El clima en Núñez, luego de la masiva concentración de hinchas de River para la compra de populares para el Superclásico del domingo, se normalizó en poco tiempo,a pesar de que los fanáticos, luego de pedir la reapertura de las boleterias tras la liquidación de las entradas, amenazaron con quedarse en las inmediaciones del estadio por largo tiempo.
Gracias a la tensión que se generó por la ansiedad de los riverplatenses por comprar una entrada general, la Secretaría de Seguridad de espectáculos futbolísticos ordenó que el club abra las boleterías dos horas y media antes de lo previsto para evitar que el amontonamiento de personas se incremente y produzca incidentes.
Apenas se comenzaron a vender los pases, se generaron incidentes y los simpatizantes apuntaron contra la policía y las autoridades del club a la hora de definir un responsable del descontrol. Sin embargo, el clima se calmó y los incidentes no pasaron a mayores.
Miles de fanáticos s e concentraban desde ayer en las inmediaciones del Monumental para conseguir una popular, mientras la marea de gente no paraba de crecer, a la espera de que el reloj de las 10 y las boleterías se abran.
En medio de la multitud y gracias a la tensión que provocó la venta de 4500 entradas para una cantidad de gente que supera ese número, los empujones se convirtieron en seguida en avalanchas. La venta se realizó a razón de una entrada por persona.
Un centenar de policías trataron de contener a algunos fanáticos que quisieron saltar las vallas para adelantarse y comprar entradas. El horario de apertura de las boleterías mantenía indignados a los simpatizantes que desde ayer formaron fila para comprar una entrada.