Entró en pánico cuando la milicia islamista Al Shabab decapitó a un amigo de él. De inmediato, se embarcó en un bote, sin comida ni agua, rumbo a Yemen. Después de tres días, llegó y consiguió trabajo de limpiador de oficinas. Pero a los dos años volvió a Mogadiscio: atleta, al fin, se quería entrenar. Recién a mediados de mes, y para que Al Shabab no los pudiera secuestrar, el Comité Olímpico de Somalia anunció que él y Zamzam Mohamed Farah –también corredora, ella– iban a representar a su país en Londres.
Al Shabab combate hasta el día de hoy a las tropas de Somalia, Kenia y Etiopía. Asesinó en abril al presidente del Comité Olímpico de Somalia, Aden Yabarow Wiish. Pero Mohamed Mohamed siguió con el entrenamiento por la “calle de la muerte de Mogadiscio” (que así la llaman) junto a otros tres atletas que disputaban las dos invitaciones del Comité Olímpico Internacional. La atleta Amal Mohamed Bashiir, que al final no sería elegida, corría con Mohamed Mohamed. Le contó el 4 de este mes a The Guardian: “Cuando Al Shabab entró en Mogadiscio, recibí muchísimas amenazas, llamadas telefónicas en las que me avisaban que me iban a matar. Por eso me cambié el nombre para seguir entrenándome”. Amal Mohamed Bashiir tiene apenas 18 años.