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Mercado financiero

Riesgo país: Por qué puede subir y qué mira el mercado argentino

Sebastián Waisgold, agente productor CNV, analista técnico del mercado de capitales y director de Waisgold Capital, analizó en diálogo con +Perfil la evolución del riesgo país, los bonos argentinos y el impacto de las tasas estadounidenses.

Riesgo país
Riesgo País | Cedoc

El economista Sebastián Waisgold consideró que el reciente repunte del riesgo país no necesariamente representa una señal de deterioro exclusivamente argentino. “El riesgo país no depende sólo de Argentina, también depende de qué pase con los bonos del Tesoro de Estados Unidos”, explicó, al remarcar que los títulos estadounidenses vienen registrando subas en sus rendimientos.
El especialista recordó que el indicador había alcanzado niveles mínimos y planteó que todavía existe margen para una corrección.

Nosotros tuvimos un riesgo país en el mínimo, si mal no recuerdo, fue 413 puntos”, señaló. Según su lectura, “tranquilamente se podría ir a 550, 600”, en un contexto de toma de ganancias en los mercados emergentes.

Tasas de Estados Unidos y riesgo país argentino

Para Waisgold, el movimiento también debe analizarse dentro de un escenario financiero internacional más amplio. “Con tasas de Estados Unidos subiendo, con riesgo de mayores subas, me parece que estamos dentro de lo normal”, sostuvo.

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El analista destacó además la velocidad con la que Argentina logró reducir su riesgo país. “Hemos bajado muy velozmente, más de lo que yo y creo que la mayoría de los analistas creíamos”, afirmó. En ese sentido, consideró que los rebotes actuales forman parte de una dinámica global y no responden únicamente a factores domésticos.

Estos rebotes están dentro de lo que es el mundo en general y asociado a un factor externo que no tiene que ver con vos”, resumió Waisgold, en referencia a la evolución de las tasas de interés estadounidenses.

El desafío político detrás de las inversiones

Más allá de los mercados, el analista puso el foco en la necesidad de reducir la incertidumbre política para consolidar inversiones de largo plazo. En particular, planteó que los inversores necesitan saber qué ocurrirá después del actual ciclo político.
Nosotros, como país, tenemos que empezar a quebrar ese riesgo país que para mí es absolutamente político. Y no tiene que ver con el pasado, tiene que ver con el futuro”, afirmó.

Waisgold sostuvo que una mayor previsibilidad permitiría que Argentina se acerque a modelos regionales como Chile o Uruguay, donde los cambios de gobierno no necesariamente implican un giro abrupto de las reglas económicas.

Sobre las inversiones anunciadas y las que finalmente se concretan, advirtió: “La cantidad de expedientes que hay presentados para el RIGI y la cantidad de inversiones efectivas, la diferencia es abismal”. Para el especialista, esa cautela resulta racional porque los inversores evalúan comprometer capital durante décadas y necesitan conocer quién gobernará y qué políticas continuará.

El entrevistado cerró con una advertencia contundente sobre la incertidumbre electoral: “Si yo pierdo, se va todo al demonio”, una dinámica que, según su análisis, profundiza la percepción de riesgo y dificulta la llegada de capitales.