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Aniversario de la guerra

Recuperar Malvinas

Frente a otro Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, es indispensable volver a centrar el tema en el marco del debate por el desarrollo nacional.

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Explotación marítima.”Gran parte de ese mar está ocupado por los británicos, cuyos recursos están siendo usados desde su ocupación”, dicen los autores. | infografia g.p.

Cada 2 de abril (Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en Argentina) hablamos de Malvinas, con suerte el 10 de junio (Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur) también, y cada tanto, tal vez, las recordamos un 3 de enero (el 3 de enero de 1833 tuvo lugar la ocupación violenta de las islas Malvinas por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Ese día los británicos expulsaron forzosamente a nuestro pueblo que habitaba las islas y colocaron población implantada proveniente de las islas británicas, dando inicio a una ocupación colonial que perdura hasta nuestros días).

No es mucho si consideramos que la causa Malvinas implica el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas, pero también de las Georgias y las Sándwich del Sur, todas ellas ilegítimamente ocupadas por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y todos los espacios marítimos circundantes (y los recursos que contienen), lo que implica cerca del 25% del territorio nacional.

Y sin embargo, hace un tiempo largo que el debate de Malvinas fue quedando aislado. Hablamos de Malvinas solo cuando se habla de Malvinas (de la guerra, del derecho internacional, o de las votaciones en la ONU) y no nos damos cuenta que lo vamos encapsulando como si Malvinas empezara y terminara en Malvinas.

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Pero Malvinas, es para los argentinos, mucho más que Malvinas. Hablar de Malvinas es hablar de Atlántico Sur, con sus inmensos recursos naturales, tanto en materia de pesca como de petróleo; y por ende es hablar de desarrollo económico y de oportunidades. En el debate por Malvinas hay una clave para descifrar el problema de la demografía productiva de la Patagonia: la clave está en la Argentina marítima.

Ahora, cuando volvemos a ver el mapa, gran parte de ese mar está ocupado por los británicos, y los recursos ictícolas e hidrocarburíferos de ese mar, que es argentino por derecho, están siendo explotados por los británicos desde su ocupación de las islas Malvinas.

Por eso es indispensable volver a centrar el tema Malvinas en el marco del debate por el desarrollo nacional. Malvinas nos da la pauta del país que queremos y es la oportunidad de poder debatir todos los temas estratégicos que necesitamos debatir. ¿Dentro de qué proyecto de desarrollo argentino están las Malvinas? ¿Qué lugar ocupan en ese proyecto político, social, económico, las Malvinas, las Georgias y las Sándwich, y el espacio marítimo que hoy está ocupado? ¿Qué rol jugarían en el desarrollo nacional si las tuviéramos, o qué rol van a jugar cuando las recuperemos? Y, sobre todo, ¿qué oportunidades nos perdemos hoy al no contar con el ejercicio de soberanía efectivo de la totalidad del territorio nacional? ¿Alguna vez alguien se puso a pensar qué dificultades para el desarrollo nacional nos acarrea la imposibilidad de usufructuar el 25% de nuestro territorio?

Por ello, lo que tenemos que ponernos a hablar sobre Malvinas es, nada más y nada menos: ¿cómo vamos a hacer para recuperarlas?

Malvinas tiene una historia muy larga y tuvo momentos de estancamiento y momentos de avance, en los que se intentaron estrategias de recuperación, y Argentina tuvo logros muy importantes, especialmente en el marco de las Naciones Unidas, pero es la primera vez en los casi 200 años de usurpación británica que Argentina ha perdido el ímpetu por la recuperación. Esto no quiere decir que no sostengamos el reclamo, quiere decir que dejamos de planificar activamente cómo recuperarlas.

Malvinas nos empezó a quedar cada vez más lejos y en vez de hablar de cuándo las recuperemos, empezamos a hablar de si alguna vez las recuperamos.

Desde que perdimos la guerra nos hemos ido envenenado con el discurso británico que nos empapó de culpabilidad y derrotismo, incluso cuando logramos salir de las desmalvinización impulsada por el mismos Estado y nos reencontramos como sociedad con los veteranos y familiares de los caídos que valientemente sostuvieron la causa en alto, incluso cuando volvimos a ponerla como bandera al frente de todos nuestros estandartes. Entonces la causa Malvinas se pareció más a la reivindicación epopéyica de un imposible que a un objetivo real de nuestra política exterior inmediata.

Por supuesto que hubo políticas específicas que se impulsaron con audacia e inteligencia, como la regionalización de la cuestión Malvinas en la Unasur, Celac y otros foros internacionales, o la creación de grupos de amistad de Malvinas en el extranjero, y muchas otras iniciativas tanto gubernamentales como provenientes de la sociedad civil, sin embargo, no hemos logrado volver a integrarla a una visión de futuro.

Es verdad que lo tenemos muy difícil; la ocupación británica, por solo el hecho de existir, se refuerza a sí misma y nosotros tenemos que hacer un esfuerzo permanente para sostener el reclamo de soberanía en los foros internacionales y contener los avances británicos (que cada día explotan nuestros recursos y van corriendo la frontera de la usurpación en su beneficio). Pero estando a la defensiva no vamos a ganar el partido, tenemos que pasar a una formación de ataque, (a la ofensiva en términos estratégicos), y esto se logra solo a través de una visión clara que incorpore a Malvinas en el modelo de desarrollo nacional, y vuelva a pensar una estrategia real de recuperación.

Para que recuperarlas no sea un sueño que se parece cada vez más a una utopía, sino que sea una realidad efectiva que debemos alcanzar.

*Especialista en geopolítica.

Directora Ejecutiva de Fundación Meridiano de Asuntos Internacionales y Política Exterior. Licenciada en Ciencia Política y Doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Estrategia y Geopolítica de la Universidad de la Defensa Nacional.

** Internacionalista por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Profesor de Relaciones Internacionales y Defensa en la UTDT y la Universidad Austral. Secretario Académico de Fundación Meridiano de Estudios Internacionales y Política Exterior.