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Inteligencia artificial

Chat GPT-3: andando se acomodan los melones

Ese es el consejo de especialistas frente a las posibilidades de los nuevos dispositivos tecnológicos que provocan entusiasmo y, al mismo tiempo, temores e incertidumbres por sus consecuencias.

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Miradas. Santiago Bellomo y Ariel Hache Mempert analizan el impacto de la IA. | AFP

Chat GPT-3 no sería polémico si no fuera, antes que eso, deslumbrante”, sinteriza Santiago Bellomo, decano de la Escuela de Educación de la Universidad Austral a PERFIL. Bellomo, explica que “antes de la aparición de este tipo de herramientas, uno podía encontrar en la web la información necesaria para construir, por ejemplo, un artículo periodístico.  Pero la tarea de búsqueda de fuentes, selección de información, construcción del argumento, quedaba por cuenta del periodista. Hoy Chat GPT-3 u otros modelos disponibles permiten construir el artículo periodístico mismo, dando lugar al periodismo automático.

Entonces si se busca entender qué es esta tecnología que se menciona en diferentes publicaciones y medios, el decano de la Universidad Austral detalla que “se trata de una aplicación de la familia de los Procesadores de Lenguaje Natural (NPL) que utilizan la tecnología de Deep Learning a partir de la construcción de redes neuronales artificiales. Esto permite a la máquina simular una conversación oral o escrita y construir respuestas que responden a consignas determinadas”. “Chat GPT-3 –agrega– funciona en formato escrito, tipo chatbot. Herramientas como Siri o Alexa usan una tecnología similar para diálogos orales”. 

Quizá entre las características de este tipo de inteligencia artificial (IA) se destaca el hecho que puede sacar conclusiones. Para Ariel Hache Merpert, director ejecutivo de TEDxRíodelaPlata y experto en experiencias educativas, la característica principal es que tiene la capacidad de interactuar en lenguaje natural y frente a una pregunta responde como lo haría un humano en su propio idioma. Entonces, eso hace que sea realmente muy fácil usar, la barrera de acceso es absolutamente mínima, con lo cual es algo que puede ser de uso tremendamente masivo, explica Hache Merpert a PERFIL. 

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Dónde aplicarlo. Hache Merpert considera que este tipo de tecnología, seguramente, se va a aplicar en todos los rubros de trabajo, sobre todo en los que se basan en la predicción.  “Van a ser más fáciles, por ejemplo, la medicina y el diagnóstico, algo en que seguramente la inteligencia artificial se va a poder usar más rápido”. 

En la educación aún no se está usando, pero el director ejecutivo de TEDxRiodelaPlata y experto en experiencias educativas reconoce que la tecnología tiene la particularidad de que los jóvenes, son más propenso al consumo de IA y si los estudiantes las usan, los docentes tienen que aplicarlo. “Esta herramienta tiene el potencial de ayudar a ese docente a que ese seguimiento sea mucho más personalizado y a que no dependa todo de ese mismo docente, y a responder preguntas de manera más inmediata”, destaca. 

A la vez, Hace Merpert reconoce que Chat GPT “es tremendamente potente, así como también es disruptivo porque hay que cambiar un montón de las cosas que hacíamos antes porque ahora con este tipo de tecnologías dejan de tener sentido”. 

Buenas. Frente a estos nuevos desafíos para las diferentes comunidades, tanto Bellomo como Hache Merpert destacan unos puntos a favor de ChatGP. Entre los beneficios Bellomo menciona el “innegable” el aporte de los NLP en general, y del Chat GPT-3, para simplificar y facilitar las tareas que tienen que ver con la búsqueda de información y la elaboración de contenidos. También en la reducción de tiempo que antes requería más tiempo y esfuerzo y ahora son resueltas de manera casi inmediata y con niveles de verosimilitud muy altos, pero a la vez el decano aclara que la facilidad de producción con la que cuenta en cualquier campo, no necesariamente facilidad se acompaña de calidad. 

Esta herramienta también opera como traductor, lo que reduce las barreras del lenguaje y permiten el acceso a más información y servicios para muchas más personas en el mundo, como así también producir un texto en el propio idioma y traducirlo de manera automática.

A estos beneficios u oportunidades que brinda ChatGPT, el director ejecutivo de TEDxRíodelaPlata destaca que es una tecnología que tiene la capacidad de aumentar el impacto de lo que se hace.  “Cualquiera que sepa usar esto bien va a tener un aliado realmente cercano para potenciar sus propias capacidades, incluso para aprender por su cuenta o para complementar lo que hace”, explica. A la vez que, considera que esta herramienta permitiría que servicios que son excluyentes lleguen de manera individualizada a más personas que antes no lo podían pagar. “Por ejemplo, el acceso a la medicina. Yo creo que los costos van a bajar mucho, porque si vos tenés una inteligencia artificial, que está preparada para atender pacientes o por lo menos para diagnosticar pacientes, el acceso a los servicios públicos básicos va a mejorar significativamente. Y digo medicina, pero podría decir la salud mental o temas en relación a la seguridad”, argumenta. 

Malas. Con respecto al análisis de este tipo de herramientas el decano de la Universidad Austral, menciona unos puntos que le preocupan, sobre todo en el ámbito educativo. Bellomo se pregunta si una máquina va a resolver una traducción, ¿cuál es la necesidad de aprender idioma? Esto aplica al aprendizaje del idioma, a la adquisición de capacidades de redacción, selección e interpretación de textos, y a muchas otras operaciones que estas máquinas pueden resolver. No se trata de un problema nuevo en educación. Cuando surgieron las calculadoras se presentó este debate entre los docentes de matemáticas. 

