ELOBSERVADOR
Italia y la violencia de género

Ni un minuto de silencio

Plazas y ciudades de toda Italia se activan para mantener alta la atención sobre los femicidios. Un caso reciente reavivó el debate sobre ese flagelo.

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Rabia. Una de las protestas que atravesaron Italia el 25 de noviembre, contra la violencia de género. | afp

“Trágicos acontecimientos recientes sacuden las conciencias del país. Una sociedad humana, inspirada en criterios de civilización, no puede aceptar, ni puede tolerar, las constantes agresiones –incluso asesinatos– a mujeres”: así lo destacó el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el 25 de noviembre.

En Italia, la luctuosa tarea de llevar las cuentas y comunicar las estadísticas de los femicidios está a cargo del Ministerio del Interior, que publica un informe actualizado cada semana. Entre el 1° de enero y el 19 de noviembre de 2023 se registraron 106 asesinatos con víctimas femeninas, de los cuales 87 se produjeron en el ámbito familiar/afectivo. Se podría subrayar que el último reporte muestra cifras que van mejorando respecto a las del año pasado (en 2022 las mujeres asesinadas hasta noviembre eran 109 y 91 de ellas en el ámbito familiar/afectivo) y que los datos están en línea con el promedio europeo; sin embargo, el presidente Mattarella no recurre a la retórica y prefiere encuadrar el atroz fenómeno con la ferocidad que corresponde: “cada tres días, se asesina a una mujer. La pena y el dolor incurable de cada familia y comunidad herida es la angustia de todo un pueblo”, continúa el jefe Estado. “El número de mujeres víctimas de agresiones y abusos denuncia un fenómeno que va más allá de las situaciones anómalas. No podemos limitarnos a contrarrestarlo con una indignación intermitente”.

En los últimos 12 meses se han publicado más de veinte mil artículos sobre violencia y femicidio, según indica la agencia de prensa ANSA. Sin embargo, las primeras páginas y la atención de la opinión pública se enfocan en el tema solo por momentos. Por lo tanto, la tarea de mantener alta la atención y de seguir educando y sensibilizando a la opinión pública es cada día más importante.

“No le digan monstruo”.  El 11 de noviembre Giulia Cecche-ttin, de 22 años, véneta, fue asesinada por su exnovio, Filippo Turetta. La joven, estudiante de Ingeniería Médica, se iba a graduar el 16 de noviembre. Según las primeras informaciones acerca del caso, Filippo, compañero de estudios, puede haber sentido celos por los buenos resultados en los estudios de la joven, cuyo cadáver fue hallado cerca de Pordenone. La hermana de Giulia, Elena Cecchettin, en una carta enviada al diario Corriere Veneto, pidió que al asesino no le digan “monstruo”. Porque “un monstruo –destacó Elena– es una excepción, una persona fuera de la sociedad, una persona de la que la sociedad no debe responsabilizarse. En cambio, la sociedad debe hacerse responsable” de este caso. Lo que más impactó a la sociedad en este caso es que los dos jóvenes universitarios parecían ser como miles de jóvenes de su edad. De hecho, nadie se había dado cuenta del drama que se estaba gestando.

Insospechado. Hace pocos días se publicaron los mensajes de audio de Giulia a sus amigas: “Me gustaría no tener más contacto con Filippo –confiesa la joven con una voz suave–, pero al mismo tiempo me dice que está superdeprimido, que ha dejado de comer, que se pasa el día mirando al techo, que solo piensa en suicidarse, que le gustaría matarse, que ya no encuentra sentido a seguir adelante, que ahora ha empezado la universidad y le importa un bledo seguir cursos, que se pasará los días en casa”.

Tras esta explicación la joven proseguía de la siguiente manera: “No me dice todas estas cosas como chantaje, pero suenan mucho a chantaje, me dice que la única luz de sus días son las salidas conmigo, o las veces que le escribo. Me gustaría desaparecer de su vida, pero me siento culpable, tengo demasiado miedo de que pueda hacerse daño de alguna manera, tal vez me cuenta estas cosas para aferrarse a mí, pero el riesgo de que pueda hacerse daño y que pueda ser culpa mía... me mata”.

Un mensaje que suena a advertencia, a premonición y que de hecho pide a gritos el problema de trabajar sobre la prevención y la concientización de toda la sociedad, en especial de quienes todavía piensan que entre amor y posesión, amor y chantaje, amor y falta de respeto, pueda haber alguna similitud. Un tema que el propio Mattarella abordó en su discurso del 25 de noviembre: “Necesitamos el trabajo de las instituciones, de las asociaciones, del mundo productivo, de la escuela, de la cultura, la contribución de todos, para erradicar un fenómeno que traiciona el pacto en el que se basa nuestra propia idea de comunidad. (...) Un camino en el que mujeres y hombres se encuentran para construir juntos una humanidad mejor, en la diferencia y en la solidaridad, conscientes de que no puede haber amor sin respeto, sin aceptar la libertad del otro. Un camino en el que las mujeres conquistan la igualdad porque son libres para crecer, libres para conocer, libres para ser libres, en el espíritu del Convenio de Estambul, al que se ha adherido la Unión Europea, señal importante de una visión universal de la autodeterminación y la igualdad de derechos de las mujeres y paso decisivo para perfilar el marco de las intervenciones contra la violencia de género”.

Días atrás, el Senado Italiano aprobó por unanimidad el proyecto de ley del gobierno contra la violencia de género que pretende mejorar la llamada “prevención secundaria”, es decir, las medidas que apuntan a proteger a las mujeres que ya han denunciado a sus parejas violentas. Y también una campaña contra el machismo a desarrollar en las escuelas secundarias. 

A no callar. Mientras tanto, plazas y ciudades de toda Italia se activaron para mantener alta la atención sobre el tema: 500 mil personas se manifestaron en Roma, 30 mil en Milán, otras tantas en Turín debajo de La Mole –símbolo de la ciudad– iluminada de rojo. Y también hubo actividades en Génova y Palermo. 

Ante la propuesta de proclamar un minuto de silencio en memoria de la víctima, Elena, la hermana de Giulia, respondió en su carta al Corriere del Veneto: “No hagan un minuto de silencio, por Giulia, quémenlo todo”, invitando simbólicamente, ante la violencia, a no callar, nunca. Esta invitación fue recogida por las escuelas que a las 11 de la mañana del 22 de noviembre no hicieron el “minuto de silencio” institucional sino, simbólicamente, “un minuto de ruido”.

 

Un concierto en el Coliseo

A.L.

En el marco de la contribución de Italia a la campaña Orange the World, promovida anualmente por la ONU por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Consulado General de Italia en Buenos Aires y el Teatro Coliseo ofrecieron a la comunidad un concierto de pura energía a cargo de la cantante y actriz Tosca.

Ganadora de un Festival de San Remo y cuatro Targhe Tenco (uno de los más prestigiosos premios en el ámbito de la música), Tosca tiene desde siempre una inclinación natural por la investigación y la experimentación musical. A lo largo de los años ha trabajado con algunos de los más grandes artistas italianos e internacionales, como Ivano Fossati, Nicola Piovani, Ennio Morricone, Chico Buarque, Ivan Lins, Riccardo Cocciante, Lucio Dalla, Renzo Arbore, Renato Zero y Ron. Participó del recital Teresa Parodi. 

A partir del viernes 1° de diciembre de 2023, el concierto estará disponible en #ColiseoOnline, en el canal de YouTube del Teatro Coliseo y del Consulado General de Italia.

 

*Consultora Connectar.com.