Las exportaciones agroindustriales volvieron a mostrar el peso que tienen dentro de la economía argentina. En los primeros seis meses de 2026, las cadenas del agro generaron el 57% de todas las exportaciones del país, con ventas por USD 28.165 millones sobre un total exportado de u$s 49.454 millones, según el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) y el girasol se convirtió en una de las grandes sorpresas del semestre.
En efecto, uno de los datos más destacados del informe muestra el desempeño del girasol. La cadena batió su propio récord tanto en dólares como en toneladas exportadas y fue la que más creció frente a la medición anterior, con un salto del 129%.
En la mirada de Pablo Adreani, reconocido analista del mercado de granos, el caso del girasol muestra como una combinación de demanda internacional firme, precios sostenidos, menor presión impositiva relativa e inversión industrial puede modificar el mapa exportador de una cadena en pocos años.
El fenómeno no aparece de manera aislada. Según explicó Pablo Adreani, el girasol viene aumentando con fuerza su superficie y producción desde hace varias campañas, impulsado en parte por una carga impositiva menor frente a otros cultivos. “Si lo comparamos con la soja, que tiene 24% de retenciones, el girasol tiene solamente 4%. Eso hizo que el cultivo creciera muy fuerte en todo el interior del país, tanto en zonas girasoleras tradicionales como en nuevas zonas”, señaló.
Adreani también vinculó el boom exportador con el cambio en el mercado internacional que generó la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambos países son los principales exportadores mundiales de aceite de girasol y, entre los dos, concentran cerca de 10 millones de toneladas. La disrupción en la zona del Mar Negro abrió una oportunidad para la Argentina, tanto en semilla como en aceite.
El mayor salto se observa en la exportación de semilla de girasol. Según el analista, en esta campaña ya se llevan registradas o declaradas ventas por 1,2 millones de toneladas, contra apenas 250.000 toneladas exportadas el año pasado. “El registro de ventas de este año es récord, 1,2 millones de toneladas de grano de girasol, y es récord en el mundo”, destacó.

Parte de esa demanda, explicó, proviene de países vinculados a la zona del Mar Negro, como Bulgaria, que decidieron exportar su girasol de alta calidad a Europa e importar girasol argentino para procesarlo y luego vender aceite y otros derivados. Para Adreani, ese cambio posiciona a la Argentina como el primer exportador mundial de semilla de girasol o girasol como grano.
El impacto también se ve en la industria local. “La molienda de girasol es récord mes tras mes desde enero de este año; las exportaciones de semillas también son récord y las exportaciones de aceite también”, sostuvo. En ese sentido, consideró que el caso del girasol muestra cómo un cultivo con bajo nivel de retenciones puede ganar competitividad tanto a nivel local como internacional.
El crecimiento del cultivo también empezó a traccionar inversiones. Adreani mencionó el anuncio de Louis Dreyfus Company para invertir US$400 millones en una planta en la zona de Bahía Blanca, que procesará girasol y soja. Para el analista, esa decisión confirma que el girasol pasó a ocupar un lugar más relevante dentro del complejo agroindustrial argentino.
Otro dato clave es la producción. Según Adreani, este año el girasol se encamina a un récord de casi 7 millones de toneladas, cuando dos o tres años atrás rondaba los 3,5 millones. “La fuerte demanda de semilla de girasol y aceite provocó que haya muy buen precio durante todo 2026. Esos buenos precios incentivaron al productor a sembrar año tras año una superficie récord”, explicó.

La yerba mate también dio un salto relevante: Argentina pasó de ser el segundo al primer exportador mundial. Según FADA, el producto argentino ganó presencia internacional y se consolidó como uno de los emblemas del país en los mercados externos.
El Monitor también muestra la amplitud de destinos que alcanzan algunos productos argentinos. Los vinos llegan a 84 países, el maíz a 70 destinos y los productos de la pesca a 67 países. En el caso de la carne vacuna, Argentina exportó en el primer semestre un 37% más en dólares que en el mismo período de 2025 y llegó a más de 50 mercados.
“El mundo entero prefiere disfrutar unos mates con yerba argentina”, resumieron desde FADA al destacar el avance de esa cadena en el ranking global.