Otra cuestión es que estas tecnologías inventan respuestas cuando no saben algo, o aportan soluciones pobres. Contrariamente a lo que muchos piensan, no lo hacen a propósito. Están programadas para rastrear entre cientos de millones de registros la información relacionada con lo que uno pide, y generar mediante algoritmos predictivos una respuesta que se ajuste a la expectativa. Si la consigna no es clara, si la información de base no está o no es suficiente, o si sesgada, se trasladarán estos defectos en la respuesta, detalla.  

Bellomo considera otro punto a trabajar y de manera más profunda es ¿cómo lograrán los docentes distinguir entre una producción hecha por los alumnos y una hecha a través de inteligencia artificial? “En lo inmediato, los docentes tendrán que agudizar al máximo su ingenio para producir consignas que este tipo de herramientas no puedan contestar, o para disponer de contextos en que la copia o el fraude no sean tan habituales ni sencillos”. El decano plantea una cuestión mayor chat GPT-3 escandaliza porque, de algún modo, pone en evidencia la crisis de sentido que atraviesa la educación. Las personas que prefieren simular su propio desarrollo mediante el fraude o la copia se hacen trampa al solitario y son las primeras víctimas de su autoengaño. 

Otra cuestión a tener en cuenta es la brecha de desigualdad. Hache Merpert ejemplifica: nosotros sabemos que, por ejemplo, repartir dispositivos tecnológicos, como notebooks o tablets, es muy positivo en términos de la brecha de acceso a los dispositivos tecnológicos, pero en la medida en la que eso no está acompañado por buena educación alrededor de eso, educación pedagogía, cómo usarlo, eso aumenta la brecha de uso. ¿Por qué? Porque hay más gente de bajos recursos con poco acceso a la educación que usa esas mismas herramientas, desde tecnológicos para ocio o para tareas que no son productivas y hay más gente con más recursos, mejor entrenada usando eso para buscar trabajo y potenciarse profesionalmente. 

Que aún no se entienda del todo cuál es el potencial de este este tipo de herramientas, puede ser positivo o negativo, lo que sí hay que esperar si la tecnología– lo permite, porque si algo se sabe es que “andando se acomodan los melones”.

 


Aprendiendo a convivir con la IA

Joan Cwaik*
 

En la última década fuimos testigos, víctimas y protagonistas de desarrollos tecnológicos sin precedentes, como el desarrollo increíble y exponencial de plataformas de inteligencia artificial capaces de generar texto con un nivel de fluidez, coherencia y sentido que antes se consideraba posible solo en seres humanos (y era lo que nos terminaba diferenciando en varias tareas). Pero, como con cualquier herramienta tecnológica, la adopción de aplicaciones como ChatGPT plantea  muchísimas preocupaciones, dilemas y riesgos que debemos tener en cuenta como sociedad.

La propagación de deepfakes, fake news y elementos de propaganda es un riesgo importante que acompaña el uso de nuevas tecnologías como ChatGPT (y más en años electorales). Los algoritmos de inteligencia artificial (IA) tienen sesgos y algunos errores (si, no son perfectos) en su entrenamiento utilizados para entrenarlos, lo que podría llevar a la difusión de datos inexactos o algo engañosos.

No obstante los peligros y debates que conlleva, la tecnología debe ser reconocida por su inmenso potencial para el bien. La capacidad de ChatGPT para generar contenidos con fluidez tiene aplicaciones en un sinfín de campos, incluyendo la educación y la investigación científica. Además, sin lugar a dudas ayuda en la automatización de tareas operativas y repetitivas, en una teórica promesa de liberación para que nos centremos en tareas que requieren un componente humano, como la resolución creativa de problemas y el análisis de situaciones complejas que no solamente tienen variables duras y cuantitativas.

La adopción de tecnologías emergentes debe abordarse indefectiblemente de manera crítica e introspectiva. Esto implica comprender acerca de las limitaciones y oportunidades, y hacer un esfuerzo por reducir los aspectos negativos mientras se maximizan los aspectos positivos. Una forma de hacerlo es asegurarse de que las tecnologías se desarrollen y utilicen de manera ética y responsable (en la medida de nuestras posibilidades). Garantizando que se tomen medidas adecuadas para proteger la privacidad y la seguridad de los datos y que los algoritmos estén diseñados para minimizar el sesgo y el daño. Como todo en la vida, nada en exceso es bueno.

También es crucial fomentar una cultura de alfabetización digital y de datos. Esto significa enseñar a las personas los intríngulis de las tecnologías para que puedan emplearlas de manera crítica. Habilidades como la evaluación crítica de la información en línea y la comprensión de cómo los algoritmos pueden afectar la información que se nos presenta forman parte de esto.

Personalmente creo que, a pesar de los importantes desafíos y limitaciones, el uso de tecnologías como ChatGPT también ofrece un gran potencial para el bien. La clave para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos es que abordemos la tecnología de manera crítica y reflexiva, y fomentando una cultura de alfabetización digital y de datos. Al hacerlo, podemos obtener los conocimientos necesarios para coexistir efectivamente con las tecnologías de IA en el futuro.

*Autor y divulgador. Especialista en tecnologías emergentes.