poner los del Gobierno en su lugar . ¿Cómo? ¿Por qué?
Según una fuente cercana al presidente de la AFA consultada por PERFIL, el jueves a la tarde hubo una reunión clave en la Casa Rosada entre el propio Grondona y Cristina Fernández, la presidenta de la Nación. De allí, el dirigente habría salido con una oferta puntual en su mano: 600 millones de pesos le daría el Estado a la AFA por los mentados derechos televisivos, y pondría en marcha el proceso para que el Congreso promulgue antes de diciembre la ley que habilite el Prode bancado –sistema de apuestas online–, un reclamo que el fútbol mantiene desde hace más de tres años.
Aunque operadores del propio Gobierno no quisieron confirmar el dato del encuentro, del mismo también habrían participado Aníbal Fernández –jefe de Gabinete–, Carlos Zannini –secretario de Legal y Técnica– y José Luis Meiszner –secretario ejecutivo de la Presidencia de la AFA–. La moneda de cambio de la negociación se caía de madura: Grondona (la AFA) debía animarse a rescindir el contrato con Televisión Satelital Codificada (TSC) –conformada en partes iguales por el Grupo Clarín y Torneos y Competencias–, que desde hace 18 años tiene la exclusividad de los derechos en disputa.
El combo sería suficiente para que el torneo Apertura comience el viernes 14, como estaba previsto, y que un banco oficial ponga (con un módico interés) los 40 millones de pesos para que los clubes salden sus deudas con los jugadores a través de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA).
Aunque parezca inverosímil, en la AFA barajan la posibilidad de que el campeonato no se televise, conscientes del monumental conflicto que puede sobrevenir al anuncio de la rescisión. Así las cosas, una persona del entorno grondoniano definió anoche el ánimo de su jefe: “Está sereno, cuasi feliz”.