Nos habremos confundido con los comentarios de los hinchas del mundo que odian a la Argentina y envidian a los muchachos de Lionel Scaloni y Lionel Messi. O con los números de las casas de apuestas, que le daban una ventaja a Inglaterra para la semifinal del Mundial 2026. O serán los nervios de todo hincha que le gana al analista, que ve que el rival es superior, que viene más sólido, que no necesitó tener una remontada épica, ni un milagro futbolístico para llegar ahí, a estar a un paso de la final. Y que además, se puso en ventaja a partir de una distracción de manual de esas que no te pueden pasar, a los 10 minutos del segundo tiempo.
Entonces empezás a pensar que “hasta aquí llegamos”, que lo que pasó estuvo bien, pero "todo tiene un final", que no le podés pedir más a esta selección, que la solidez defensiva de los ingleses era impenetrable…
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Pero en algún momento se te cuela que Scaloni dice “estamos bien, estamos bien” y vos te acordás que este tipo no puede decirlo en serio, como no le creyó nadie que se trataba “sólo de un partido de fútbol”. Pero cuando las pulsaciones van bajando, cuando los diarios del mundo se rinden a los pies de la Selección Argentina, que está en la final de un mundial por segunda vez consecutiva y acumula siete finales del mundo en su historia, empezamos a entender que la Argentina jugó un partidazo contra el equipo más duro que le tocó enfrentar en los siete partidos de este mundial 2026. Que le ganó con claridad, que su director técnico corrigió lo que tenía que corregir mientras que su rival apostó a especular con el resultado, a acumular hombres en defensa y a resignar el juego. Y el fútbol castiga durísimo a los especuladores, y le da una chance siempre a los que apuestan a jugar.
Así la selección argentina llegó al empate con un golazo de Enzo Fernández, que le pegó con una tranquilidad asombrosa cuando parecía que los dirigidos por Scaloni se quedaban sin ideas. Y seis minutos más tarde, sólo seis minutos más tarde, un señor mayor, que cumplió 39 años en este mundial, que había buscado por todos lados y que a los 100 minutos de juego era pedirle mucho que acertara con algo más, dejó descansar a su maravillosa zurda y metió un centro perfecto con la derecha, su pierna menos hábil para que Lautaro Martínez metiera el frentazo perfecto y el nuevo pase a la final. Los dos goles con pase de Messi, el goleador absoluto, mayor asistidor en la historia de los mundiales, y contando…
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En el país de las tristezas esta selección nos brinda una dosis de alegría irrepetible. A esa alegría hoy le agregó mucho del mejor fútbol y de castigo a los especuladores. Pero este es el mundial de la angustia, de los finales épicos y de los objetivos que no se dan nunca por perdidos. Un ejemplo de templanza, de carácter, de heroísmo, de audacia, de profesionalismo y de saber cómo se juegan estos partidos. Poniendo la pierna fuerte cuando es necesario, pero fundamentalmente pensando cuando hay que pensar, sorprendiendo, siendo solidario con el compañero y creciendo en el partido más difícil de los disputados hasta ahora. No hay comparación con el mundial de Qatar 2023, pero le veníamos pidiendo a esta selección un triunfo claro, como el 3 a 0 contra Croacia y este miércoles, al menos, tuvimos un triunfazo como aquel.
No se pudo, ni en los resultados ni en el desarrollo. Pero este “sólo es un partido” de la Argentina se jugó con alma, vida, corazón y buen fútbol, fue el mejor del mundial y la Scaloneta encontró su mejor versión contra el rival al que siempre le queremos ganar y justo antes de la final con España, el país que ayudó a crecer a Lionel Messi y que soñó con vestirlo de rojo, pero la albiceleste pudo más y el extraterrestre nacido en Rosario nos eligió a nosotros. Carajo, ¡qué lindo es haber nacido en este país de tristezas, alegrías y el mejor fútbol del mundo!