sábado 26 de noviembre de 2022
ELOBSERVADOR Conferencia sobre la mujer

La importancia de la investigación en la agenda de cuidado

Históricamente, la crianza de los hijos, el hogar o atender a los más ancianos han sido trabajos atribuidos a las mujeres, con grandes sacrificios personales. Es hora de visibilizar y cambiar eso.

05-11-2022 03:44

Estamos de enhorabuena. Y tenemos, al menos, dos motivos para ello. El primero es la celebración de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. El segundo es la elección del tema que nos tendrá ocupados del 7 al 11 de noviembre, en la Ciudad de Buenos Aires: “La sociedad del cuidado como horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género”. 

Esta suerte de lema es, además de afortunado en su elección, revelador en varios aspectos, pues apunta a cuestiones –amenazas y oportunidades– que deberíamos tener muy presentes si no queremos dejar pasar las ocasiones que también, aunque escasas, se despejan en el turbio escenario actual. 

Las cicatrices que fueron dejando las diferentes recuperaciones (económicas) ensayadas en la región a lo largo de estas últimas décadas, cuando se examinan con un mínimo de humanidad, manifiestan un saldo francamente decepcionante. Los pretextos enarbolados para justificar las sucesivas “huidas hacia delante” demostraron escasa cautela o nula preocupación por los costos sociales que estas decisiones acarrearían. Y las contrapartidas, como era de esperar, se hicieron sentir con diversa premura, pero con similar contundencia en cualquier caso: millones de personas, niños y niñas, olvidados, dejados atrás, sin apenas posibilidad de retorno o reenganche. 

Pues bien, al poner el acento en la sociedad de cuidado como meta para la recuperación, la Conferencia está incluyendo, además de a las personas cuidadas –seres humanos vulnerables e interdependientes–, a las mujeres y niñas, que son quienes mayoritariamente realizan los trabajos de cuidado. En suma, es una propuesta de recuperación que, tras la crisis sobrevenida luego de la pandemia, apuesta valiente y acertadamente por la igualdad de género a través del cuidado.

Durante la próxima semana, todas y todos los participantes tendremos la oportunidad de escuchar interesantes propuestas, compartir experiencias y forjar esperanzadoras alianzas. Y es de una de estas alianzas de la que me ocuparé brevemente en este espacio. La Alianza Global por los Cuidados (GAC), junto con el Instituto Nacional de las Mujeres de México (Inmujeres) y ONU Mujeres, el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (Unrisd) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá presentaremos en la Conferencia lo que creemos firmemente que puede llegar a ser un instrumento de extrema utilidad para la agenda de cuidado.

Convencidos de que los formuladores de políticas deben contar con investigación y evidencia rigurosa para tomar las mejores decisiones políticas, tanto en términos de eficacia como de eficiencia, nos hemos embarcado en el proyecto de poner en marcha una plataforma digital para cuidarnos, algo similar a un “Google del cuidado”, con el objetivo expreso de que los Estados, pero también las empresas y las asociaciones civiles, puedan beneficiarse del atesoramiento de investigaciones punteras sobre cuidado en la región.

Cabría preguntarse, en efecto, si la investigación es verdaderamente necesaria para el diseño de políticas públicas. Valga este ejemplo, para defender que lo es y de una manera decisiva. En un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto de Economía Levy sobre el impacto que tendría en México la expansión del cuidado infantil, los investigadores concluyeron que, a pesar de la inversión y de las buenas intenciones que podría entrañar un proyecto como éste, la autonomía de las mujeres, por lo que respecta a su uso del tiempo, no vería un cambio realmente significativo si, a su vez, no se trabajaba paralelamente en el cambio cultural (estrechamente vinculado con los mandatos de género), necesario para redistribuir de manera equitativa la actual (y desigual) carga de cuidados entre hombres y mujeres. ¡Interesante descubrimiento!

Este es solo uno de los muchos ángulos ciegos que envuelven al cuidado, y que están relacionados con la tarea más ambiciosa de reducir las de-sigualdades, garantizando el reconocimiento, la reducción y la redistribución del trabajo doméstico y de cuidados entre los actores corresponsables, así como la remuneración y la representación de las personas trabajadoras de cuidados. 

Históricamente, trabajos como la crianza de los hijos, el mantenimiento del hogar o el cuidado de los más ancianos han sido responsabilidades atribuidas a las mujeres, con las contrapartidas y los sacrificios personales de sobra conocidos. De igual modo sabemos que, a pesar del dictado defendido por cierta ideología dominante, no somos seres autónomos y autosuficientes, sino, por el contrario, seres demandantes de cuidado. Ciertamente, con mayores necesidades en la niñez y la vejez, pero también en menor grado en diversas etapas de nuestra vida. Por eso es crucial que visibilicemos el cuidado, a las personas que lo dan y a las que lo reciben, pues está en juego la sostenibilidad de nuestras vidas. 

Sobra decir que ésta es una de las muchas propuestas que escucharemos en la Conferencia. Pero no será la única, y tendremos que tomar buena nota de todo lo que suceda para salir más fortalecidos tras este importante evento.

*Director de Unrisd.

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