Volviendo al informe en general, queda en evidencia que el agro no solo sigue siendo el principal generador de dólares de la economía argentina, sino que además creció 18% respecto del primer semestre de 2025. En un contexto en el que el país necesita divisas para sostener importaciones, inversión, actividad y estabilidad macroeconómica, el dato vuelve a ubicar a la agroindustria como una pieza central del complejo exportador.
Argentina aparece en el primer lugar mundial en exportaciones de aceite y harina de soja, maní, yerba mate y aceite y jugo de limón. También ocupa posiciones relevantes en maíz, soja, carne vacuna, vinos, pesca, lácteos, cebada, porotos y girasol.

“El crecimiento de combustibles y energía es una buena noticia porque permite diversificar las fuentes de dólares. Mientras tanto, las cadenas agroindustriales siguen representando más de la mitad de las exportaciones argentinas y tienen espacio para seguir creciendo”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
Soja, maíz y carne: los pesos pesados del complejo exportador
La soja sigue siendo una de las principales fuentes de divisas. Argentina es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercer exportador de poroto de soja. En los primeros seis meses de 2026, el complejo exportó más de USD 9.000 millones y llegó a más de 55 países.
El maíz también ocupa un lugar central. Argentina es el tercer vendedor mundial y aporta el 14% del total que se comercializa internacionalmente. Entre enero y junio, las exportaciones del complejo alcanzaron los USD 4.200 millones, un 7% más interanual, con presencia en más de 70 países.

En carne vacuna, el informe destaca que el 73% de la producción se consume en el mercado interno y el 27% restante se exporta. En el primer semestre, las ventas externas crecieron 37% en cantidad de dólares frente al mismo período del año pasado y llegaron a más de 50 países.
“Son productos que tienen mercados construidos y una fuerte presencia internacional. En muchos casos Argentina está entre los principales exportadores del mundo y, además, está ganando posiciones”, señaló Antonella Semadeni, economista de FADA.
Los complejos que ganaron posiciones
El Monitor de FADA también detectó cadenas que escalaron posiciones en el ranking mundial. La cebada pasó del sexto al tercer puesto; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer lugar, y el trigo pasó del séptimo al quinto puesto.
En esta edición, además, hubo cadenas que marcaron récords propios tanto en toneladas exportadas como en dólares generados: girasol, carne de cerdo, pescados, carne y lana de oveja, y lácteos.
Otro indicador relevante es cuánto exporta cada complejo en relación con lo que produce. En ese ranking se destacan el arroz, con el 98% de su producción destinada al mercado externo; la soja, con el 93%; y el limón, con el 92%.
Pese a la baja de retenciones, el agro aportaría más de US$ 4.600 millones en 2026
“Detrás de estos números hay productores y trabajadores de distintas regiones, pero también transporte, industria, logística, servicios y tecnología. Cada mercado que se abre genera oportunidades para toda la cadena”, agregó Fiorella Savarino, economista de FADA.
Qué pasaría sin retenciones
El informe también plantea el potencial de crecimiento del sector si se eliminaran los derechos de exportación. Según la Fundación, sin retenciones las cadenas agroindustriales podrían generar USD 25.800 millones adicionales por exportaciones y más de medio millón de empleos.
La estimación parte de un aumento en la producción de granos, que pasaría de un promedio de 126 millones de toneladas en las últimas cinco campañas a 196,5 millones. Esto implicaría unas 70,5 millones de toneladas adicionales, parte de las cuales podrían destinarse al mercado externo como granos o a través de productos industrializados.
FADA compara ese potencial adicional de divisas con lo que podrían generar Vaca Muerta y otros proyectos de energía, según las estimaciones utilizadas en el informe. La comparación apunta a mostrar que la agroindustria todavía tiene margen para ampliar su aporte exportador, incluso en un contexto en el que combustibles y energía empiezan a ganar peso como nueva fuente de dólares.
“Argentina ya tiene productos que el mundo compra y cadenas que saben exportar. Si se generan mejores condiciones para producir e invertir, existe una oportunidad concreta de ampliar ese volumen y generar más divisas y empleo”, destacó Savarino.
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