En medio de la preocupación generada por la delicada situación financiera que estaría atravesando la Bodega Bianchi, el gremio vitivinícola aunado en FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas) buscó bajar el tono de alarma y planteó que este tipo de escenarios forman parte de una dinámica habitual del sector en el arranque del año productivo.
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Desde la FOEVA señalaron que no les resulta llamativo que, en esta época del año, algunas empresas adviertan sobre una crisis profunda. Según explicaron, la previa de la cosecha y la negociación paritaria suele estar atravesada por este tipo de discursos empresariales.

“El planteo de crisis en esta instancia del año es parte del folclore de la actividad”, sostuvo Daniel Romero, vocero del sindicato. “Entendemos que la situación es difícil, pero coincide con el inicio del año productivo y la discusión salarial”, agregó.
Críticas a la gestión de la empresa
Al referirse específicamente al caso de Bodega Bianchi, desde FOEVA fueron más duros y desligaron la situación de factores estructurales del sector. Según Romero, las dificultades de la firma responderían principalmente a decisiones de gestión y endeudamiento tomadas en el pasado, más que a un deterioro coyuntural del negocio vitivinícola.
“La situación de Bianchi es el producto de una administración basada en la especulación, con poca proyección al momento de endeudarse”, afirmó el dirigente sindical. No obstante, destacó como un elemento positivo que la empresa haya manifestado la existencia de una propuesta para regularizar sus deudas, lo que abre la posibilidad de encauzar el conflicto y despejar incertidumbres.

Ese punto, señalaron desde el gremio, introduce interrogantes sobre el trasfondo de la difusión pública del conflicto. “Esto nos hace preguntarnos cuál es la verdadera intención detrás de estas noticias”, advirtió Romero.
Reclamo al Gobierno de Mendoza
Además de cuestionar la gestión empresaria, FOEVA apuntó contra la falta de una estrategia preventiva por parte del Ejecutivo provincial. En ese sentido, llamó la atención sobre la ausencia de un plan de contingencia para enfrentar crisis empresarias en un sector clave para el empleo y la economía regional.
“Resulta llamativo que el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, empapado de la realidad de la actividad, no presente una propuesta concreta para estas situaciones”, sostuvo el vocero sindical.
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La vitivinicultura es una de las principales actividades productivas de Mendoza y concentra miles de puestos de trabajo directos e indirectos, por lo que desde el sindicato reclamaron mayor previsibilidad y herramientas de intervención temprana ante conflictos empresariales.
Sin comunicación formal, pero en estado de alerta
Por el momento, FOEVA aclaró que no fue notificada oficialmente por la empresa ni por las autoridades provinciales sobre medidas concretas que afecten a los trabajadores. Tampoco hubo contactos formales con los sindicatos de base.
“Ni FOEVA ni el SOEVA hemos sido comunicados directamente, pero estamos alertas a cualquier situación”, concluyó Romero.
Mientras tanto, el caso Bianchi vuelve a poner en agenda las tensiones recurrentes de la industria vitivinícola argentina: endeudamiento, márgenes ajustados, negociación salarial y el rol del Estado en un sector estratégico que atraviesa un nuevo año productivo en un contexto económico desafiante.
Qué dijeron desde Bodegas Bianchi
En los últimos días comenzó a aparecer información que sobre una delicada situación financiera que estaría atravesando la tradicional bodega en tanto lleva acumulados cheques rechazados por más de $1.000 millones y se encuentra negociando con proveedores.
De todos modos, la bodega aún figura sin atrasos formales en su deuda bancaria, con lo cual los documentos impagos estarían exponiendo una fuerte situación de iliquidez, justo en el momento en que comienza la etapa de la cosecha de uva y se requiere contratar más mano de obra.
Desde la firma señalaron a PERFIL que ya encararon el proceso para poner en orden los números: “Bodegas Bianchi, con casi un siglo de historia en la industria vitivinícola argentina, reafirma su compromiso con la transparencia y la buena fe en el marco de un contexto desafiante para todo el sector, encarando una propuesta de regularización de todas sus áreas cuyo objetivo es atravesar esta coyuntura excepcional de mercado y en lo que nos impacta en sus aspectos particulares, con el acompañamiento de sus proveedores estratégicos, preservando relaciones comerciales sólidamente añejadas y sostenibles en el tiempo".
Y, en tren de explicar algo más en detalle señalaron que ya se inició "una instancia de diálogo con toda la cadena de valor, orientada a acordar un esquema viable de normalización. Este proceso busca encauzar la situación actual priorizando en todo momento la estabilidad de la compañía y la continuidad de sus operaciones. Confiamos en que la coyuntura será una oportunidad para adaptarnos a una nueva realidad, reafirmar el liderazgo de la organización y honrar casi 100 años de historia vitivinícola de excelencia desarrollada en la Provincia de Mendoza y un orgullo para la Argentina”, completaron
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