Una pyme industrial que siente los efectos de la recesión en las actividades productivas cierra antes en la provincia de Buenos Aires que en el resto del país. Es la conclusión que surge de mirar los datos: un tercio de las fábricas que murieron en el último año, lo hicieron en territorio bonaerense, donde está el corazón manufacturero del país, pero también donde las firmas pagan más impuestos. Y la carrera por la competitividad no es sólo con las importaciones, sino con las jurisdicciones argentinas que tomaron medidas de alivio fiscal para las empresas más chicas.
Entre mayo de 2023 y mayo de 2026, el saldo es negativo y bajaron la persiana 3.824 unidades productivas en todo el país. Unas 1.306 fábricas fueron del distrito que gobierna Axel Kicillof, un 34,% del total, indicó un informe del Centro de Estudios Económicos Bonaerense (CEEB) de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), que también lo planteó en términos de empleo: unas 41.975 personas perdieron su puesto de trabajo, el 44,8% del total de los empleos industriales del país. Y además, las empresas que lograron sobrevivir a la letalidad acelerada operan con menores capacidades ya que el tamaño medio pasó de 24,2 a 23,7 trabajadores por unidad productiva.
El desplome es transversal, pero aniquila primero a los eslabones más vulnerables y dependientes del mercado interno. En sectores como el cuero y calzado, el empleo se derrumbó un 37,8%. En la industria textil, la sangría de puestos fue del 19,5%. Como excepción a la regla, rubros de demanda inelástica como la división de alimentos mostraron una expansión del 4,2%.
El peso de Ingresos Brutos y la asfixia tributaria
La clave es la asfixia tributaria, particularmente, del impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB). En la provincia de Buenos Aires, se paga más de este gravamen que en Santa Fe y Córdoba en 8 de las 10 cadenas productivas. Ocurre que la falta de integración vertical de las cadenas productivas genera un efecto cascada. Cuanto más larga es la cadena de valor, más se acumula el gravamen en cada transacción interempresarial, y distorsiona el 1,5% teórico. Por ejemplo, en el caso de los materiales de construcción, la carga llega a acumular un 19% de IIBB al momento de su comercialización final.
"La competencia es con el exterior, pero también con otras provincias", planteó el titular de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), Alejandro Gentile. "La Argentina es muy competitiva cuando le sacás los impuestos a los productos. El problema es cuando querés poner el producto en la calle y competís contra cosas que vienen de afuera o de otras provincias sin pagar los mismos tributos", explicó el dirigente.

La diferencia de supervivencia empresarial se ve al cruzar la frontera provincial. En las cadenas de valor con mayor sobrecarga de Ingresos Brutos, el PBI cayó 11,6% en PBA contra 7,8% en las otras dos provincias mencionadas. En las menos cargadas se nota la diferencia de un 8,8% de merma para las firmas bonaerenses versus un 10,4% del resto del país. "Si miran Córdoba y Santa Fe, que son dos provincias industriales, la diferencia es brutal. Las provincias que tomaron algún tipo de medida impositiva para aliviar a la industria sufrieron un impacto menor en el saldo entre creación y muerte de empresas", detalló Gentile.
La desventaja frente a la región
El problema excede las fronteras federales y sepulta la capacidad exportadora del sector. Según el análisis de carga tributaria teórica, una empresa industrial argentina afronta un peso impositivo de 262 puntos (en un índice base 100), frente a 148 en Brasil y 100 en México. La paradoja del esquema argentino es que el costo laboral no explica esta brecha de competitividad regional. En Brasil, las cargas sociales son un 38% más altas que en Argentina (145 contra 105 puntos de índice). La desventaja fabril de 157 puntos radica casi en exclusiva en impuestos indirectos que los vecinos casi no cobran: Ingresos Brutos, tasas municipales y el impuesto a los débitos y créditos bancarios. "Le estamos sacando a la cancha a Messi con una mochila de plomo en la espalda, mientras por el costado nos compiten productos que no pagan tributos localmente", graficó el presidente de la entidad.

La propuesta empresaria en manos de Kicillof
En la actualidad, el fisco bonaerense obtiene el 80% de su recaudación total a través de Ingresos Brutos. Pero la UIPBA hizo foco en el 1,4% que representa el pago de las pymes industriales en ese total recaudado y le presentó a la gobernación bonaerense un plan para quitar los IIBB de las compañías más chicas y reducir de forma gradual a las medianas y grandes.
La industria sigue estancada y acumula una caída del 2% en lo que va de 2026
Un plan que Kicillof tiene en sus manos, aún inactivo. "Si nosotros desaparecemos, la recaudación y el empleo caen fuerte, porque la industria en la provincia de Buenos Aires es la principal generadora de trabajo e ingresos", disparó Gentile, que también es gerente de Relaciones Institucionales del Grupo Techint.
El esquema propone fijar una alícuota de IIBB cero de forma inmediata para las micro y pequeñas empresas industriales. Para instrumentarlo, exigen que el mínimo no imponible, hoy en $1.800 millones se actualice a luna facturación de $3.200 millones. Según explicaron los industriales, la falta de ajuste por inflación licuó el piso absorbiendo tributariamente a casi todo el padrón productivo bonaerense, por lo que hoy una gran empresa paga igual que una pequeña.
Para el resto del entramado productivo, la hoja de ruta plantea un desarme progresivo del esquema. Para las empresas medianas, se sugiere una reducción escalonada de 0,5 puntos porcentuales anuales durante tres años. Para las grandes industrias, el cronograma establece una baja de 0,3 puntos por año a lo largo de un lustro, hasta volver a los niveles tributarios del año 2008.
Compensación y la advertencia por "la caja"
Para garantizar la viabilidad de la propuesta, la agenda empresaria incluyó mecanismos concretos de compensación. El costo fiscal de eximir a las micro y pequeñas industrias equivale apenas al 1,4% de la recaudación de IIBB de la provincia. A cambio, los industriales proponen trabajar de manera integrada con ARBA para atacar un nivel de evasión e informalidad que en el sector es inferior al 20%. Según la entidad, esta última medida permitiría un recupero fiscal del 3,9% de la recaudación total durante el primer año, superando con creces el costo del alivio a las pymes.
A nivel macroeconómico, el cálculo que hacen en la entidad es que el plan tendría un costo fiscal que la Provincia recuperará con la eliminación de las retenciones a la industria y al campo que llevó hasta ahora el Gobierno nacional. Según indicaron, generará el año que viene al menos cuatro puntos adicionales de coparticipación extra para Buenos Aires. "Todos los funcionarios te hablan de la caja: el intendente, el gobernador y el presidente. Lo que hay que entender es que la caja es nuestra, porque los que ponemos la plata adentro somos nosotros. Si la industria desaparece, no hay caja", sentenció Gentile.
AM