El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a poner este miércoles el foco sobre la evolución del riesgo país y destacó que una reducción del indicador no solo mejora las condiciones de financiamiento del Gobierno nacional, sino que también se traslada a las provincias, las empresas y los grandes proyectos de inversión.
Durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el funcionario buscó explicar el impacto que tiene el indicador sobre la economía real en momentos en que el riesgo país argentino continúa por encima de los 470 puntos básicos, el nivel más alto desde junio.
“Trabajamos, por supuesto, también para bajar el costo financiero, el riesgo país”, afirmó Caputo. Y agregó: “Esto es una cosa que se escucha mucho y por ahí nosotros asumimos a veces que la gente lo entiende, y no necesariamente lo entiende, porque uno puede decir: ‘¿Qué me influye a mí que baje el riesgo país?’”.
Como ejemplo, el ministro mencionó la reciente salida de Neuquén al mercado internacional, donde la provincia colocó deuda por US$ 500 millones, sin comprometer regalías hidrocarburíferas como garantía y a una tasa cercana al 7,35%.
“Influye para que Neuquén, como el otro día, se pueda financiar por primera vez sin regalías y a una tasa de 7, 3/8. Eso es para Neuquén un éxito enorme y es un ahorro enorme”, sostuvo.
Según Caputo, el efecto se extiende también al sector privado. “Bajar el riesgo país le sirve a las provincias, le sirve a las empresas”, señaló.
Es importante recordar que el riesgo soberano argentino mantiene una tendencia alcista en las últimas semanas. El último dato a la baja fue el 10 de julio, cuando tocó los 402 puntos básicos, marcando el nivel más bajo desde el 24 de abril de 2018 (403 puntos).

Caputo vinculó el riesgo país con las inversiones en Vaca Muerta
Uno de los puntos centrales de la exposición estuvo relacionado con el impacto del costo de financiamiento sobre las inversiones de gran escala que necesita la Argentina, particularmente en sectores como energía y minería.
Caputo puso como ejemplo los proyectos que se desarrollan en Vaca Muerta y advirtió que un riesgo país sustancialmente superior podría volver inviables algunas de esas inversiones.
“Supongamos que estuviéramos en la situación de hoy, pero el riesgo país, en vez de donde está ahora, estuviera 1.000 puntos básicos arriba. Probablemente muchos de los proyectos de Vaca Muerta que se están viendo no podrían ser llevados a cabo”, planteó.
En ese sentido, explicó que iniciativas de US$ 4.000 millones o US$ 5.000 millones, como algunas de las que buscan ingresar a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), requieren acceso al crédito a tasas competitivas.
“Esos proyectos se tienen que financiar. Y si la tasa de financiamiento es 13%, le come toda la rentabilidad. Ergo, esas inversiones no vienen; ergo, los dólares no están”, aseguró.
Para el ministro, existe así una relación entre la reducción del riesgo soberano, el ingreso de inversiones y la disponibilidad de divisas en la economía. “La baja del riesgo país, más allá de que uno no la sienta directamente, indirectamente les llega a todos”, afirmó.
Y agregó: “Estas empresas pueden hacer esas inversiones millonarias porque se pueden financiar a una tasa razonable. Por eso es importante bajar el riesgo país”.
Respecto a la reciente suba del riesgo país, Ignacio Morales, Chief Investments Officer, de Wise Capital explicó que se dió principalmente por la incertidumbre global y la escalada bélica en el estrecho de Ormuz, que impactaron de lleno en los mercados financieros locales con marcadas pérdidas generalizadas.

Qué necesita Argentina para perforar los 400 puntos
Más allá de la fuerte reducción que experimentó el indicador desde los niveles registrados al comienzo del gobierno de Javier Milei -el indicador llegó a superar los 2.400 puntos básicos-, el desafío ahora pasa por consolidar una nueva baja que permita perforar los 400 puntos básicos y acercar al país nuevamente a los mercados internacionales de crédito.
Para Nicolás Parreira, economista y director de Grupo Sigma, atravesar ese umbral de manera sostenible requerirá una combinación de factores. “Para quebrar de manera sostenible los 400 puntos probablemente haga falta una combinación de señales. La primera es mantener la disciplina fiscal, porque sigue siendo uno de los principales anclajes del programa económico. La segunda es continuar fortaleciendo las reservas y reducir dudas sobre la capacidad de afrontar los próximos vencimientos de deuda. Y la tercera tiene que ver con generar previsibilidad respecto de la continuidad de este esquema más allá del corto plazo”, explicó.
El especialista consideró que buena parte de las mejoras alcanzadas hasta ahora ya fueron incorporadas a los precios de los activos argentinos.
“El mercado ya reconoció buena parte del ajuste realizado. Para que el riesgo país continúe bajando, ahora necesita ver que esos resultados pueden sostenerse en el tiempo”, señaló.
De esta manera, el equilibrio fiscal seguiría siendo una condición necesaria, pero el mercado comenzaría a exigir señales adicionales, especialmente vinculadas con la fortaleza de las reservas, la capacidad de pago de la deuda y la previsibilidad del programa económico.
Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital menciona lo siguiente respecto a una posible baja del riesgo país: “Para que los Globales puedan consolidar una paridad más alta, será importante que continúe el fortalecimiento de las reservas y la consolidación del superávit fiscal. A su vez, para sostener la dinámica fiscal será relevante que mejore el nivel de actividad, que continúa siendo uno de los puntos más débiles y presenta una recuperación heterogénea entre sectores".
Y agrega: "En paralelo, el avance de las reformas - la nueva Carta Orgánica del BCRA, la Ley de Mercado de Capitales, la reforma del mercado de seguros y el FAL - también debería contribuir a fortalecer el marco institucional. Finalmente, de cara al proceso electoral, el mercado seguirá mirando quién será el principal candidato opositor y, fundamentalmente, qué nivel de apoyo pueda mostrar en las encuestas. Estos factores serán relevantes para determinar si la compresión del riesgo país puede continuar.”
¿Puede perforar los 400 puntos este año?
Parreira todavía observa margen para una reducción adicional durante los próximos meses, aunque advirtió que el camino probablemente sea más irregular que el recorrido registrado anteriormente.
“Si se sostiene el equilibrio fiscal, continúa la acumulación de reservas y no aparecen shocks políticos o externos relevantes, Argentina podría volver a perforar los 400 puntos y, en un escenario favorable, acercarse a la zona de 350 puntos básicos”, proyectó.
Alcanzar ese nivel tendría una importancia particular para el Gobierno. Según el asesor financiero, comenzar a moverse alrededor de los 350 puntos acercaría al soberano a condiciones en las que una vuelta al mercado internacional de deuda podría transformarse nuevamente en una alternativa concreta.
Sin embargo, no todo dependerá de factores domésticos. Las condiciones financieras internacionales también juegan un papel central. “Habrá que acompañar el contexto externo: con tasas estadounidenses más altas, el piso de rendimiento que exige el mercado para asumir riesgo argentino también aumenta”, explicó Parreira.
En ese sentido, una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos podría limitar la caída de los spreads de los mercados emergentes incluso si Argentina continúa mostrando mejoras en sus fundamentos.
“Llegar a la zona de 350 puntos sería una señal importante porque empezaría a acercar al país a niveles donde el acceso al mercado internacional vuelve a ser una alternativa concreta”, concluyó Parreira. Pero para que ese descenso sea sostenible, advirtió, “el mercado va a exigir consistencia macroeconómica, continuidad política y también un entorno externo razonablemente favorable”.
FN