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Problemas de lectura

Dislexia, señales de un trastorno invisible

Comienzan las clases y, como todos los años, los docentes se enfrentarán con una dificultad que puede llegar a afectar al 15 por ciento de los alumnos. Que se trata, y no se cura.

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Problemas de lectura. | cedoc

Empiezan las clases, y todos los directivos, maestros, acompañantes terapéuticos y psicopedagogos, entre otros, profesionales de la educación se preparan para hacer frente a todas las cuestiones cotidianas y, entre ellos, trastornos de aprendizaje como la dislexia. 

Gabriela Renault, decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador, explica que “consiste en la dificultad en la escritura y lectura debido a inconvenientes para identificar los sonidos del habla y aprender a relacionar letras con palabras. Puede ser de origen neurológico o genético y puede no haber lesión alguna cerebral y sí problemas cognitivos”. 

Esta dificultad para leer con precisión y no evocar rápidamente los sonidos de cada letra hace que el niño al decodificar, realiza adiciones, omisiones, sustituciones de letras o inversiones (como leer, la por al o, cansino por casino). “Ello afecta secundariamente la comprensión de textos y la consolidación de la ortografía, cuenta Rufina Pearson, directora del Curso de Alfabetización de la Escuela de Educación de la Universidad Austral. 

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Pearson puntualiza que “la prevalencia de la dislexia varía entre el 5 y el 10% de niños en edad escolar, aunque a veces asciende al 15%. La presencia de dificultades lectoras no específicas puede ascender al 25% o incluso más, si las escuelas no enseñan a leer”. Aunque aclara que hoy en día las dificultades lectoras han aumentado porque “el diseño curricular propone una didáctica basada en el descubrimiento del sistema de escritura por parte del estudiante en lugar de que sea el docente quien lo enseñe de modo explícito como señala la neurociencia que debe de ser. Con enseñanza explícita todos los alumnos de primer grado logran leer fluido, y los que tienen dislexia aminoran la dificultad”. 

Vaso medio lleno. La directora de la Universidad Austral considera que esta condición tiene aspectos negativos y otros positivos. Los primeros radican en la dificultad para leer fluido, fijar la ortografía y recordar información verbal. “Ello impacta no solo en el área de lengua sino en todas las materias que requieran de estudio que implican lectura (necesitan leer varias veces) y de memorización como en matemáticas, donde les cuesta por ejemplo memorizar las tablas. El estudiante con dislexia necesita de mayor tiempo y que no le contabilicen las faltas de ortografía”. Por otro lado, lo positivo es que “se trata de personas muy creativas, con habilidad para el razonamiento visoespacial”. 

La profesora en educación especial Fabiana Fistemberg sostiene que “la dislexia se trata, no se cura. Acompaña a la persona durante toda su vida”. A lo que agrega que “es posible que muchos adultos con dislexia no hayan tenido un diagnóstico o recibido tratamiento en la infancia. Con estrategias aprehendidas, sistemas y apoyo, pero una persona con dislexia puede desempeñarse muy bien en su vida cotidiana”. 

Para una mejor convivencia entre todos y adaptación del alumno, Fiestemberg considera que en las instituciones escolares –más allá del nivel en que se encuentre– se tiene que:

◆ Corroborar siempre que ha comprendido el material escrito que se le ha dado.

◆ Utilizar el lenguaje hablado siempre que se pueda (explicación, evaluación, etc.)

◆ No darle textos largos.

◆ Evitar solicitarle que lea en voz alta o anticiparle que lo hará para que pueda prepararse.

◆ No pedirle que escriba en el pizarrón.

◆ Evitar el dictado.

◆ Ser flexible con la exigencia de una correcta ortografía y signos de puntuación.

◆ Usar imágenes, láminas, gráficos, esquemas favoreciendo su atención y concentración.

◆ Favorecer el acceso y uso de la informática.

◆ Al presentar dificultades en la lectoescritura en su propia lengua será condición indispensable la maduración del alumno en el dominio de las destrezas en su lengua materna antes de exponerlo a la exigencia del aprendizaje de un nuevo idioma. 

Y sobre todo mostrarle interés por su aprendizaje, incentivarlo y destacar sus logros. Así el tránsito por la educación formal va a ser mejor para todos.

 

Editorial inclusiva argentina

Fabiana Nolla Portillo* 

Hace 12 años que todos nuestros libros se publican con tipografía amigable para lectores con dislexia. La idea surgió por una niña que no quería que le regalen libros porque no podía leerlos. Fue una experiencia personal. Desde ese momento, decidí publicar todos los libros con esa tipografía. Nuestra editorial tiene 110 títulos, todos con la tipografía y también, 12 de ellos están traducidos al sistema tinta-braille. Lo que nos posiciona como la única editorial totalmente inclusiva de Latinoamérica. En 2023 fuimos finalistas, con Suecia y Sudáfrica, por el premio a la mejor editorial accesible del mundo.

La tipografía, que se llama Opendyslexic, tiene características especialmente diseñadas para que la lectura de personas con dislexia sea fluida y de corrido.

Sé que hay algunas editoriales, muy pocas, que han publicado algunos de sus libros con la misma tipografía que nosotros, pero Gerbera es pionera en su uso.

*Directora editorial de Gerbera Ediciones.

 

‘Dyslexia friendly’ uruguaya

Mercedes Lafourcade*

A las niñas y los niños con dislexia les encantan las historias fantásticas, sin embargo, su edad lectora se encuentra por debajo de su edad cronológica y no encuentran los libros para su nivel e intereses. 

Estos lectores con dislexia tienen la particularidad que se “desenganchan” fácilmente de la historia, sobre todo cuando hay palabras largas, desconocidas, abstractas o con estructura silábica compleja. Esto es porque el acceso a la memoria es más lento frente a estas palabras; y de ahí que se llamen un lento acceso al léxico. Sin embargo, hay evidencias científicas que de múltiples palabras de nuestra lengua, el cerebro disléxico las procesa de una manera mucho más rápida y eficiente.

Así, para dar respuesta a este gran sector de la población, nació Basilisa. Un proyecto editorial que diseña libros-álbumes para que se lean con facilidad y, a la vez, mejoran los diferentes dominios de la lectura.  No alcanza con aumentar el tamaño de la tipografía para lograr que un texto sea accesible. Es necesario incluir, además de la tipografía inclusiva, adaptaciones a nivel lingüístico y temporal, con determinados cuidados en el aspecto de los libros, que favorezcan la lectura para los niños con dislexia y que los prepare para enfrentarse a nuevos desafíos. 

En Basilisa hemos identificado más de quince variables para que los textos sean “dyslexia friendly” y favorezcan el desarrollo de los diferentes dominios de la lectura. Nada de nuestros libros está librado al azar, todos los detalles de redacción, diseño, ilustración, impresión y encuadernación están pensados con un objetivo de mejora específica.

*Fundadora y CEO de Basilisa.