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ECONOMIA / La defensa del ministro
lunes 25 noviembre, 2019

Lacunza: "La deuda se usó para financiar déficit, no tiene nada que ver con fuga"

El titular de Hacienda dialogó con los medios acerca de su balance de estos cuatro años de gestión. Habló de luces y sombras, y reivindicó la Asignación Universal por Hijo.

por Juan Pablo Álvarez

Hernán Lacunza habló de las luces y sombras de los cuatro años del macrismo. Foto: Cedoc
lunes 25 noviembre, 2019

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, debió asumir en uno de los momentos más turbulentos del Gobierno: luego de que Cambiemos fuera derrotado en las primarias de agosto y de que los bonistas no quisiera rollear sus letras, lo que llevó a una necesidad de reperfilar las obligaciones de la Argentina para no caer en un default

A escasos días de dejar el Gobierno, Lacunza brindó una charla para periodistas -PERFIL estuvo presente- en la cual admitió que el macrismo tuvo "sombras" en materia económica pero también pidió que se reconozcan "algunas luces". Siguiendo con las metáforas, el economista señaló: "El balance tiene dos componentes: la cosecha, que es lo que está más a la vista, y la siembra". De esta manera, el funcionario dio a entender que la gestión de Mauricio Macri deja algunos equilibrios que pueden permitirle a la Argentina un despegue en materia económica y un acceso a los mercados de crédito.

Asimismo, se mostró molesto con una idea que muchas veces expresa la oposición respecto de que los compromisos asumidos con el FMI se utilizaron para financiar fuga de capitales: "La deuda no tiene nada que ver con la fuga. La deuda se usó para financiar el déficit fiscal".

También consideró que gran parte de los problemas económicos que tuvo Cambiemos durante su gestión se debieron a que lo monetario y lo fiscal fueron en distintas velocidades. 

Según datos del gobierno, Macri destinó casi todo el préstamo del FMI a pagar deuda

En principio, Lacunza empezó reconociendo los resultados negativos, es decir, "las sombras": se refirió al estancamiento de la economía -aunque advirtió que Argentina está en un estancamiento desde 2011-, la inflación  y el desempleo. Respecto de este último punto, advirtió: "Es difícil comparar cómo se desenvolvió el mercado laboral respecto del punto de partida, ya que falta una estadística confiable de 2015, porque se subestimaba la oferta de trabajo, por lo que se reducía artificialmente el desempleo". 

Por esto último, afirmó: "Suponiendo una tasa de actividad constante entre ambas mediciones, los registros actuales (10,6%) son semejantes a los de 2015". También destacó que en estos años se crearon 1.250.000 puestos de trabajo nuevos, aunque "no alcanzaron para albergar a los 1.800.000 nuevos trabajadores que se incorporaron". Además, reconoció que buena parte de los puestos de trabajo se registraron en el sector informal o cuentapropista. Pero, reiteró, "no se perdió tanto empleo como parece. El mercado laboral ajustó por precio y no por cantidad". Es decir, cayó la calidad del trabajo.

Siguiendo con la parte negativa del balance, se refirió al nivel actual de pobreza (35,4%) y explicó que la misma está en un punto muy similar al promedio de los últimos 36 años. Y señaló: "La distribución del ingreso no mejoró en la comparación entre puntas, pero la equidad se mantiene en niveles mucho mejores que en décadas previas. La Asignación Universal por Hijo juega un papel importante en que la desigualdad no crezca tanto. Atender a los vulnerables se convirtió en una prioridad para cualquier esquema económico que haya en la Argentina".

Las "buenas". Lacunza se refirió también a "la siembra" es decir, las cuestiones que a su modo de ver quedan en mejor situación para la gestión que viene. En este campo, incluyó "los equilibrios gemelos" -es decir, en materia de cuenta corriente y de cuentas fiscales- y el superávit consolidado de las cuentas provinciales. En cuanto a esto último, destacó que hoy las provincias reciben un 49,5% de los recursos provinciales y que ya no dependen de la discrecionalidad de Nación.

En materia de cuenta corriente, esperan que 2019 cierre con un déficit del 1% del PBI y que haya equilibrio en 2020. Además, agregan que el tipo de cambio real es un 90% superior al que se podía apreciar en noviembre de 2015, por lo que la economía Argentina es, a su entender, más competitiva en este punto.

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En tanto, en lo que tiene que ver con el equilibrio fiscal sostuvo que este año se llegará al 0,5% del déficit primario sobre PBI, mientras que, según las estimaciones del Gobierno, se recibió un 3,8% de déficit en 2015. "Además, bajamos impuestos por 3,1% del producto, entre nacional y provincial. Y la baja provincial la terminó absorbiendo el Gobierno nacional", sentenció.

Lacunza pidió que se valore el esfuerzo que se hizo, al tener que bajar impuestos y achicar el déficit. Y agregó. "Una cosa es el publicado y otro es el inercial", afirmó. Según esta estimación, el punto de partida con el que asumieron  no fue un 3,8% de déficit sobre producto, sino un 5,8%. Para llegar este número de "déficit inercial" se agrega el fallo de la Corte que devolvió fondos a las provincias, la devolución en concepto de Ganancias a los compradores de dólares y algunos gastos que no están registrados pero que eran exigibles.

Agregó también que gran parte del esfuerzo fiscal se explica en la baja de subsidios, pese al "costo político" que tuvo. "Es difícil crecer, corregir las tarifas y bajar la inflación, todo al mismo tiempo", sostuvo.

Respecto de la deuda, añadió que es "resultado de la inercia del déficit del pasado" y criticó a quienes señalan que es un 100% del PBI: "No sé de dónde sacan esos números. Utilizando para el cálculo el tipo de cambio nominal y los precios actuales, la deuda pública ronda el 70% del PBI. Era del 39% en 2015, con un tipo de cambio bajo que desinflaba artificialmente el ratio. Si se excluye la deuda intra sector público, la deuda hoy es el 53,6% del PBI. No es un nivel elevado para un país como Argentina, por lo que problema no es de solvencia sino de liquidez", indicó.

Y afirmó que el Gobierno de Alberto Fernández incluso podrá acceder a los mercados internacionales de crédito en caso de "generar credibilidad suficiente". Y adelantó como algo positivo que "la inercia que dejamos es que la deuda no va a tener necesidad de crecer, al menos no para financiar déficit".

Solvencia en los bancos. El funcionario enfatizó también que hoy el sistema financiero argentino muestra elevados niveles de liquidez y solvencia. "Esto fue resultado de una activa política de regulación prudencial", afirmó.

Respecto del cepo al dólar, diferenció la situación actual de la del kirchnerismo: "No es lo mismo poner controles con el tipo de cambio que hay que con el que había en 2015".

El porqué de la crisis. Lacunza atribuyó los magros resultados económicos que cosechó el macrismo en sus cuatro años a varios factores: "la herencia", "la mala suerte de la sequía, que restó 8 mil millones de dólares" y una "asincronía entre política monetaria y fiscal".


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