Los salarios volvieron a ganarle a la inflación en junio, pero la mejora mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado en los últimos años. Los datos oficiales del INDEC mostraron una suba nominal de 2,9% en el índice de salarios durante el sexto mes del año, por encima del 1,9% registrado por el IPC. Sin embargo, un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advierte que el poder adquisitivo continúa por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
El contraste resulta especialmente evidente en el sector privado registrado. Según el INDEC, los salarios de estos trabajadores aumentaron 1,9% en junio, exactamente en línea con la inflación del mes. En términos interanuales, acumularon una mejora nominal del 29,6%, mientras que en el primer semestre avanzaron 14,5%.

Pero cuando se descuenta la inflación, el resultado cambia. El informe de agosto del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP-UBA señala que el poder de compra del salario promedio de los trabajadores formales del sector privado aumentó apenas 0,1% en junio y todavía se encontraba 3,6% por debajo de noviembre de 2023.
El salario mínimo, el dato más crítico
La situación es todavía más marcada en el salario mínimo, vital y móvil. De acuerdo con la UBA, el poder adquisitivo del SMVM cayó otro 0,8% en julio y acumuló doce meses consecutivos de retrocesos.
Desde noviembre de 2023, el salario mínimo real acumula una pérdida del 40,5%. El informe advierte que su poder de compra ya se encuentra por debajo del nivel de 2001 y que representa apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011.

El monto nominal del salario mínimo llegó a $372.400 en julio, pero la recomposición en pesos corrientes no logró compensar el aumento acumulado de los precios. La evolución muestra así una de las mayores diferencias entre el incremento nominal de los ingresos y su capacidad efectiva de compra.
El dato que mira al bolsillo: el ingreso disponible
A esta pérdida de poder adquisitivo se suma otro problema: una parte del ingreso debe destinarse a cubrir gastos fijos antes de llegar al consumo. En este punto aparece el dato de Equilibra, que amplía la fotografía de los salarios al incorporar cuánto dinero queda disponible después de afrontar gastos como alquiler, tarifas, transporte, educación, salud y otros compromisos.
Según Equilibra, el ingreso disponible registrado de unos 14,5 millones de personas cayó 0,5% mensual en junio y 6,9% interanual. Frente al promedio de enero-septiembre de 2023, se ubicó 16,9% por debajo.

El deterioro estuvo concentrado especialmente en los asalariados privados: su ingreso disponible cayó 1,4% en junio y 6,6% interanual. En cambio, el sector público mostró una recuperación del 2,1% mensual, vinculada en parte al aumento de los salarios universitarios, aunque todavía permaneció 7,4% por debajo de un año atrás.
Equilibra también estimó que el ingreso real registrado cayó 0,2% mensual y 4,1% interanual en junio. Frente al promedio de enero-septiembre de 2023, el ingreso real quedó 10,9% abajo utilizando la canasta actualizada de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18.
Complementario a esto, un informe del Instituto Argentina Grande menciona que el aumento sostenido de los servicios -particularmente en 2024 y de 2026- coincide con una caída del salario real, por lo que el peso de las tarifas sobre el salario no hizo más que aumentar: del 5,8% en 2023 al 12% en agosto de 2026. Destacan que pagar los servicios hoy sale en promedio $200.000 por hogar
Además, mencionaron que un asalariado privado registrado tiene que trabajar 11,5 horas más por mes para cubrir estos aumentos.
La recuperación salarial es desigual
Los datos del INDEC muestran además diferencias importantes entre trabajadores. En junio, los salarios privados registrados aumentaron 1,9% mensual, mientras que los del sector público avanzaron 3,4% y los de los trabajadores privados no registrados crecieron 4,4%.
Así, el índice general logró superar a la inflación mensual, pero la mejora estuvo lejos de ser homogénea. En particular, el trabajador privado registrado —uno de los principales grupos analizados por la UBA— tuvo una suba nominal que apenas acompañó el avance de los precios.
La UBA también muestra que la remuneración promedio real del sector privado medida a través del SIPA cayó 1,6% en mayo y, según el dato adelantado de la Secretaría de Trabajo, habría vuelto a retroceder 0,9% en junio. De confirmarse, esa remuneración quedaría 2,9% por debajo de noviembre de 2023.
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