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JPMorgan advierte un alza en el precio de los alimentos por "El Niño" y la crisis de los fertilizantes

Las interrupciones en el Golfo Pérsico ponen en riesgo el abastecimiento de insumos clave para cultivos como maíz, trigo y arroz. Brasil e India aparecen entre los países más expuestos por su dependencia de las importaciones y el peso de su producción agrícola.

Alimentos - Alimentación 18062026
Alimentos - Alimentación | Unsplash

El precio de los alimentos podría enfrentar nuevas presiones a nivel mundial por la combinación de dos amenazas capaces de afectar simultáneamente la producción agrícola: las interrupciones en el suministro de fertilizantes provocadas por el conflicto de Irán y el desarrollo de "El Niño". Según un análisis de JPMorgan, los problemas en el Golfo Pérsico ya afectan la producción y el comercio de fertilizantes nitrogenados, mientras que un evento climático intenso podría reducir los rendimientos agrícolas en algunas de las regiones que, al mismo tiempo, tienen una fuerte dependencia de esos insumos importados.

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El escenario tiene antecedentes recientes. JPMorgan recordó que la invasión rusa de Ucrania en 2022 restringió el acceso y la aplicación de fertilizantes de potasa y fósforo, con consecuencias sobre los costos y la producción agrícola. Posteriormente, El Niño de 2023-2024 afectó distintos cultivos, aunque sus consecuencias fueron desiguales: una mayor producción de trigo en Estados Unidos e India compensó pérdidas en Australia y China, mientras que las exportaciones de arroz desde India y de cacao desde África ecuatorial registraron fuertes descensos.

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Una de las principales vulnerabilidades se encuentra en los fertilizantes nitrogenados, fundamentales para elevar el rendimiento agrícola. Más del 50% de la demanda mundial de este tipo de fertilizantes se concentra en tres cultivos básicos: maíz (20%), trigo (18%) y arroz (16%). Además, el fertilizante representa históricamente alrededor del 21% del costo total de producción del maíz y el 19% en el caso del trigo, por lo que un encarecimiento de este insumo puede aumentar directamente los costos que enfrentan los productores.

Tipos de fertilizantes de tamaño y consumo por cultivo
Más del 50% de la demanda mundial de fertilizantes nitrogenados se concentra en tres cultivos básicos: maíz (20%), trigo (18%) y arroz (16%).

El problema se concentra especialmente en la urea, un fertilizante elaborado a partir de gas natural que debe estar disponible en momentos específicos de la siembra. JPMorgan señaló que más del 36% de la urea mundial importada procede del Golfo Pérsico. Desde el comienzo del conflicto iraní, la producción se ralentizó y el cierre del Estrecho de Ormuz inhibió el comercio mundial, provocando rápidas reducciones de la oferta y aumentos en los precios de las materias primas. A diferencia del petróleo, además, no existen reservas estratégicas generalizadas de fertilizantes nitrogenados que permitan amortiguar fácilmente una interrupción.

Dependencia de los fertilizantes nitrogenados del Golfo Pérsico
JPMorgan señaló que más del 36% de la urea mundial importada procede del Golfo Pérsico.

La normalización tampoco sería inmediata. Las plantas de fertilizantes dependen primero de que las instalaciones de gas natural recuperen su funcionamiento y, según las estimaciones citadas por JPMorgan, la producción de fertilizantes podría tardar entre uno y cuatro años en regresar a plena capacidad, mientras que algunas instalaciones de gas dañadas podrían necesitar entre tres y cinco años. A esto se suma que construir nuevas plantas es complejo y requiere ingeniería y revisiones ambientales. El impacto dependerá, además, de que el fertilizante llegue antes de las ventanas de siembra. Entre los cultivos y regiones potencialmente expuestos aparecen:

- Maíz: los cultivos sudamericanos sembrados entre septiembre y enero podrían estar entre los primeros afectados, especialmente en Brasil, un importante importador de nitrógeno del Golfo Pérsico.

- Trigo: las plantaciones de invierno que comienzan en septiembre en la Unión Europea, China, India, Rusia y Estados Unidos podrían constituir la primera siembra ampliamente afectada.

- Arroz: las plantaciones de otoño e invierno de India, Bangladesh, Indonesia y Vietnam podrían estar entre las primeras expuestas a problemas de abastecimiento.

Cronología de la recuperación de la cadena de suministro de fertilizantes
El impacto dependerá, además, de que el fertilizante llegue antes de las ventanas de siembra.

Ante una menor disponibilidad o mayores precios de los fertilizantes, JPMorgan plantea tres caminos para los agricultores: absorber costos de insumos más elevados para intentar conservar la producción, reducir la cantidad de fertilizante aplicado o cambiar hacia otro cultivo. Las dos últimas alternativas implicarían una menor oferta agrícola. En las regiones que importan grandes cantidades de fertilizantes, el informe considera más probable una reducción de su utilización cuando suben los precios, comportamiento que resulta especialmente relevante para el maíz.

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A la presión sobre los fertilizantes se suma la posibilidad de un nuevo El Niño, fenómeno que modifica los patrones globales de temperaturas, lluvias, inundaciones, sequías e incendios forestales. Según JPMorgan, históricamente estos episodios estuvieron asociados con una disminución promedio de la producción del 3,5% en las regiones tropicales, frente a un incremento del 2,4% en las zonas templadas, aunque estas últimas tampoco están exentas de eventos extremos que reduzcan la producción.

La amenaza adquiere mayor importancia porque varias de las regiones con riesgo de sufrir una disminución de los rendimientos por El Niño también están entre las que más fertilizantes importan desde el Golfo Pérsico. JPMorgan identifica particularmente a India y Brasil como países donde podrían superponerse ambos problemas. El antecedente de 2023-2024 muestra una de las posibles consecuencias: ante la caída de la producción, India impuso prohibiciones a las exportaciones para estabilizar los precios y proteger su abastecimiento interno, mientras que los choques simultáneos en países vecinos también pueden deteriorar el comercio regional.

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La intensidad del riesgo climático todavía dependerá de la evolución del fenómeno. De acuerdo con el análisis, la mayoría de los pronósticos considerados muestran el desarrollo de El Niño y los escenarios más elevados contemplan incluso un “Super El Niño”, con temperaturas del Océano Pacífico 2 °C por encima de lo normal. JPMorgan advierte, sin embargo, que todavía existe la posibilidad de un episodio débil o incluso de condiciones neutrales. El impacto final dependerá tanto de la fuerza del fenómeno como de la capacidad de los agricultores para adaptarse, por ejemplo, mediante cultivos resistentes a la sequía.

Pronóstico de El Niño
El impacto final dependerá tanto de la fuerza del fenómeno como de la capacidad de los agricultores para adaptarse.

El riesgo para el precio mundial de los alimentos aparece, por lo tanto, cuando ambas amenazas se superponen. Si las interrupciones del Golfo Pérsico encarecen o retrasan los fertilizantes, los productores podrían afrontar costos superiores o reducir su utilización y, con ello, la producción. Si al mismo tiempo El Niño golpea los rendimientos agrícolas y coincide con las ventanas de siembra, la oferta podría recibir un segundo impacto.

Por último, JPMorgan advierte que esa combinación entre un shock energético, restricciones en fertilizantes y condiciones climáticas adversas podría prolongar las alteraciones en los productos agrícolas y terminar impulsando la inflación de los alimentos.

GZ