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ELOBSERVADOR / a causa de un virus
domingo 16 junio, 2019

Una crisis alimentaria que golpea a China y amenaza a la Argentina

Millones de cerdos chinos morirán o serán sacrificados a causa de la Peste Porcina Africana. La caída en la producción puede afectar exportaciones de nuestro país.

Gaspar Grieco

Desastre. Al menos 200 millones de animales serán eliminados por causa del virus. China es el principal productor, consumidor y exportador de carne porcina. Foto: Afp

“El leve aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. El antiguo proverbio chino utilizado para explicar la teoría del caos sugiere que un mínimo acontecimiento puede tener enormes consecuencias. ¿Qué pasa si cambiamos “el leve aleteo de una mariposa” por “la muerte de 200 millones de cerdos”? La crisis alimentaria en China ya tiene impacto mundial y repercute en la economía argentina, es decir, “al otro lado del mundo”.

Crisis alimentaria. El virus de la Peste Porcina Africana ingresó a China y está causando una crisis alimentaria sin precedentes. Según las estimaciones de la entidad financiera multinacional Rabobank, de los 360 millones de cerdos que se produjeron en el país asiático en 2018, un total entre 150 y 200 millones morirán o serán sacrificados. Esto equivale a una pérdida de 55 millones de toneladas de carne, una reducción de producción de un 35% y futuros aumentos de hasta un 70% del precio.

“En China, el cerdo es un patrimonio cultural milenario y es la carne más consumida en todo el mundo. No es fácil plantear un reemplazo por otra carne, porque los chinos están acostumbrados a comer cerdo. Tiene sus tradiciones y su forma de cocinar”, explica a PERFIL Ricardo Rodríguez, ingeniero en alimentos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), al dimensionar el impacto de la crisis que genera el virus.

Sacrificio. La Peste Porcina Africana no representa una amenaza para la salud humana, pero es altamente contagiosa y mortal para los cerdos de criadero. A tal punto, que el mínimo contacto con el virus puede enfermar a todos los cerdos de una región.

Como no existe cura ni vacuna, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) indica “el sacrificio y eliminación de todos los animales de las explotaciones infectadas y una limpieza y desinfección completas”.

Vacunas. Diego Alvarez, científico del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) alerta sobre las características de la enfermedad: “El problema con este virus es que no hay una vacuna y las únicas medidas de contención que se pueden implementar son tratar de detectar a los animales y evitar que entren en contacto con el grupo de animales de cría. La enfermedad cuando se manifiesta en forma aguda es muy virulenta, por eso estos brotes terminan con la muerte masiva de cerdos”.

Los jabalíes y los cerdos salvajes son los principales hospedadores sanos del virus. Si bien estas razas no se enferman pueden diseminar el patógeno, aunque el principal vector es el ser humano.

Se cree que son los cazadores de estos animales los principales diseminadores, que luego de sus expediciones de matanza, ingresan a las ciudades portando el virus en sus ropas, sus vehículos, sus calzados y los cuerpos de los animales que cazan.

La República Popular China tiene una superficie de 9.597 millones de kilómetros cuadrados. Por su gran extensión, es muy difícil para el Estado controlar lo que sucede en toda la frontera. Esto hace que no se conozca “a ciencia cierta” cómo ingresó el virus al país.

Pero si la enfermedad no afecta a los humanos, ¿por qué no se puede consumir la carne de los cerdos infectados? “Toda enfermedad viral produce fiebre y esto afecta a los músculos que van a constituir luego la carne. Por la afección, en esos músculos se forman toxinas y su ingesta puede producir desde gastroenteritis hasta enfermedades graves”, grafica Rodríguez.

Soja. En los últimos años, China se erigió como un actor principal del comercio mundial. Sin embargo, la crisis sanitaria-alimentaria que enfrenta hace tambalear esa estabilidad económica. Con casi 400 millones de cerdos, el país asiático es el principal productor, consumidor, exportador e importador de estos animales en todo el mundo.

En la Argentina, la principal fuente de divisas son las exportaciones de soja. Según las últimas estimaciones del Centro de Economía Regional de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), para el período 2018-2019 se producirán alrededor de 54 millones de toneladas, de las cuales más del 80% se exportarán como poroto, aceite, harina y pellets.

El problema es que el principal importador de soja argentina es China y el grueso de esa materia prima se utiliza como alimento para los cerdos que produce.

Adrián Gutiérrez Cabello, economista y director del centro de investigación, dice: “En principio se puede dar una baja en la producción de semillas y pellets de soja y posiblemente se vea una merma en las exportaciones. Después, es probable que se recupere en parte por el mayor consumo interno para poder cubrir la demanda de cerdos para exportar a China”.

En abril de este año, la Argentina exportó por primera vez carne de cerdo a China, mediante un convenio del Ministerio de Producción y Trabajo y los frigoríficos La Pompeya, Campo Austral y Paladini.

La economista Agustina Ciancio menciona que al principio de la crisis se observó una caída en el precio mundial de la soja y sus derivados por la merma de las importaciones chinas, pero ve con buenos ojos la idea de afianzar el comercio de carne de cerdo.

“La Argentina tiene todo para poder exportar cerdo, pero hay ciertos problemas de escala”, advierte y señala que más del 45% de las unidades productivas de cerdo en la Argentina provienen de la economía familiar, por lo que los productores no cuentan con un stock a la altura de la demanda china.

Transformación. Según Gutiérrez Cabello, “el gran desafío de la Argentina será poder transformar las exportaciones de maíz y soja en carne” y explica que “el equivalente de exportación de grano convertido en carne se multiplica por cuatro”.

Entonces, si en términos relativos la tonelada de equivalente de maíz y soja convertidas en alimentos tiene un precio internacional de 470 dólares, la tonelada de carne equivalente podría estimarse en 1.880 dólares.

“En esta conversión grano-carne se podrían crear cientos de nuevos puestos de trabajo, porque se genera una industria mayor. A su vez, con este tema de la Peste Porcina Africana, tenemos que ser muy rigurosos con los controles para tratar de que se cumplan todos los requisitos sanitarios específicos”, adelanta el investigador.

Impacto ambiental. Como se mencionó al inicio, 200 millones de cerdos morirán a causa de la Peste Porcina Africana. ¿Cómo impacta en el medio ambiente? Al igual que con los residuos sólidos urbanos, los cuerpos de los cerdos requieren un tratamiento específico en los denominados rellenos sanitarios, donde son enterrados siguiendo parámetros internacionales.  

Al respecto, el especialista en gestión de residuos Gustavo Protomastro cuenta que, si los animales son enterrados correctamente, no se genera ningún tipo de daño al medio ambiente.

“Los rellenos sanitarios tienen un estándar internacional que define cómo se deben diseñar. Una construcción de este tipo no puede estar en áreas inundables, tiene que tener un suelo con un metro de arcilla ventonita, cada cerdo debe estar recubierto con una geomembrana de polietileno de alta densidad, soldaduras específicas y un sistema de lixiviado de los líquidos que se generan por los fluidos que desprenden, entre otros puntos”, cuenta.

Finalmente, Protomastro destaca la decisión del gobierno chino de disponer este tipo de tratamiento ambiental en lugar de la incineración.

“Es una buena decisión la que ha tomado China de eliminar a todos estos animales para cortar el riesgo de contagio. Es importante mantener el monitoreo para detener ese virus”, concluye.


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