DEPORTES
Fiesta en 1 y 57

Un clásico en La Plata: Estudiantes goleó, celebró y humilló a un Gimnasia aturdido

Una nueva goleada de Estudiantes reafirmó su hegemonía en la Ciudad. Gimnasia estaba bien hasta las faltas irresponsables de Steimbach y Conti, ambos expulsados. Con Tobio Burgos como gran figura, el Pincha olió sangre, dio una exhibición de contundencia y firmó un 4-0 categórico en UNO. La victoria estiró a 23 años la racha invicta del local en el clásico y le dio un envión crucial de cara a la Libertadores.

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| Prensa estudiantes / lpf

Un clásico: que Estudiantes le gane a Gimnasia. O que lo golee. O que lo humille en su casa, donde el Lobo no se llevó nunca un triunfo desde que se reinauguró. Si el 7-0 de hace 20 años se hizo leyenda, este 4-0 puede acercarse a aquella goleada que se hizo canción, remera y bandera.

Como sucede en la vida, el triunfo del Pincha se forjó, en buena medida, por un factor ajeno y determinante, como lo fueron las expulsiones irresponsables de Steimbach, en el primer tiempo, y luego la de Conti, en el inicio del segundo.

Lo cierto es que Gimnasia estaba incluso jugando mejor –la más clara la había tenido Auzmendi– hasta que Steimbach dio un planchazo que cambió la historia. Desde ahí, el Pincha dio una exhibición de contundencia: olió sangre y atacó. El partido pasó de la paridad inicial a una hegemonía absoluta tras el descalabro disciplinario del visitante.

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Tobio Burgos fue la gran figura del clásico. Fue quien recibió el planchazo de Steimbach, fue también quien lanzó el centro que encontró por el segundo palo a Eros Mancuso, autor del 1-0 de volea, y en el segundo tiempo, fue quien dominó y marcó el tercer tanto con una definición exquisita. Antes, Tiago Palacios había sacado un zurdazo al ángulo superior para poner el 2-0.

Cerca del final, a los 39 del segundo tiempo, Alexis Castro, otro de los jugadores de Estudiantes que estuvo en gran nivel, aprovechó un pivoteo en el área para sellar la victoria pincha. A esa altura, el estadio de UNO deliraba como casi siempre en este siglo: el pitazo final, seguido de algunos roces menores entre los futbolistas en el círculo central, estiró a 23 años la racha invicta de Estudiantes como local ante su clásico rival. Gimnasia no ganó nunca en este nuevo estadio. La última vez que lo hizo fue en 2003. Ahora, con este envión, deberá viajar a Chile para enfrentarse el martes a la Católica por los octavos de la Libertadores.