Con el visto bueno del FMI en la última revisión, sumado a la expectativa de financiamiento para los próximos 18 meses y una menor tensión en variables clave del frente internacional, el analista Salvador Di Stéfano sostiene que “comienza el año económico en Argentina”. En ese marco, plantea una nueva hoja de ruta para los inversores: "menos atractivo en petroleras, más foco en bonos cortos, acciones ligadas a energía y construcción, Brasil y Cedears tecnológicos".
Para el analista conocido en redes como "el gurú del blue", la economía argentina entra en una nueva etapa. “Con el acuerdo con el FMI, más el financiamiento cerrado por los próximos 18 meses, comienza el año económico en Argentina”, afirmó. Desde su mirada, ese nuevo escenario cambia la discusión de fondo: ya no se trata sólo de cubrirse frente a la incertidumbre, sino de pensar “cómo invertir y ganar dinero en este contexto”.
Mercado financiero: cautela global y dudas locales condicionan las inversiones
El analista parte de una lectura optimista del tablero internacional. “El escenario internacional dio un vuelco interesante”, señaló. En esa línea, consideró que la baja del petróleo “podría ser el puntapié inicial para que se detenga la suba de combustible, y lentamente los precios comiencen a retroceder”, en un contexto en el que, según describió, “se inicia un camino de menos inflación a escala mundial”.

A eso suma una batería de señales que, a su juicio, habilitan una nueva fase de subas en los activos financieros. “Un dólar debajo de los US$ 90, la tasa interna de retorno de los bonos de tesorería americano por debajo de 4,2% anual, un real debajo de 5 por dólar, la bolsa americana marcando nuevos máximos, y el riesgo país en Argentina debajo de 500 puntos, son los datos claves para dar comienzo a una nueva ronda de subas en los mercados financieros a escala mundial”, resumió.
Bonos cortos: la apuesta inicial para una cartera más defensiva
En el plano local, Di Stéfano pone el foco primero en la deuda soberana de corto plazo. “Los bonos argentinos de corto plazo como el AO27 rinden el 4,8% anual, el AO28 el 8,1% anual”, destacó. Y marcó un punto que, para él, sigue siendo una anomalía del mercado: “La brecha entre el bono que vence con este gobierno y el próximo es del 3,3% anual, me parece demasiada brecha”.
Detrás de esa observación hay una definición de fondo sobre el rumbo financiero del país. “Argentina debería seguir la senda de honrar la deuda pública, algo que ya no debería discutirse y debería ser una política de Estado”, sostuvo. Bajo esa lógica, los bonos cortos aparecen como el primer escalón de una cartera orientada a capturar rendimiento en dólares con una exposición más acotada al riesgo de largo plazo.
Tasas bajas, más liquidez y un nuevo mapa para los pesos
Otro de los elementos que, según el analista, reordena la estrategia de inversión es el nuevo esquema monetario. “El BCRA está flexibilizando los encajes bancarios para inyectar más liquidez”, explicó, y agregó que además “fijó el corredor de tasas, las pasivas en el 20% y las activas en el 25% anual”.
Pareciera que los tiempos no le dan a Milei
Para Di Stéfano, ese diseño tendrá un efecto concreto sobre el ahorro tradicional. “Las tasas de plazo fijo serán muy amarretas, y funcionales a la política crediticia”, advirtió. A la vez, planteó que el mercado ya descuenta un sendero de inflación más moderado: “La inflación estimada a 12 meses, que surge de comprar dos bonos con similar vencimiento, uno a tasa variable y otro ajustado por inflación, nos proyecta una inflación en torno del 27% anual”.
Ese diagnóstico refuerza la idea de que, en este nuevo esquema, el inversor debería salir de posiciones pasivas en pesos y empezar a buscar instrumentos con más rendimiento potencial y mayor diversificación.
Menos petroleras y más energía, gas y cemento
En renta variable local, Di Stéfano propone una rotación sectorial. “En Argentina las acciones petroleras van a descremar, y ya no serán objeto de deseo”, afirmó. Incluso fue más allá: “Tanto Vista como YPF pasarán por un tiempo al olvido”.
En contrapartida, ve oportunidades en otros segmentos de la economía. “Nos parece que las empresas ligadas a la energía eléctrica, cemento y gas tendrán un protagonismo interesante”, señaló. La lectura es que, en una etapa de mayor estabilidad macro y con mejores expectativas sobre actividad e inversión, esos sectores podrían captar una parte más relevante del flujo hacia acciones argentinas.
Brasil y tecnología de Estados Unidos, los otros dos ejes para diversificar
La cartera que imagina Di Stéfano no se agota en la Argentina. También ve valor en Brasil. “Brasil emerge como un mercado interesante”, sostuvo. Y vinculó esa posibilidad con el clima político y económico del vecino país: “En octubre hay elecciones en Brasil, y como todo gobierno populista inyectará reales para ganar, esto podría activar a la suba al mercado accionario”. En ese marco, recomendó mirar “el ETF EWZ, que está integrado por acciones brasileñas”.
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La otra gran apuesta internacional pasa por Wall Street. “Como el dólar está muy pisado, qué buen momento para comprar acciones de Estados Unidos, en especial las tecnológicas”, afirmó. Y detalló cuáles son sus favoritas dentro de esa estrategia: “Desde el 30 de marzo a la fecha las acciones que más subieron son Nvidia, Microsoft, Amazon, Google y Apple; comprar estos Cedear podría ser una muy buena opción”.
Traducida a estrategia de inversión, la hoja de ruta de Di Stéfano combina cuatro bloques. Por un lado, bonos soberanos cortos como AO27 y AO28 para capturar rendimiento. Por otro, una selección de acciones locales menos concentrada en petroleras y más orientada a energía eléctrica, gas y cemento. En tercer lugar, exposición regional a Brasil a través del EWZ. Y, por último, Cedears de gigantes tecnológicos de Estados Unidos como forma de sumar crecimiento y dolarización.
Su visión se apoya, además, en una expectativa de mejora para los activos argentinos. “La mayor liquidez que inyecta el BCRA le tendría que poner un piso al dólar”, dijo. Y remarcó: “El ente rector lleva comprado más de US$ 6.000 millones, cuanto más dólares compre, más va a caer el riesgo país, que en breve lo vamos a ver debajo de los 500 puntos”.
También proyectó un segundo semestre más favorable para la macro local. “Estamos en el trimestre de oro, cuando ingresan los dólares de la cosecha, y aumentan los ingresos fiscales por retenciones, se paga Ganancias y Bienes Personales”, explicó. En ese marco, concluyó: “Tenemos por delante un escenario de más reservas y superávit fiscal”.
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