A finales de mayo de 2005, Tigre ganaba el ascenso directo a la Primera B Nacional, tras quedarse con los dos torneos cortos, Apertura y Clausura de la Primera B Metropolitana. Reunió la impresionante suma de 93 puntos, producto de 27 victorias, 12 empates y una sola caída, con 72 goles a favor y 24 en contra. Lo dirigía Ricardo Caruso Lombardi y el cuadro azulgrana del Norte bonaerense le sacó 20 puntos a su escolta, Platense.
En aquel equipo se lucieron el goleador Carlos Luna (hizo 24), el defensor Blengio, los mediocampistas Castaño y un joven Galmarini que pedía pista. Tras su retorno a la segunda división, Tigre se asentó en la categoría y ocupó el séptimo puesto en la general, con 55 puntos. En su segunda temporada, el Matador le permitió otra vez armar a Caruso Lombardi el plantel y allí se sumó Román Martínez al mediocampo. Olimpo ganó los dos torneos y subió a la A, pero Tigre se quedó con el torneo Reducido ante Platense y venció en la Promoción a Nueva Chicago, para volver a la máxima división tras 27 años.
Ruge, ataca y mata
Un Tigre motivado, sólido, que juega para seguir en la A, pero puede salir campeón.